EDITORIAL

Freno al contrabando




22/12/2016

Con cierta regularidad, las autoridades repiten anuncios de estar preparando la guerra definitiva para derrotar al contrabando, como lo acaban de hacer los ejecutivos de la Aduana Nacional. Y a pesar de los esfuerzos, el país sigue dominado por el contrabando, de entrada y de salida, como se puede observar en ciudades donde se vende ropa usada, a pesar de la ley específica que lo prohíbe. Hay incluso grandes centros de venta de esa ropa en ciudades extranjeras –como Asunción, Buenos Aires y Córdoba– manejados por empresarios bolivianos, en algunos casos, que están concluyendo un circuito ilegal surgido en Iquique.

El contrabando de entrada mata a la industria, incluida la agroindustria, y elimina miles de empleos. Los controles fronterizos no han podido impedirlo. A principios de 2016, el diario La Nación, de Buenos Aires, informó, desde Pocitos, en Salta, que los narcotraficantes bolivianos estaban recibiendo granos argentinos a cambio de droga, comenzando por el maíz. Luego se supo que los cultivos de maíz en el país se habían reducido un 30%. Y, como consecuencia seguramente, se supo que los cultivos en Argentina habían subido un 9%. En este caso, un producto ilegal, producido con materia prima ilegal, termina perjudicando actividades legales, como es el cultivo de granos en el país, a cargo de empresas legales, que pagan impuestos y que tienen trabajadores a los que les pagan salarios, que son el sustento de miles de familias.


Situaciones adversas como estas se repiten en otros aspectos de las actividades económicas del país. Los empresarios, por ejemplo, deben enfrentar un sistema tributario que se hace abusivo por momentos, que aplica multas por todo y por nada, dobles aguinaldos que son inventos de dudosas estadísticas, y deben transitar por carreteras intransitables, además de soportar un esquema de prohibiciones de exportación sometido a caprichos.

El contrabando de entrada deja de ingresar libremente solo cuando los países de donde proviene lo frenan por decisión interna. Chile acaba de cerrar 12 puntos fronterizos para evitar el ingreso de la droga boliviana; Argentina está endureciendo las condiciones de tránsito en las fronteras y Brasil hace lo propio.

El contrabando de salida no tiene frenos dentro del país. Unas fronteras descontroladas hacen difícil construir un país. Está haciendo falta mayor determinación política para dar cumplimiento a la ley y para ejercer un control fronterizo más efectivo.