POLÍTICA

Almagro pide respetar la decisión popular del 21F


El secretario general de la OEA manifestó que un juez no puede levantar el dictamen del pueblo. El Gobierno cree que es injerencia en política interna; la oposición, una muestra de que los derechos tienen límites

El uruguayo es un blanco permanente de las críticas del presidente boliviano
Escuchar el artículo Pausar Lectura

23/09/2017

El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, utilizó su cuenta en Twitter para participar de la discusión política en Bolivia. “@evoespueblo deberá respetar decisión popular q dijo NO a reelección. Ningún juez puede levantar el dictamen del único soberano: el pueblo”, escribió y, mientras en Palacio Quemado comenzaba una reunión para analizar cómo responderle al uruguayo, la oposición se felicitaba al sentirse respaldada en su rechazo a la Acción Abstracta de Inconstitucionalidad interpuesta por el MAS para tratar de repostular a Evo Morales y otras autoridades en ejercicio a través del Tribunal Constitucional.

Más allá de su cargo como secretario general de la OEA, Almagro no es un personaje secundario en esta nueva trama de la política boliviana. El argumento esgrimido por los asambleístas del MAS que acudieron al TCP es que la Constitución de Bolivia va a contrarruta del Pacto de San José de Costa Rica, un documento que lleva como ‘apellido’ Convención Interamericana Sobre Derechos Humanos; ni más ni menos, que una especie de Constitución de la Organización de Estados Americanos, de la que Almagro es algo parecido a su presidente.

Pero eso no es todo. Evo Morales y Luis Almagro nunca han tenido una buena relación. Debido a la posición de la OEA sobre Venezuela, crítica con el comportamiento del presidente Maduro, Evo considera que la institución y Almagro son “instrumentos del imperio” para la ‘dominación’ de América Latina. Almagro, según este esquema, sería una especie de comisario de Trump. Por si faltara condimento, cualquiera de los fallos que emanen del Tribunal Constitucional -definir si el derecho a la reelección indefinida de Evo Morales es mayor al del resto del pueblo a limitar su poder o sus mandatos- pueden llegar en apelación a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Este tribunal depende de la OEA, la institución comandada por Almagro.

La indignación fue el común denominador en las respuestas del Gobierno. Con Evo girando por la Chiquitania entregando carreteras, coliseos y miradores, la red social del pajarito azul fue el instrumento utilizado por los ministros para defender al presidente. “Almagro dejó de ser secretario general de la OEA para convertirse en un operador más de la descarada injerencia de EEUU en América Latina”, escribió René Martínez, ministro de la Presidencia, y adornó la frase con una foto de Almagro junto a Tuto Quiroga, que dos días antes lo visitó en su despacho para “denunciar” que Evo quería instaurar una dictadura en Bolivia.

“Decir a Almagro que primero lea su manual de funciones como secretario de la OEA. Tiene funciones específicas que los estados le han delegado y no está la injerencias, ni vulnerar la soberanía política”, dijo el canciller Fernando Huanacuni, que en meses pasados acudió a la OEA para denunciar tortura y otras violaciones de los derechos humanos por parte de carabineros chilenos a aduaneros bolivianos. 

La ministra de Comunicación, Gísela López, no solo tutiteó su opinión, “Aprestos injerencistas no tienen menor idea de con quién se meten. Revolución Democrática y Cultural es del pueblo y el pueblo la defenderá”; sino que además retuiteó lo que escribió Sacha Llorenti, embajador boliviano ante la ONU: “Luis Almagro carece de credibilidad, de moral y de autoridad para referirse a los asuntos internos de Bolivia. Es un antilatinoamericano”. El presidente siguió con una agenda protocolar hasta después de las 21:00 y no utilizó su microblog para atizar a Almagro. 

Fuera de las redes

No a todos les cayó mal lo dicho por Almagro. “Claro que es una declaración importante porque antes de hablar sobre este tema ha debido consultar y asesorarse. No está hablando como Luis Almagro, está hablando como el secretario de OEA, como institución. Es una voz autorizada”, dijo Samuel Doria Medina, jefe de UN. Contó, además, que uno de sus parlamentarios, el diputado Wilson Santamaría, que es abogado, ha indagado en las sentencias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y ha encontrado jurisprudencia que indican que dicho tribunal se decanta por los derechos colectivos por sobre los individuales. 

“La declaración de Almagro es importante porque hay visibilidad internacional de lo que está sucediendo en Bolivia, hay preocupación sobre la calidad de la democracia en Bolivia y una posible ruptura constitucional. Imagínese, no se puede declarar inconstitucional la propia Constitución, no se puede revisar la Constitución contra sí misma”, dijo Óscar Ortiz. El senador de Unidad Demócrata fue uno de los emisarios del grupo de los cinco para interponer un recurso de rechazo ante el Tribunal Constitucional en Sucre. 

Mientras Ortiz pasaba por la ventanilla de la casona sucrense en la que funciona el TCP, en La Paz, el alcalde Luis Revilla, el que completaba el sexteto opositor integrado por Carlos Mesa, Tuto Quiroga, Rubén Costas, Samuel Doria Medina y Víctor Hugo Cárdenas, aún deshojaba margaritas. Se encontraba reunido con su partido, Sol.bo, para definir si se unía al documento de rechazo hecho público el jueves, o se dejaba seducir con la posibilidad de un tercer mandato.

Su vocero, Edwin Herrera, confirmó que Revilla no firmó la declaración porque su partido analiza repostularlo. “Nos parece importante, no es un hecho más, estamos ante un hecho de coyuntura crucial, por eso se necesita un debate de todos los delegados”, dijo Herrera. 

Mientras Sol.bo decide, sus adversarios masistas en La Paz se aprovechaban de la duda. “Entiendo que no tiene otra aspiración, por un tema de sobrevivencia política, el único escenario que le queda a Luis Revilla es volver a ser candidato a la Alcaldía”, dijo el concejal del MAS Jorge Silva. 

COSTAS: MI ENEMIGO NUNCA HA SIDO EVO MORALES
Un día después de firmar un documento en el que se opone a que el Tribunal Constitucional Plurinacional apruebe el derecho a la reelección indefinida de las autoridades, Rubén Costas, gobernador de Santa Cruz, se encontró cara a cara con el presidente Evo Morales, en la entrega de la carretera Uruguaito-San Ignacio de Velasco. “Mi enemigo nunca ha sido el presidente Evo Morales, ni  lo va a ser; ni el MAS. El enemigo del boliviano es la pobreza y entre todos queremos vencerla”, dijo el gobernador.

Durante su discurso, Costas aseguró que Morales “a mí siempre me ha tratado con deferencia, con respeto, así que también quiero devolvérselo aquí en mi tierra colorada, donde me quieren tanto. Aquí no hay bolivianos ni de segunda ni de primera”, dijo.



 




En esta nota