POLÍTICA

En Santiago cruzan los dedos, pues temen un fallo desfavorable


Insulza teme aún una sentencia creativa. Piñera pide no reabrir heridas. Los alegatos orales terminaron el miércoles y el fallo puede salir entre seis meses y un año

El equipo jurídico chileno concluyó ayer sus alegatos en La Haya
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29/03/2018

Al terminar los alegatos, una banda sonó en La Moneda. El Gobierno de Chile y la mayoría de los congresistas no quieren saber, ni siquiera pensar, en la posibilidad de un fallo de la Corte que no sea favorable a su país. 

Cuando se le preguntó al ex secretario general de la OEA y actual senador chileno José Miguel Insulza si su país acataría un fallo adverso, miró con seriedad y dijo: "No sé qué es lo que va a acatar Chile, si no puede haber un fallo contrario, porque Bolivia no tiene ningún argumento". 


Las autoridades que siguieron la última audiencia de alegatos destacaron que la exposición chilena fue más política que jurídica, y la elogiaron porque había que contrarrestar la carga emocional que había puesto Bolivia sobre los jueces. El mismo Insulza dejó escapar una dosis adicional de sinceridad al comentar que “Chile tiene que cruzar los dedos”.

En su criterio, Chile demostró que aunque efectivamente en distintos momentos de la historia ambos países sostuvieron reuniones en las que su país ofreció mar a Bolivia e incluso soberanía, "estas no generaron compromiso alguno. Las resoluciones son solamente indicaciones de voluntad política. Nosotros hemos demostrado bien que no hay ninguna obligatoriedad en ninguno de los temas que planteó Bolivia. Muchas de las cosas que señalan sí existieron, pero de ahí a decir que fueron compromisos ya no. Que el tema marítimo signifique comprometerse con ellos a negociar la salida al mar es demasiado, Chile demostró 100% su caso jurídico". Sin embargo, recalcó que no hay espacios para "fallos creativos”. 

Casi en la parte final de su comunicado, el presidente Piñera ratificó su "voluntad de diálogo y búsqueda de soluciones a los problemas, y de colaboración con Bolivia" para el desarrollo y calidad de vida de ambos pueblos, pero en el marco de "los hechos históricos, el derecho internacional" y una vez más "el Tratado de 1904", que marca que "no hay temas limítrofes pendientes entre ambos países" y que La Haya "no puede reabrirlos".



 




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