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Más preguntas que respuestas a un mes de su detención


Un ministro cree que se desmontó una mentira. Dos comunicadores consideran que se avanzó, pero poco

El 24 de marzo, Gabriela Zapata fue trasladada del penal de Obrajes a la cárcel de Miraflores en La Paz
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26/03/2016

La expareja del presidente Evo Morales, Gabriela Zapata, cumplió ayer un mes de haber sido detenida. Mientras para el oficialismo en todo este tiempo se ha desvirtuado el supuesto tráfico de influencias del cual se acusaba al primer mandatario, para dos periodistas que lanzaron las primeras voces de alerta sobre este escándalo el Gobierno solo ha cortado por el lado más débil y aún queda dar con el origen de ese delito.

“Lo primero es que se ha logrado detenerla para evitar que fugue; segundo, se está aportando pruebas para poder determinar un posible uso indebido de influencias y enriquecimiento ilícito, y, tercero, creo que hasta la fecha están cayendo las mentiras de la oposición y de alguna gente interesada en hacer ver que el Gobierno estaba involucrado en algún tipo de delito”, dijo el ministro Reymi Ferreira.

Contrariamente, el comunicador Carlos Valverde cree que más allá de las intenciones del Gobierno de “embarullarlo” todo, hasta ahora queda como un hecho innegable, “la relación entre Morales y Zapata que da lugar a que se piense que hubo tráfico de influencias”. Sin embargo, aclaró que Zapata es la “beneficiaria de ese tráfico y que se debe buscar al elemento generador, que es el entorno de poder que la puso donde estaba”.

La periodista Amalia Pando no ve voluntad de la Fiscalía para investigar de dónde proviene el tráfico de influencias del cual acusan a Zapata. “Eso es un primer paso, pero hay un camino enorme por avanzar”, dijo



 




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