ECONOMÍA

Observan los pilares del Plan de Desarrollo Económico y Social y piden que se lo replantee


El valor del crecimiento del PIB y la ejecución de la inversión pública son cuestionados por los analistas que consideran que no permitirán lograr el objetivo del Gobierno. El Ejecutivo proyecta una mejor situación social de los bolivianos

La industrialización de los hidrocarburos es el principal aliado para lograr un crecimiento sostenido del PIB
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14/01/2018

El Plan de Desarrollo Económico y Social en el contexto del Desarrollo Integral para Vivir Bien (PDES, 2016-2020),  que lleva adelante el Ejecutivo, forma parte de su tercer periodo de Gobierno y se centra en los aspectos sociales, culturales y económicos.

El objetivo es mejorar la calidad de vida de los bolivianos, para ello el Gobierno apuesta a que las variables macroeconómicas permitan dar el salto cualitativo que el país necesita.

Sin embargo, de acuerdo con el análisis realizado por un grupo de economistas, urge replan- tear el programa y reordenarlo de acuerdo a las posibilidades reales existentes.

El documento indica que el crecimiento de la economía ha sido inferior a cualquiera de las metas del plan gubernamental, pues hasta la fecha está un 25,17% por debajo del promedio objetivo del PDES y para poder alcanzar la meta la economía tendría que crecer entre 2018 y 2020 a un promedio del 7,27%.

“Las desviaciones del escenario macroeconómico previsto por el Gobierno hacen que el cumplimiento de sus metas y resultados sea prácticamente imposible”, sostuvo el documento.

Sobre el tema, Jorge Ramos, analista económico, subrayó que el desempeño del  Producto Interno Bruto (PIB) del país durante las gestiones 2015 (4,9%), 2016 (4,3%) y  2017 (3,82%) demuestran la frágil matriz productiva del país.

“Se debe trabajar más en el aspecto de la industrialización, el Gobierno lo está haciendo, con los hidrocarburos, pero es insuficiente, no alcanzan los números si se quiere lograr una Bolivia soberana en todos los aspectos”, sostuvo Ramos. 

El otro pilar del PDES es la inversión pública, que entre 2015 y 2017 registró $us 4.952 millones, un 38,83% por debajo del promedio objetivo del PDES de $us 8.096 millones.

Ante este panorama, de acuerdo con el documento, para lograr lo pautado en el PDES se debería ejecutar una inversión pública promedio anual entre 2018 y 2020 de $us 11.239 millones, más del doble del récord histórico de  2016.

Al respecto, desde la página oficial del Ministerio de Planificación del Desarrollo, se indica que la inversión pública en 2016 fue de $us 6.395 millones y en 2017 se proyectó $us 7.163 millones, pero la ejecución de la inversión  pública de 2016 solo fue de $us 4.102 millones.

La Fundación Jubileo hizo notar que el plan del Ejecutivo menciona una inversión pública aproximada de $us 48.574 millones para el periodo 2015-2010, monto que en criterio de la institución está muy por encima de las posibilidades del actual Gobierno.

“La inversión pública ejecutada en 2015 fue de $us 4.892 millones, en 2016 el monto fue de $us  5.065 millones, por lo que con una inversión promedio de $us 5.000 millones, durante el periodo 2015-2020 no alcanzaría para llegar a lo planeado”, detalló la institución, que considera que el pacto fiscal debería ser el escenario para debatir y abordar reformas que permitan reorientar los recursos públicos “hacia un verdadero desarrollo, y de acuerdo con las verdaderas posibilidades”.

Desde la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) indicaron que si bien el crecimiento del PIB y la inversión pública son la base en la que se apoya el PDES, la actividad agrícola es otro de los factores que se debe tomar en cuenta si es que se busca una plena independencia del país.

Para la entidad agropecuaria es importante ampliar la frontera agrícola del país que, según datos del Ministerio de Planificación del Desarrollo, de 3,5 millones de hectáreas en 2014, se espera que en 2020 lleguen a 4,7 millones.

La situación comercial

En el plan gubernamental, las exportaciones son otro de los puntos importantes que se busca potenciar; sin embargo, la coyuntura internacional, especialmente la caída del precio del barril de petróleo, afectó las ventas bolivianas, que de $us 12.252 millones en 2013 bajó a $us 6.668 (noviembre de 2016) y tuvo un leve repunte a noviembre de 2017, llegando a $us 7.281 millones.

Para la Cámara Nacional de Exportadores (Caneb), los últimos tres años fueron los más difíciles  debido a que paulatinamente las ventas fueron bajando, mientras las compras aumentaban, generando un déficit en la balanza comercial que no beneficia al país.

A su vez, las importaciones tienden a subir, pues a noviembre de 2016 lo comprado al exterior fue de $us 7.665 millones, mientras que para el mismo periodo en 2017 las importaciones subieron para ubicarse en  $us 8.408 millones, un aspecto que lamentan los productores de alimentos, los forestales y la industria textil, que no puede competir con la cantidad y los precios de los productos extranjeros.

Las proyecciones económicas y sociales de cara a la gestión 2020

De acuerdo con el PDES, las proyecciones de la pobreza extrema buscan una reducción importante, pues de un 38,2% en 2005, bajó a un 17,3% en 2014 y se calcula que para 2020 el índice sea de un 9,5%.

Mientras que los cálculos en el tema de la disminución de la de-sigualdad en ingresos de la población (relación entre el 10% más rico y el 10% más pobre) se estima que hasta 2020 será 25 (en número de veces), cuando en 2014 fue de 39 y en 2005 llegó a los 128.

Para el sociólogo Óscar Ruiz, de concretarse las proyecciones la calidad de vida de los bolivianos mejorará de forma ostensible.
“Si se llega a esos números, el país contará con una economía robusta, donde habrá puestos de trabajo y una adecuada alimentación”, sostuvo Ruiz.

En cuanto a la cobertura de energía eléctrica se espera que hasta 2020 a escala nacional el 97% de la población contará con el servicio, cuando en 2014 el porcentaje  fue del 85,7%, mientras que el servicio de gas domiciliario de acá a dos años debería llegar al millón de instalaciones.

Opinión

“Es un plan ambicioso, pero no real” 

Gustavo Ticona
Analista económico

El Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES)  tiene varios niveles y se plantea distintos objetivos. Busca el desarrollo integral del país, apunta a los social, lo cultural y lo económico.

Pero sin dudas que las metas económicas son el motor del PDES, es el que va impulsar al resto, pues sin plata no se mueve nada.

Ahora, los índices macroeconómicos fundamentales en los que se apoya este plan, a mi criterio, son el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), la ejecución de la inversión pública y el ingreso de capital por las exportaciones realizadas.

En cuanto al crecimiento del PIB, los porcentajes que maneja el PDES son ideales, pero en la economía siempre hay imponderantes, y uno de esos que descolocó al mundo fue la estrepitosa caída del precio internacional del barril de petróleo, eso movió el tablero y generó que el PIB boliviano siga creciendo pero en porcentajes menores y muy lejos de lo proyectado en el PDES y eso sin dudas tendrá su impacto.

En cuanto a la ejecución de la inversión pública, en esta, desde hace varias gestiones, se nota una deficiencia en invertir la mayor cantidad de los montos programados, algo que al final repercute en el tema de las obras o proyectos planificados.

Lo ideal sería que todo el dinero que se anuncia se invierta en un 100%, eso permitiría hacer obras que den calidad de vida a los bolivianos.

El otro punto que se debe observar es el desempeño de las exportaciones  que durante tres gestiones han sido menores, mientras que las importaciones han aumentado provocando un déficit comercial, algo negativo para el país. Por ello el plan es ambicioso, pero no real, se lo debería readecuar.



 




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