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La tragedia del hombre que murió por ayudar a una mujer golpeada


Kemel Aid falleció tras varios días en estado crítico. La esposa que pidió auxilio cambió de versión y defendió a su agresor, que acusa al fallecido de intento de asalto


13/07/2016

Kemel Aid se fue como vivió: ayudando a construir un mundo mejor. Cuando trataba de socorrer a una mujer que era agredida por su pareja fue empujado desde una altura de tres metros, lo que le provocó una fractura de cráneo, hecho que, al cabo de cinco días de permanecer en una clínica, le causó la muerte este martes por la mañana.

Kemel era de esas personas que vivía para ayudar a los demás. A diario llevaba a la práctica sus profundos valores católicos en la parroquia las Carmelitas, de la zona de Sopocachi, donde ayudaba a los que necesitaran una voz de aliento para continuar adelante en la vida.

Estaba casado y tenía cuatro hijos. La noche de la tragedia, estaba acompañado del mayor de ellos. Eran las 9 de la noche cuando ambos escucharon desde su departamento los pedidos de auxilio desde la plaza Abaroa. Sin pensarlo dos veces, acudieron a ayudar, pero Kemel terminó convertido en la víctima de aquel hombre violento.

Kemel falleció la mañana del martes dejando a la comunidad católica de Sopocachi desconsolada. Sus restos son velados en la parroquia de las Carmelitas, en la avenida 20 de Octubre.

"Kemel, amigo, qué difícil decirte adiós", dicen una serie de carteles y banners que fueron colgados a las redes sociales con sus fotos. En uno de ellos, que está suscrito por el grupo "Hermano canto" se indica que Kemel pidió que la gente asista a su despedida vestida de blanco y que, en vez de llevar flores, done ese dinero al prójimo que lo necesite.

Paralelamente se ha llevado a cabo una campaña de solidaridad para ayudar a la familia de Kemel para cubrir los onerosos gastos médicos.

Y, en las redes tampoco faltan los comentarios de indignación de quienes indican que la pareja que protagonizaba el acto de violencia en la plaza Abaroa aquella noche de jueves de la semana pasada le interpuso a Kemel y a su hijo de 18 años (quien tiene fractura de clavícula) una demanda por asalto, como una forma de salir bien del asunto.

En los medios de comunicación la historia de Kemel también empieza a conocerse. Por ejemplo, el periodista Juan Carlos Arana, quien fue su compañero de curso, dijo sentir un "profundo dolor" por la partida de su amigo, pero al mismo tiempo "una profunda bronca e impotencia" por la denuncia presentada en contra de Kemel y su hijo, a quien la policía trató de detener, pese a estar internado en una clínica recuperándose de la fractura.



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