ENTREVISTA

José Rodríguez Elizondo: “Fui partidario de no comparecer ante La Haya”


Analista político chileno

El influyente analista político chileno no es muy optimista sobre el papel de la CIJ

15/09/2017

El Gobierno de Chile dice que Bolivia no ha logrado comprobar la existencia de “una obligación jurídica" para negociar una salida soberana al mar, y que la integridad del territorio chileno “no está en cuestión”. ¿Es así?, ¿cuál es su visión al respecto? 

Es la misma. Chile es un país soberano, sus límites constan en sendos tratados con sus tres vecinos y si hay diferencias de interpretación sobre esos tratados, es una tarea para la diplomacia. Si pese a ser país soberano Chile se viera obligado a negociar sobre su territorio… significaría que tan soberano no es. Por eso fui partidario, desde el principio, de no comparecer ante la Corte de La Haya, invocando el artículo 53 de su estatuto.

¿En qué quedan las 11 veces que gobiernos de Chile plantearon mar con soberanía a Bolivia? 
Fueron los gobiernos de Bolivia los que, después de firmado el tratado de 1904, posicionaron el tema de la cesión chilena de soberanía. Chile escuchó, dialogó, negoció y, eventualmente, propuso soluciones. Por diversos motivos, nada de eso produjo un tratado que cambiara el estatus geopolítico. Apostaría que eso ha sucedido mucho más de 11 veces, nuestra relación se ha hecho asimétrica: mientras a Chile le interesa una relación integral, comprendida la posibilidad de mejorar el acceso al mar para Bolivia, a Bolivia solo le interesa el acceso soberano incluso sin contrapartidas. Ninguna de esas conversaciones o negociaciones es compromisoria, pues se produjeron bajo la tesis clásica de que las meras expectativas no constituyen derecho. Estimar lo contrario -que configuran “derechos expectaticios”- es un bonito juego de palabras. 

¿Cuál es su percepción sobre el desenlace de este conflicto ante La Haya? 
Plantear una negociación obligatoria ante los jueces fue el equivalente a un ultimátum subliminal. Esto es importante, pues la CIJ es un tribunal de la ONU y como tal debe velar por  la paz y la seguridad internacional. Algunos jueces podrían tentarse con una dosis de “creatividad equitativa” que les permitiera introducir elementos políticos. No en su fallo, pero sí en sus considerandos. Algo del tipo “esta Corte no puede obligar a Chile a negociar una cesión de soberanía, pero comprende que…”. Riesgoso, porque la claridad del derecho de Chile puede equilibrarse con un esfuerzo para salvar la posición del Presidente demandante. De darse esa hipótesis salvacionista, se produciría una paradoja para la propia ONU: su Corte reforzaría la posición política interna de Morales y no reduciría un ápice su posición agresiva contra Chile. Quizás todo lo contrario. 



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