POLÍTICA

Medio siglo después, los homenajes al Che despiertan fantasmas de la Guerra Fría


Romero ensalzó la estela política del Che sin descalificar a los críticos del guerrillero. Excombatientes de Ñancahuazú critican. Un analista recuerda el juego de intereses entre los bloques comunista y capitalista detrás de la guerrilla

Los soldados que capturaron a Guevara recuerdan su preparación con los boinas verdes del Ejército de EEUU

04/10/2017

Un guerrillero heroico que trajo a Bolivia la lucha armada para su liberación en 1967 o el jefe de un grupo invasor extranjero que asesinó a soldados  bolivianos en su afán de inocular el comunismo en el país. En esas dos formas se recuerda en el país a Ernesto Che Guevara y a su aventura guerrillera que acabó en La Higuera (Vallegrande) hace 50 años.

Por un lado, el Gobierno, activistas políticos y algunas organizaciones (como la Conalcam) agrandan el mito del guerrillero argentino-cubano, en memoria de quien el Estado boliviano organiza actos de homenaje con gastos de seis ministerios para un programa oficial de cinco días, entre mañana y el lunes.

Por el otro lado, los excombatientes que lucharon bajo bandera del Ejército boliviano en Ñancahuazú, los militares rebeldes que pasaron a la reserva en 2014 por protestar contra el Alto Mando, cívicos y activistas que reivindican el No del 21 de febrero de 2016, han protestado por los homenajes costeados con recursos públicos para elogiar a quien ven como un símbolo de  una agresión extranjera.

Es 2017, pero la polémica entre el oficialismo y la oposición que ha acaparado la agenda pública, justamente a raíz de los actos que alista el Gobierno, es un resabio de la Guerra Fría, donde, de fondo, más allá del discurso de la soberanía nacional o de la justicia social, había un juego de intereses de dos bloques mundiales en disputa: el de occidente y el de oriente, capitalistas versus comunistas, algo que acabó en 1989 con la caída del Muro de Berlín. 
Así también lo ha entendido Armando Ortuño, investigador social y analista político, que señala que “el problema es que el homenaje al Che es un evento que está contaminado por una gran discusión de los años 70”.

Carlos Romero, ministro de Gobierno y coordinador político del MAS para Santa Cruz, cree que los críticos están en su derecho de organizar sus propios actos para homenajear a los militares que combatieron al Che. “Es legítimo, cada uno tiene el derecho de alinearse con la dirección política que considere. Lo que sí, el evento de relevancia internacional será el encuentro mundial por los 50 años del Che”. Romero ha anunciado miles de seguidores y el despliegue de 500 policías a Vallegrande para dar seguridad a los actos.

Protestan los soldados
Eran unos muchachos con armas colgadas al hombro. Eran los que se pusieron al frente en las entrañas de Ñancahuazú, de la Casa de Calamina, del Vado del Yeso, de la quebrada El Churo, para combatir al Che Guevara y a sus compañeros de guerrilla.

Medio siglo después, están en la plaza 24 de Septiembre de Santa Cruz y se sienten ofendidos. Están ofendidos con el Gobierno y se presentan como beneméritos.

“Los hombres que en 1967 luchamos contra unos invasores hemos sido olvidados, y el Che, glorificado”, dicen a viva voz. Mario Zurita es uno de ellos. “Aquel año había orden del Gobierno para defender la patria”, evoca. Discurso de obediencia militar que para Ortuño es interesante porque parece encerrar una paradoja, pues el Gobierno de Morales, que ensalza al Che, es el mismo que tiene fuertes lazos con las Fuerzas Armadas (FFAA) aunque bajo una doctrina militar diferente.

Y de hecho, en un sector de las FFAA todavía hoy, la mirada del Che como enemigo no se ha ido. “Haremos un reconocimiento a nuestros excombatientes el día 6 de octubre. El acto empezará a las 8:00 con una ofrenda floral al ‘soldado desconocido’ en la plaza Obelisco y de ahí marcharemos con 140 excombatientes hasta la iglesia de San Francisco, donde se hará una misa y luego a las 10:00 se hará el reconocimiento”, ha dicho a ANF el suboficial Édgar Morales, uno de los militares que se encuentra en reserva activa tras las protestas de 2014.

“He sido del primer pelotón que hizo la operación y el cerco. Ese fue el combate que empezó entre el mediodía y la una de la tarde, duró cinco horas. Con la técnica y la táctica del Ranger preparado como tropas especiales logramos reducir a los guerrilleros”, cuenta Zurita, que perteneció al batallón Ranger II, y estuvo en el cañadón El Churo, donde agarraron al Che un 8 de octubre.

Otro es el caso de Freddy, que apellida Guevara. “Pero Guevara de los buenos”, dice riendo. Él es el presidente de la Federación Departamental de Beneméritos de Ñancahuzú, donde están inscritos 250 miembros. Casi todos por encima de los 68 años de edad. Ayer fueron a la plaza a hacerse oír, a colgar su propio cartel junto al que la bancada del MAS puso en la Brigada Parlamentaria cruceña para homenajear al argentino-cubano que ayudó a Fidel Castro en 1959 a derrocar al régimen de Fulgencio Batista para luego instalar uno propio. 



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