BOLIVIA

El contrabando pone en riesgo la vida de pacientes con cáncer


Seis fármacos, que se usan en el tratamiento contra el cáncer, fueron encontrados en una importadora ilegal. Tres son para quimioterapias. Médicos advierten de los riesgos a la salud


Los operativos de control también se realizaron en La Paz. Foto: APG
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21/04/2019

El descubrimiento de una banda falsificadora de medicamentos en La Paz fue la punta del ovillo que sacó a relucir que la venta ilegal de medicamentos es un problema gigantesco que toca, incluso, a las medicinas oncológicas, poniendo en serio riesgo la vida de los pacientes con este mal, en el que un tratamiento efectivo es clave en la cura o control.

Esto quedó en evidencia en uno de los operativos de control realizados en la capital cruceña, donde en una importadora ilegal se encontraron seis tipos de medicamentos que usan ampliamente en el tratamiento contra el cáncer, los cuales estaban vencidos o sin registro sanitario, es decir, ingresaron por contrabando.

Se trata del Pacliteva (Paclitaxel), de la Epirubicina, del Ifocris (Ifosfamida), de la Leucovorina, del Novizet y del Ledron (Ácido Zoledrónico). Los tres primeros son medicamentos específicos contra el cáncer, es decir, citostáticos, que se usan para quimioterapias; mientras que la Leucovorina y el Novizet se utilizan en combinación con otras drogas citostáticas para favorecer su efecto; y el Ledron, que se usa cuando el cáncer ha hecho metástasis en los huesos, pues favorece la calcificación ósea. La Leucovorina también se usa para contrarrestar los efectos tóxicos de otro fármaco citostático.



En el operativo también se encontró Inmunoglobina G, que es indicado en diversos tratamientos, además de antibióticos.

Según datos oficiales, cada año en Bolivia se registran más de 11.000 casos de personas con cáncer y el cáncer de útero sigue siendo una de principales afecciones en mujeres y también la principal de muerte. Esto hace que la demanda de medicinas anticancerígenas sea bastante alta y el mercado ilegal saca ventaja de esta situación.

De hecho, un estudio realizado por el economista Gonzalo Vidaurre, con respaldo del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), titulado El negocio de la muerte, sobre el comercio informal de medicinas, da cuenta de que entre los productos de contrabando conscientemente comprados por los consumidores figuran en primer orden los medicamentos contra el cáncer (18%), seguidos por fármacos para la disfunción eréctil (7%), medicamentos regulados como antidepresivos y/o ansiolíticos (7%), abortivos (6%) y otros.

Esta situación no deja de preocupar a las autoridades sanitarias y a especialistas en oncología, que advierten de que el comercio ilegal atenta contra la vida de los pacientes, pues no garantiza que el medicamento haya sido almacenado ni manipulado de forma correcta, que es necesario para conservar su efectividad, es decir, expone al paciente a que la medicina no surta el efecto esperado, que es curar el cáncer. En este sentido, insisten en que los fármacos sean adquiridos en lugares autorizados.



“Estamos hablando de un cáncer que, si el tratamiento no es efectivo, el paciente fallece. Eso a veces no se entiende”, dice el oncólogo clínico Diego Montenegro, al lamentar que el comercio informal haya alcanzado a las medicinas contra el cáncer.

Montenegro insiste en que es importante que el medicamento oncológico tenga un manejo adecuado desde su fabricación hasta el momento de su administración para que mantenga su efectividad, algo que no garantiza el comercio ilegal.

Cita como ejemplo que los anticuerpos monoclonales requieren una temperatura estable, de alrededor de 9°C; mientras que los citostáticos, como el Paclitaxel, son sensibles al sol. A esto se suman las reacciones adversas que puede ocasionar este medicamento, que son alergias. Este fármaco es usado para quimioterapias contra el cáncer de mama, ovario y de útero.

La oncóloga pediatra Yolanda Ernst indica que, por ejemplo, la Leucovorina, que se usa para contrarrestar los efectos tóxicos del Metotrexate (un fármaco para quimioterapia muy fuerte), si está vencida o no tiene los componentes que indica el prospecto, se corre el riesgo de que no cumpla con la acción farmacológica y el paciente puede llegar a morir.

En el caso de la Inmunoglobulina, si no ha sido conservada del modo que indica el laboratorio, no causa el efecto deseado, que es levantar los valores de la IGG en la sangre de pacientes que tienen déficit de dichas inmunoglobulinas y podría morir por sepsis, advierte la especialista.



En este sentido, el director del Servicio Departamental de Salud (Sedes), Marcelo Ríos, pide a la población recurrir a lugares autorizados, es decir, a las farmacias institucionales o privadas.

No obstante, al ser medicamentos caros y escasos, los oncólogos también recomiendan a sus pacientes que acudan a laboratorios e importadoras autorizadas, donde se los encuentra a precios más económicos. La lista de estos establecimientos se la encuentra en la página oficial de la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud (Agemed).

Tratamiento costoso

La necesidad es lo que empuja a los pacientes a recurrir a diferentes lugares en busca de lo más económico. En el Oncológico es común ver a los pacientes salir a hacer cotizaciones con su receta en mano, pero, por fortuna, existen instituciones, como Afanic España y la Legión de Lucha contra el Cáncer, donde donan fármacos de buena calidad y garantizados.

Un informe del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla) da cuenta de que los pacientes con cáncer necesitan entre Bs 45.000 y Bs 65.000 para costear sus sesiones de quimioterapia, radioterapia o braquiterapia

A decir de los pacientes, para cada quimioterapia se gasta, por lo general, entre Bs 3.000 y Bs 10.000 solo en medicamentos. La cantidad de sesiones depende del tipo de cáncer y del grado, pero normalmente se requieren un mínimo de seis sesiones. “El problema es el costo. La quimioterapia es carísima. Por fortuna, los niños cuentan con ayuda de Afanic España, que dona medicamentos de calidad. No tenemos ayuda del Estado y la gente hace lo que puede para conseguir las medicinas. Mi niña, que tuvo un raro cáncer, requirió nueve sesiones de quimioterapia y cada una cuesta Bs 14.000. Si no hubiera contado con la ayuda de Afanic, usted cree que iba a poder reunir esa cantidad, cada 15 días. Imposible”, asegura Carmen Villagómez, representante de las madres de niños con cáncer del Oncológico.

Martha C., que ha pasado por un tratamiento contra el cáncer de mama, dice que el problema no solo es el costo, sino que hay fármacos que no encuentran fácilmente. Ella misma ha tenido que pedir el envío de algunos medicamentos a familiares que viven en Argentina por esta razón.

Por eso, Villagómez manifiesta que urge tener una ley del cáncer, la cual garantice el acceso gratuito a los medicamentos.