MUNDO

La tecnología, motor que robustece a un gigante


China no solo apunta a digitalizar sus ciudades, sino también a conquistar el espacio. Tiene el telescopio más grande del mundo

La tecnología es el motor del nuevo modelo económico de China

03/10/2017

Xiaoyan se acerca a la máquina expendedora de gaseosas, en la estación del metro en la ciudad de Beijing (China), escoge una bebida de su marca preferida y en lugar pagar con yuanes, saca de su bolsillo su dispositivo móvil, escanea el código QR que hay en la máquina y realiza la transacción digital a través de la aplicación WeChat.

Y es que escanear códigos QR para no portar dinero en efectivo es ya un acto social en el gigante asiático que además es el país más poblado del mundo. Tiene 1.339.724.852 de habitantes, según el censo de 2010, de los cuales 963 millones usan WeChat, una aplicación de mensajería móvil que ofrece un abanico de servicios; entre ellos, el pago por internet de cualquier servicio. Por ejemplo, si quisieras transportarte en bicicleta, WeChat es la llave para acceder a las ‘bicis’ que se alquilan en la calles y avenidas de la ciudad.

Todo en una app
Para los creadores de WeChat, que nació como una competencia directa a WhatsApp, pero que no pudo triunfar en el mundo ofreciendo solo mensajería móvil; su mayor obsesión es  la permanente actualización de acuerdo a las demandas de su público. Eso ha hecho que diversifique sus servicios online y los encapsule en una sola app que ahora es indispensable en la vida de los chinos, explica Shenshen Cao, responsable del departamento de Política Industrial de Tencent, durante un recorrido por el centro de operaciones (edificio Yinke de Beijing) de una de las empresas tecnológicas más valiosas del país asiático.  

Tencent en 2016 superaba a Alibabá en valor:  $us 249.000 millones frente a los $us 246.000 millones que capitalizaba el otro titán chino del internet.

Una China digital
Hacer de China un país digital fue un objetivo planteado hace diez años por el Grupo de Liderazgo de la Seguridad del Ciberespacio y la Regularización, dirigido por el propio Xi Jinping. Esta meta está directamente relacionada, según el Departamento de Legislación de la Administración, con la expansión del pensamiento chino en el mundo que pretende, tras digitalizar sus ciudades, proseguir con la gobernanza del ciberespacio.  

En este afán no hay nada que lo detenga y lo ha demostrado en los últimos 23 años, periodo en el que viene desarrollando internet a gran escala, tiene a 91 empresas dedicadas a este rubro cotizando en la bolsa. Eso no es todo, el internet representa el 30% de su PIB.

La Academia de Información y Tecnología de Comunicaciones de China (Aitcch) señala que hasta diciembre de 2016 ese país ya contaba con 731 millones de personas conectadas; de esa cifra, 693 millones lo hacían desde un dispositivo móvil.

Otro logro tecnológico alcanzado es el pago ‘online’. En la gestión pasada 469 millones de chinos realizaron el pago de sus  consumos, ya sea de servicios básicos, compras o transporte, por internet. Este mismo año el comercio electrónico recaudó 36 billones de yuanes, mientras que la economía digital registró 22,4 billones de yuanes, cifra abismal impulsadas por el pago a través de WeChat, Alibaba, JD.com y otras firmas que promueven esta actividad digital. 

La mirada hacia Bolivia
La cibercultura que está desarrollando China quiere transferirla a Bolivia, al menos así lo manifestó el viceministro de Promoción de la provincia de Guizhou, Xie Nian, durante una charla en el Parque Wengui de Guizhou Colorido. Lo que busca la República Popular de China, en palabras de Nian, es cooperar y promover programas que incentiven el intercambio de conocimientos.  

Anunció que un grupo de expertos en internet y seguridad del ciberespacio de China había recibido la misión de viajar a Cuba y que se pretendía que también lo hagan en Bolivia, así como a otros países de Latinoamérica.

El viceministro recalcó el interés de establecer un trato más estrecho con Bolivia, aunque la relación entre el Gobierno de Evo Morales y el de Xi Jinping ya superó la etapa de las intenciones. Según el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla), en febrero de 2017 ya había un centenar de empresas chinas trabajando en el país.

Uno de esos casos es el de China National Electronics Service Company Limited que desarrolla soluciones tecnológicas para el proyecto de seguridad ciudadana “BOL-110”. El control del registro de placas es parte del programa que permitirá conocer antecedentes de los vehículos. El ministro de Gobierno, Carlos Romero, supervisó el avance.

En busca de contacto con el mundo exterior

A primera vista parece una olla gigante reposando en medio de montañas kársticas de espesa vegetación. El cielo azul sembrado de nubes resplandece en los 4.450 paneles ensamblados, que juntos hacen 30 campos de fútbol. Las seis torres que la blindan están simétricamente distribuidas en su alrededor.

Sobre la montaña más cercana hay un mirador. Para llegar allí se requiere de un buen estado físico. Una vez en la cima todo esfuerzo es recompensado con el espectacular paisaje cósmico-natural que se impone ante los ojos. Lo único que puedes hacer es saciar la vista porque, ¡qué pena!, aunque te mueras de ganas no puedes tomar una sola foto del telescopio más grande del mundo, al que los chinos denominan Tianyan y y que el mundo científico conoce como FAST (Five hundred-meter Aperture Spherical Telescope).

Llegar al Tianyan, en mandarín 'ojos al cielo', es como sumergirse en una película de acción y suspenso en la que está prohibido salirse del libreto. En el parque cósmico, que inicia en el centro del pueblo de Pingtan, el turista recibe la orden de dejar todas sus pertenencias en unos casilleros cuya llave es el código QR de la boleta de ingreso.

Está prohibido portar cualquier dispositivo electrónico. Antes de embarcarse en los buses autorizados para el traslado hasta las faldas del mirador, los encargados de seguridad se encargan de hacer cumplir la orden.

El Gobierno chino ha invertido 270 millones en desalojar a los 9.000 residentes de Pingtang cuyas casas y actividades agrícolas quedaron cerca del telescopio más grande del mundo. El 'silencio de radio' de cinco kilómetros es una exigencia de las autoridades para no interferir en la búsqueda de vida extraterrestre y la mejor comprensión del universo.

La vida en Pingtang, un poblado de la provincia de Guizhou, ahora gira en torno a la 'olla cósmica'. Hasta 2011 era una de las zonas más pobres del gigante asiático, ahora se ven máquinas abriendo caminos, casas y edificios en proceso de construcción, un hotel cinco estrellas (que hospeda a los científicos que laburan en el FAST), que contrastan con los niños descalzos y sucios que juegan por las calles, así como con los hombres y mujeres que se encuentra a la vera del camino cargando en sus cabezas cestas llenas de productos recogidos de la tierra. Pese a que el Tianyen, que tuvo un costo de 180 millones de dólares y entró en funcionamiento en mayo de 2016,  ya hizo contacto con el mundo extraterrestre, su gente relocalizada busca cómo reinventar su nueva vida.  



En esta nota



e-planning ad