POLÍTICA

La tensión política nacional desapareció en La Haya para escuchar los alegatos


Evo Morales y Tuto Quiroga se retaron picarescamente a una carrera. El perdedor se pasaba al partido del otro. El mandatario cedió a Quiroga el honor de proponer un brindis. Había chilenos que buscaban ser entrevistados

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01/04/2018

La primera impresión de La Haya fue que es una ciudad muy tranquila, ordenada y todo cierra temprano. Para algunos es aburrida; para otros, ideal e incluso apropiada a la hora de escribir libros y reflexionar. La Corte Internacional de Justicia es un lugar también tranquilo y muy formal, por ello había que ponerles reglas a los periodistas que llegaban de Bolivia y Chile para cubrir los alegatos orales. Una de ellas era el ingreso para las 8:00 que a medida que pasaron los días, se hizo más flexible. Otra tenía que ver con el área para los ‘stand up’ o los despachos en directo, que fue ubicada al principio de las gradas de ingreso al Palacio de La Paz.

Se habilitaron dos salas de prensa con pantallas y equipos de traducción, en el piso superior para canales de televisión y radios, mientras que la sala dos estaba abajo, era para los medios escritos y también emisoras. En ese mismo ambiente había un café y por momentos esa sala estaba más llena porque muchos bajaban para buscar algo de tomar y comer. 

Quienes tenían el privilegio de entrar a hacer imágenes del interior del salón donde se desarrollaban los alegatos eran los camarógrafos y fotógrafos, a quienes cada día se les ponía un distintivo de diferente color.

El tema general de charla fue el intenso frío de esos días, además con viento. Al menos una periodista nacional y otra chilena tuvieron que comprar abrigos, la última incluso sacó las etiquetas antes de una conferencia de prensa de su canciller. Todos sufrimos por el frío, pero los periodistas más aún, esperando por declaraciones en exteriores de  la Corte Internacional de Justicia.

Sin embargo, fue el gobernador de Chuquisaca, Esteban Urquizu, quien la pasó peor, lo mismos miembros de la delegación boliviana contaron que en un par de ocasiones  la autoridad intentó salir del hotel, caminó unos metros, pero el frío se lo impedía, vestía abarcas y sin duda era más difícil. Cuando se lo preguntamos en una entrevista sonrió.

El primer almuerzo fue el domingo 18 de marzo, un encuentro al que no acudió el expresidente Carlos Mesa que llegó  esa tarde. Tampoco estuvo el gobernador cruceño, Rubén Costas, a pesar de haber llegado un día antes con sus invitados, el senador Óscar Ortiz y el alcalde cochabambino, José María Leyes.

Un diplomático dijo que sí estaba invitado, pero que al parecer estaba alojado en Ámsterdam, no se supo el motivo real.

La apuesta 

Cuando el presidente  Evo Morales entró al salón, saludó a todos, uno por uno dio la mano a los asistentes, cuando saludó a Tuto Quiroga, había un ambiente cordial, lo desafió a correr temprano al día siguiente, a lo que Tuto preguntó, “¿Y si pierde?”, enseguida vino la respuesta “me paso a tu partido”. 

Fue un ambiente muy cordial, con bromas y el agradecimiento que daba el primer mandatario por acudir a esos días importantes. Al final se cantó la canción del mar. Quienes estaban más apurados en irse eran los miembros del equipo de apoyo nacional que trabaja en La Haya, contaban que con seguridad se quedarían trabajando hasta al menos las dos de la mañana.

Fueron al menos tres veces que se cantó la canción del mar en los almuerzos y la conferencia de prensa que brindaron las autoridades del Gobierno nacional, los que no cantaban eran los abogados del equipo internacional, pero se paraban con solemnidad, quien sí intentaba cantar algo y seguir la letra era el abogado Antonio Remiro Brotóns. 

La canción del mar era tan pegajosa que incluso algunos periodistas chilenos  y algún miembro de su equipo técnico la coreaba, sobre todo la parte que dice “Antofagasta, tierra hermosa….”.

Otro almuerzo tuvo lugar el martes 20 de marzo, al que no ingresaron los periodistas. Pero los mismos asistentes contaron que el ambiente estuvo tan ameno entre oficialistas y opositores que fue Tuto Quiroga a quien se le pidió que haga el brindis. Él mismo confirmó que lo hizo y contó que brindó con agua a la que puso sal, deseando que el próximo brindis sea con agua marina y salada. 

En ese almuerzo sí estuvo el gobernador Costas, el senador Ortiz y el alcalde Leyes. Este último contó estar feliz porque había logrado entrar a la sala donde se dieron los alegatos ese día, incluso se tomó fotos. Quien no pudo entrar fue el senador Ortiz, que siguió los dos días de los alegatos bolivianos desde las oficinas de la embajada de Bolivia, a unas cuatro cuadras del Palacio de La Paz.

La actividad de los periodistas fue intensa. La mayoría de los periodistas bolivianos en el Easy Hotel, mientras que los chilenos hicieron del Court Garden su cuartel general. Se hizo habitual encontrar a colegas de CNN Chile o TVN cerca de la medianoche haciendo sus contactos en directo desde las puertas de la CIJ mientras también Cadena A hacía lo propio. Otros colegas optaban por trotar de noche; y en uno de esos días también encontramos al ministro de Justicia, Héctor Arce, con ropa deportiva.

La cantidad de periodistas chilenos era a ratos apabullante, no daban espacio para poder hacer las preguntas. El último día, el coagente Sacha Llorenti nos daba paso para preguntar en medio del bullicio de preguntas que ya era casi habitual. 

En el día del mar los periodistas bolivianos entrevistábamos al excanciller Heraldo Muñoz que hablaba de la visión histórica de los chilenos mientras nosotros le decíamos que en Antofagasta hubo invasión y que en Calama ingresaron dejando varias bajas. En ese momento tenso para el chileno acudieron en su ayuda periodistas de su país para hacer otra pregunta que lo sacaba de la incomodidad. No fue la única vez.

También rescataron a José Miguel Insulza. Una colega chilena se puso al lado y subió el tono de su voz para decir  “en este momento el senador está respondiendo a los periodistas bolivianos”. Habló tan fuerte que solo se le escuchaba a ella y no al entrevistado.

La segunda semana

El domingo 25 de marzo fue otro día de trabajo de los periodistas. Los medios estatales salieron a las 9:00 a Rotterdam para registrar la llegada del presidente Evo Morales. Más tarde llegábamos todos a la embajada boliviana, nos habían dicho que posiblemente el canciller haría declaraciones.  Solo los colegas de medios estatales pudieron subir y registrar imágenes de la reunión de coordinación que se desarrollaba un piso más arriba, los medios ‘privados’ estuvimos más limitados. Incluso alguien cerró la puerta de la sala donde estuvimos esperando,  pero al escuchar ruido salimos a pesar de la intención de distraernos, logramos entrevistar al presidente Evo Morales, quien más bien mostró el deseo de conversar con todos. Incluso regaló pines y puso uno a  la colega de Gigavisión. 

Los que más atención despertaron fueron los abogados del equipo internacional boliviano. Los periodistas nacionales y los chilenos estaban muy familiarizados con ellos. En la larga espera escuchando los alegatos surgían incluso bromas. A una periodista chilena de cabello rubio sus colegas le decían Amy (por la abogada Sander) y otra no ocultaba su simpatía por el francés Mathias Forteau.

Pero fue el abogado Antonio Remiro el que atendía cualquier requerimiento de los periodistas bolivianos y será siempre recordado el momento en que  se emocionó hasta casi las lágrimas. Fue  Priscilla Quiroga quien le fue preguntando sobre sus sentimientos hacia Bolivia y la causa marítima que terminaron con esa expresión, mostrando el lado humano del abogado español, quien abrió sus sentimientos y expresó su compromiso con el país.

Algo que se hizo muy familiar en los encuentros fue la música de fondo. Quien ponía las canciones  había elegido las tradicionales de Los Kjarkas.

En los días de los alegatos en la Corte Internacional de Justicia,  las autoridades bolivianas evitaban hacer declaraciones al ingreso, excepto los expresidentes Carlos Mesa y Tuto Quiroga, que respondían a las muchas preguntas que se hacían. Las autoridades chilenas sí tenían como costumbre hacer declaraciones al entrar. Roberto Ampuero y Claudio Grossman llegaban siempre juntos, no ingresaban en coche, optaban por caminar desde la puerta hasta el lugar de las entrevistas en el jardín, durante todo su recorrido ambos sonreían y comenzaban diciendo este es un buen día. Quien también entraba caminando era el excanciller Heraldo Muñoz, con un sombrero muy particular recorría el jardín como buscando que lo entrevisten.

El último día de los alegatos de Bolivia terminó con un almuerzo al que acudieron todos los integrantes de la comisión boliviana que permanecía en La Haya. Fue también un encuentro cordial entre los asistentes. En una de las mesas donde estaban los expresidentes y excancilleres, el tema de la conversación eran los alegatos, pero en un determinado momento se mencionó que Carlos Mesa no iba a estar al día siguiente, debía retornar a Bolivia porque sería abuelo por primera vez y Tuto Quiroga le sugería que le pusieran como nombre Remiro al nuevo integrante de la familia, a lo que el excanciller Gustavo Fernández aclaró que Remiro es apellido y que en todo caso el nombre podría ser Antonio.

Las risas fueron parte de esos momentos.  El agente Rodríguez Veltzé pidió luego a todos los asistentes que firmen el libro de la memoria de esos días, se hizo una fila y los asistentes firmaron.

Una gesta histórica para bolivia

1.- Bolivia presentó una demanda contra Chile en la CIJ en 2013. Se pide a la corte que el país trasandino cumpla de buena fe su obligación de negociar una salida soberana al océano Pacífico.

2.- Para Chile, las audiencias se volvieron un motivo de desprestigio nacional, por la forma en la que Bolivia expuso sus alegatos. “Nos ofende”, dijo el canciller Roberto Ampuero.

3.- Los jueces de La Haya no tienen un plazo determinado para emitir una sentencia. El último miércoles dijeron a los agentes que estén atentos ante sus requerimientos de información. Se espera que el fallo esté listo entre octubre y el primer trimestre de 2019.

4.- Los alegatos hicieron que por unos días, los políticos hicieran a un lado sus disputas por el 21-F. El único que no se plegó por completo a delegación fue Rubén Costas.



 




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