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Gobierno y Alcaldía niegan nexos con dueño de Katanas


Nohemí Cámara, hija del dueño del local nocturno, presentó una querella contra funcionarios de la Alcaldía y dos exfuncionarios de Migración por favorecer al propietario del bar paceño

El expediente de Marco Cámara, dueño de Katanas, que fue enviado el sábado a la cárcel de San Pedro
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19/09/2016

Dos funcionarios de la municipalidad de La Paz, dos exempleados de Migración y dos policías fueron denunciados ayer ante el Ministerio Público por la supuesta vinculación con Marco Cámara, propietario del club nocturno Katanas, que fue enviado a la cárcel de San Pedro por los delitos de trata y tráfico de personas, explotación sexual y organización delictiva.

La denuncia fue sentada por Nohemí Cámara, hija del propietario del bar, que amplió la querella contra cinco empleados de su padre por incumplimiento de deberes, tráfico de influencias, trata y tráfico de personas y asociación delictiva.

Por su lado, Marco Cámara, que está internado en el hospital Metodista y con orden de detención en la cárcel de San Pedro, negó tener vínculos irregulares con funcionarios policiales o de la Alcaldía. Por este caso también está detenido Gustavo Fernández, administrador del club.
Por su parte, la abogada de Marco Cámara, Mónica Ramírez, sostuvo que no existen víctimas directas en este caso y que los indicios recolectados por el Ministerio Público, fotocopias de publicaciones en Facebook y de pasajes, son insuficientes para culpar de trata y tráfico a su defendido.

Por la noche, el Ministerio de Gobierno emitió un comunicado en el que asegura que los acusados no son dependientes de esa cartera de Estado. A su vez, el director Jurídico de la Alcaldía paceña, Fernando Velásquez, dijo que la denuncia se maneja de forma irresponsable.

Operativos
La abogada Paola Barriga, patrocinadora de la denunciante, afirmó que en los allanamientos practicados al bar fueron encontrados libros de registros en los que figuran pagos a los funcionarios públicos. En el caso de los dos empleados municipales estaban encargados, según la letrada, de informar a Marco Cámara sobre operativos de control. Una vez alertado, el centro nocturno cerraba las puertas y apagaba las luces.
Respecto a los exfuncionarios de Migración, la abogada dijo que colaboraban con el ingreso de las jóvenes extranjeras al país.

La abogada afirmó que en los libros de Katanas se registran pagos que varían de $us 600 a 3.000 a los funcionarios, y pidió a la Fiscalía que investigue.

“A pesar de que las normas exigen que estos locales operen hasta las 4:00, Katanas seguía funcionando hasta el mediodía del día siguiente, lo que develan que existió complicidad”, apuntó Barriga.

Otros familiares
En la querella también se solicita la inclusión de todas las personas que trabajan alrededor de Cámara, como su actual esposa, que es una ciudadana brasileña que supuestamente estaba encargada de reclutar en Brasil a las mujeres para la explotación sexual.
Mencionó que la hermana de Cámara, Sandra, también recluta mujeres para la explotación sexual, a quienes privaba de su libertad en un domicilio particular. La abogada agregó que requieren en la querella los antecedentes de un proceso que Marco Cámara enfrentó en Paraguay, razón por la cual está impedido de ingresar a ese país

Solicitan demolición del local nocturno
?Nohemí Cámara dijo ayer que solicitará a la Alcaldía de la ciudad de La Paz autorización para demoler la infraestructura del local nocturno Katanas, propiedad de su padre, Marco Cámara, porque “solo tiene fines de trata y tráfico de personas con motivos de explotación sexual”.
La denunciante dijo que “mientras se supone que el club está clausurado, por la puerta igual sigue operando”. En ese sentido indicó que “si el local no se demuele, nunca se podrá erradicar a esta red que sigue prostituyendo mujeres”.

Además, la acusadora pidió a la Alcaldía municipal que decomise todos los artefactos del lugar para donarlos a otras instituciones.
“En el momento en que me entreguen la orden de demolición, estará ahí un tractor que se va a encargar de llevarse todo”, apuntó Nohemí, que acusó a su padre de hacerla trabajar como administradora del local nocturno desde que ella tenía 15 años de edad. Además, denunció que en Katanas existía una mafia de tráfico de mujeres con fines de explotación sexual.

La versión de Nohemí fue confirmada por una joven de nacionalidad brasileña, quien declaró la semana pasada en la Fiscalía que vino a Bolivia con la promesa de que trabajaría como modelo, pero fue obligada a prostituirse.

El propietario del bar Katanas, Marco Cámara, y el administrador del local nocturno paceño, Gustavo Fernández, fueron enviados a la cárcel la semana pasada acusados de trata y tráfico de personas y de asociación delictiva.



 




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