BOLIVIA

La huella del caso Zapata todavía polariza al país


A 15 meses del estallido del escándalo, para la oposición, Evo perdió su autoridad moral. Para el MAS, se fortaleció. La exnovia del presidente y exejecutiva de CAMC espera conocer su sentencia

Poco antes del referéndum el Gobierno dice que se inició una guerra de cuarta generación. Quien fuera abogado defensor de Gabriela Zapata dice que el Gobierno la librará de culpa Fotos: EL DEBER

22/05/2017

La imagen del presidente Evo Morales no es la misma. Hay un antes y un después en la cúpula del Gobierno tras el estallido del caso Gabriela Zapata. Hoy, cuando la exnovia del presidente debe presentarse ante la justicia para oír su sentencia, oficialistas y opositores coinciden en que la denuncia, inicialmente presentada como tráfico de influencias, hirió la autoridad moral del primer mandatario, y abrió una etapa diferente en la imagen del Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) en los 11 años que lleva en el poder. En lo que difieren es en la duración de las consecuencias. 


“Definitivamente, nos cambió la vida”, dice Eduardo León, uno de los abogados que defendió a la exgerente de la empresa China CAMC y que tuvo que permanecer 11 meses en la cárcel de San Pedro por estar presuntamente involucrado en la presentación de un menor como hijo de la pareja. “Es algo irreversible, pienso que hay cosas en la vida que dejan una marca indeleble y eso es lo que pasa en este caso”, agrega el jurista, que recientemente recibió medidas sustitutivas y pudo volver a su casa.


El ministro de Gobierno, Carlos Romero, considera que “evidentemente el caso Zapata fue determinante en los resultados del referéndum del 21 de febrero, dado que nunca antes se había puesto en cuestionamiento la integridad moral del presidente Morales”. Sin embargo, cree que “se fue desmontando esa mentira” cuando se comenzaron a vincular las acusaciones a diferentes figuras de la oposición. 


Como analista político, Jorge Komadina sostiene que a pesar de los intentos del Gobierno, hay una relación que no se pudo deshacer: aquella que involucra directamente a Zapata con Morales. A su juicio dos hechos en el último tiempo “lesionaron el capital simbólico del presidente”, que son su responsabilidad en la corrupción dentro del Fondo Indígena y los nexos con los negocios realizados por su expareja desde despachos gubernamentales.


Al interior del MAS la evaluación es más tajante e incluso se llega a asegurar que 475 días después de realizada la denuncia por parte del periodista Carlos Valverde, la figura de Evo queda “más fortalecida”. Gerardo García, vicepresidente del MAS, sostiene que el caso “queda en el pasado” y es ya “algo superado” porque la población ya sabe la verdad sobre ese “montaje”.


Un aspecto observado por los opositores es que el propio primer mandatario afectó su imagen al manejar diferentes versiones y adoptar singulares frases respecto a la relación que tuvo con la mujer y el hijo que supuestamente esperaban o tenían. Llegó a calificar a Gabriela Zapata como “cara conocida”.


“Yo recién empecé a investigar. Soy sincero. No es que el niño ha muerto. No había habido el niño”, señaló Evo en octubre de 2016; meses antes aseveró que “en 2007 tuvimos un bebé y por mala suerte falleció y nos distanciamos”. La existencia del menor era el supuesto nexo que ligaba al presidente con el tráfico de influencias en la firma de contratos por más de $us 500 millones entre el Estado y la empresa china a la que Zapata representaba.


El senador de Unidad Demócrata (UD), Óscar Ortiz, argumenta que esos “traspiés” de Morales calaron hondo en la población. “Hasta ese momento mucha gente perdonaba al presidente. Fue descubierto mintiendo y quedó como alguien que no decía la verdad, por sus propias contradicciones. Más daño le hizo su propia reacción que la denuncia misma”, dijo.

Guerra de cuarta generación
Dentro del Gobierno se analiza el caso Zapata como un ataque que forma parte de una “guerra de cuarta generación”. Esa guerra consiste en la construcción de imaginarios colectivos y sensibilidades sociales contrarias al enemigo, en este caso, Evo Morales. El concepto curiosamente fue creado hace más de una década por militares estadounidenses, como una consigna de un ataque no convencional. 


Hugo Moldiz, hombre cercano a Morales, ratifica que las denuncias contra el presidente arrebataron una parte de la votación que debió tener el MAS en el referendúm. “Hay un sector de la población que haga lo que haga el Gobierno no cree en su gestión. Eso no ha crecido; lo que se ha afectado es al sector que votó por Evo desde 2005. Estimamos que es un 7% que se dejó influenciar”, cree.


Desde el Gobierno anticipan que la estrategia de la oposición es cuestionar la autoridad política y moral de las autoridades nacionales para estar al frente de Bolivia, pero creen que eso no logra resultados, basándose en las últimas encuestas que dan a Evo respaldos de popularidad y confianza.


El viceministro de Autonomías, Hugo Siles, manifiesta que siete de cada 10 ciudadanos considera que se mintió en la denuncia de tráfico de influencias, basado en una encuesta que salió meses después de la votación en la que se impuso el ‘No’ a la repostulación. “Hay mediciones, percepciones y, sin duda, este hecho generó que a 15, 20 días de la votación, con esta desinformación, optara por dejarse influenciar”, considera.


La analista política Helena Argirakis afirma que “el daño ya se hizo, le afectó en una forma objetiva en los resultados al Gobierno. Yo caracterizo esta campaña como un excepcionalismo político electoral que no se puede repetir. La gente se da cuenta de cómo funcionó esa campaña de desacreditación, que estaba basada en devaluar, no solo en términos electorales sino en términos personales, la autoridad moral del sujeto político indígena que se encarna en el presidente Evo Morales”. Considera que ahora existe “repuntes de imagen y de credibilidad” del Gobierno nacional.

Denuncia  3 de febrero Carlos Valverde presenta la acusación contra la “madre del hijo de Evo” bajo la figura de tráfico de incluencias entre la empresa China CAMC y el Gobierno.
Denuncia
 3 de febrero
Carlos Valverde presenta la acusación contra la “madre del hijo de Evo” bajo la figura de tráfico de incluencias entre la empresa China CAMC y el Gobierno.

Captura
 26 de febrero
Gabriela Zapata es aprehendida por la Policía en la zona sur de La Paz. El anuncio lo realizó el Ministerio de Gobierno.

A la cárcel
 28 de febrero
La jueza cuarto de instrucción en lo penal, Margot Pérez, dispone su detención preventiva en el penal para mujeres de Obrajes.

El cambio
 24 de marzo
Por disposición de la Dirección de Régimen Penitenciario, Zapata es cambiada de Obrajes a Miraflores, bajo el argumento de problemas entre reclusas.

Motín
 4 de abril
Internas de Miraflores organizan un motín por Zapata. Exigen que se vaya debido a que no cumple con las tareas.

Rechazo
 21 de julio
El Tribunal Constitucional denega la acción de libertad de Zapata, por un supuesto atentado contra su vida.

Detención
 27 de enero de 2017
El juez Jorge Castillo determinó una nueva detención preventiva contra la mujer, por el caso trata y tráfico de menores.

Juicio
 17 de marzo
El Tribunal Primero de Sentencia inicia el juicio oral contra Zapata por ganancias ilícitas, falsedad ideológica y otros delitos.

Sentencia
 22 de mayo
Hoy, tras escuchar los alegatos finales de las partes, un tribunal de La Paz emitirá el veredicto contra la exnovia de Evo.

Lo que se dijo en el juicio
El 17 de marzo inició el proceso judicial contra Gabriela Zapata, la exjefa de la Unidad de Gestión Social del Ministerio de la Presidencia, Cristina Choque; el chofer de esa dependencia, Jimmy Morales; el empresario Carlo Marvin Ramírez; el presunto socio de la mujer, Ricardo Alegría, y el exabogado de la exgerenta de CAMC, Walter Zuleta. La expareja del presidente es acusada de legitimación de ganancias ilícitas, falsedad ideológica, uso de instrumento falsificado, contribuciones y ventajas ilegítimas y uso indebido de bienes y servicios públicos.


A lo largo de los 65 días de proceso judicial, que presuntamente terminarán hoy con la lectura de la sentencia, son varias cosas las que se dijeron; está la presentación de un certificado falso como si perteneciera al hijo que tuvo con el presidente Morales, las llamadas que aparentaba realizar al mandatario para contarle los “problemas” que afrontaba CAMC y las visitas que realizó a oficinas de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).


Un aspecto que no se logró determinar es el patrimonio real de  Zapata. “Salía con algunas parejas que me regalaban dinero”, declaró durante una audiencia.  



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