POLÍTICA

Mesa recibió dos veces a enviados de EEUU y su embajada dice que Bolivia hace lo mismo


Evo indicó que el jefe de la diplomacia de EEUU ofreció ayuda a Mesa para ser presidente. El exmandatario admitió la cita, pero aclaró que solo fue para despedirse y para presentarle a dos funcionarios

El Gobierno traspasó ayer esa infraestructura para que funcione el Comando en Jefe de las FFAA

Hace 2 días

En un discurso encendido, el presidente Evo Morales acusó ayer a la embajada de Estados Unidos (EEUU) de ofrecer su ayuda a un expresidente de Bolivia para ser candidato en 2019, durante una reunión con diplomáticos de ese país concretada en La Paz el 6 de noviembre. Poco después, el expresidente Carlos Mesa y la embajada de EEUU -a nombre de su encargado de negocios, Peter Brennan- admitieron, por separado, que se reunieron, pero bajo la aclaración de que Brennan solo hizo una visita de cortesía  para despedirse al final de su misión, pues desde el mes que viene, Bruce Williamson lo reemplazará.

En lo que va del año, según fuentes diplomáticas de EEUU, se trata de la segunda visita que recibe el exmandatario de parte de enviados de la Casa Blanca. Antes, en marzo, el opositor con mejor desempeño en las encuestas de intención de voto recibió al subsecretario Michael Fitzpatrick.  

La arremetida de Morales, dicha al calor de un acto en el que el Gobierno traspasó el edificio que ocupaba la agencia de cooperación de EEUU (Usaid) a las FFAA, provocó la protesta de Mesa: acusó al presidente de espiarlo.


Pero además, en un comunicado, la delegación diplomática de EEUU reveló que los representantes de la misión de Bolivia en Washington también se reúnen con líderes políticos, algo que para el Departamento de Estado no es anormal. Otras fuentes de EEUU en Washington fueron más específicas: dijeron que Bolivia tiene citas con congresistas opositores y oficialistas, pero que eso, para ellos, no da para hacer reclamos.
Mesa aseguró que el incidente demuestra que sus “actividades privadas son objeto de un seguimiento por parte del Gobierno nacional y, lo que es más grave, que este adolece de profundas fallas”. Le recalcó que se reunió con tres diplomáticos estadounidenses y no cuatro como aseguró el presidente; que de ninguna manera se discutió sobre candidaturas y que, como vocero de la demanda marítima designado por el presidente, es su función dialogar con diplomáticos extranjeros.

La acusación contra el Gobierno por espionaje a opositores se da un mes después de que el ministro de Gobierno, Carlos Romero, admitiera que Inteligencia de la Policía vigiló a los movimientos contestatarios que salieron a las calles para reivindicar el No a la repostulación de Morales el 10 de octubre, día de la restitución de la democracia hace 35 años.   

El discurso de Evo  
El presidente Morales sorprendió con la acusación. Como quien desvela una conspiración, dijo: “Quiero que sepan, miembros de la embajada de EEUU, que estamos informados: el 6 de este mes, cuatro miembros de la embajada de Estados Unidos (Mesa lo refutó, dijo que solo se reunió con tres diplomáticos), a la cabeza de Peter Brennan, visitaron a un expresidente para decirle que ‘el Evo no puede ser presidente nuevamente’, que él tiene que ser candidato, y le ofrecieron todo su apoyo”.

Fuentes diplomáticas de dicho país informaron a EL DEBER de que la agenda del encargado de negocios  es de conocimiento periódico del Estado boliviano, pues la delegación se la comunica a diario a los agentes de la Policía boliviana asignados a su seguridad.

En marzo, enviado por Donald Trump, el subsecretario de Estado Adjunto de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Pitzpatrick, visitó a Mesa y al jefe de UN, Samuel Doria Medina, por separado, después de verse con autoridades del Gobierno. En esa ocasión, solo Doria Medina hizo público su encuentro.

A su turno, Mesa  dijo que, “a solicitud de Brennan”, recibió al encargado de negocios y a dos nuevos funcionarios de esa embajada: Marienne Scott, ministra consejera de la embajada de EEUU en Bolivia, la segunda en rango jerárquico después del jefe de la misión; y Rolf Olson, jefe de la Sección de Economía y Política de la legación. 

En su comunicado, la embajada dijo que estas visitas “de ninguna manera constituyen ‘conspiración’ ni ‘injerencia’. Como hemos dicho en numerosas ocasiones, la embajada de EEUU no tiene interés en interferir en asuntos políticos internos bolivianos”.

La delegación arguyó que, en apego a la  Convención de Viena y a la práctica diplomática normal en sociedades democráticas, “nuestros funcionarios se reúnen regularmente con líderes políticos y miembros de la sociedad civil en todos los ámbitos y niveles, tal como lo hacen los funcionarios bolivianos en Estados Unidos”.

El excanciller Javier Murillo consideró que “cuando se va un diplomático, protocolarmente, con la gente que tuvo mayor contacto, puede despedirse desde el punto de vista de la cortesía internacional. Esto está dentro de los usos protocolares, no se debería tomar como algo fuera de la norma. Eso ocurrió en este caso, no veo otra connotación”, dijo el diplomático.

No todos opinan igual. Hugo Siles, viceministro de Autonomías y experto en política exterior, si bien admitió que es una función de los diplomáticos informar a sus gobiernos sobre lo que que ocurre en el Estado receptor, opinó que “lo que hace EEUU es que, en tiempos de conflictividad política, conmoción, se reúne con actores que están del otro lado del Gobierno, eso ya no es lícito”.



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