POLÍTICA

Cronenbold admite que cobró el cheque de Liliana Rodríguez para John Wilson


Hizo el trámite como parte de un crédito y lo incluyó en su declaración jurada. Por eso estuvo preso y fue extorsionado. Amenaza con enjuiciar al diputado Monasterio 


10/11/2017

“Si él no me pide disculpas, donde lo pille lo voy a sacudir. Hay dos cosas que pierde uno en la cárcel: la vergüenza y el miedo. De un hombre sin vergüenza, cuídate, y  de hombre sin miedo, también cuídate”, dijo Mario Cronenbold, alcalde de Warnes y hombre que pasó 38 días en Palmasola, como mensaje al diputado opositor Tomás Monasterio. Largo, vestido con jeans rotos y una camiseta que deja ver sus brazos mucho más gruesos que el resto de su cuerpo, Cronenbold llegó hasta EL DEBER con papeles que, según él, comprueban su inocencia. 
Cuando se le intentó consultar a Monasterio sobre esto, el diputado se negó a hablar. “No tengo nada que debatir con Cronenbold, que él debata con la justicia”, dijo el legislador opositor.

La pelea

La disputa comenzó a principios de semana, cuando Cronenbold aseguró que escuchó a Monasterio en un canal de televisión tratar de ligarlo a Pablo Ramos Lima, exproveedor del desayuno escolar del municipio de Warnes, presidente del club Real América y  detenido por supuestos nexos con el narcotráfico. “No soy ningún loco. No me interesa pelear ni defender lo indefendible. Lo que me estaba diciendo (Monasterio) es que sigo teniendo vínculos con el narcotráfico, que nunca los tuve. Ya me cansé de aclararlo. Lo que pasa es que no se informa de la misma manera. El Mario Cronenbold narcotraficante salió en todas las portadas de los medios (extiende sus manos haciendo el gesto de enmanillado). El Mario Cronenbold inocente no salió en ningún medio”, se queja.

Una vez más, el caso por el que se investigó a Cronenbold salió a la luz. Tomás Monasterio anunció que pedirá una auditoría del proceso legal que dejó sin juzgar a Cronenbold por retardación de justicia. También pedirá que se investigue los bienes del alcalde y los de su esposa, Inés Gutiérrez. 

Cronenbold asegura que no tiene problemas en que se indague su patrimonio, que se acerca a los Bs 4 millones, que incluye un taller de restauración automotriz, un Ford Mustang 67 que lleva restaurando tres años, una casa en Valle Sánchez y una cabaña en el complejo campestre Casa de Campo. Dice que todo se lo ganó trabajando desde los 14 años y, sobre todo, como intermediario de 44 conciertos.

Nombres conocidos
La principal prueba que Monasterio ha mostrado contra Cronenbold es un cheque por $us 100.000 que cobró en 2009. El alcalde de Warnes reconoció que cobró ese cheque, emitido por Claudia Liliana Rodríguez Espitia a nombre de John Wilson Díaz Vélez, pero que estaba en poder de M. N. que, según el alcalde, es una conocida prestamista. 

En ese tiempo, Cronenbold era un promotor de conciertos y asegura que al empresario que promovía un espectáculo de Marco Antonio Solís, con el que él intermediaba, le faltaban $us 30.000. Él se los prestó de M.N., que le pidió que cobrara ese cheque por ella, ya que se encontraba con la cédula de identidad vencida. Los cobró, le devolvió $us 70.000 y se quedó con los 30.000 del crédito.

El masista asegura que en ese momento no conocía a Díaz Vélez, que meses más tarde sería enredado en el caso narcojet, un escándalo internacional de tráfico de droga que quedó al descubierto cuando en Barcelona se incautaron de casi una tonelada de cocaína que había salido desde Buenos Aires, pero había sido acopiada en Bolivia. Del lado argentino quedaron envueltos los hermanos Gustavo y Eduardo Juliá. En Bolivia, Díaz Vélez y varias personas más. 

Tampoco conocía a Claudia Liliana Rodríguez Espitia, nombre que se hizo conocido por ser socia de Jacob Ostreicher, el empresario estadounidense envuelto por la red de extorsión, y que aún tiene un proceso en curso por supuesta legitimación de ganancias ilícitas del narcotráfico.

Cronenbold, como muestra de que no conocía ninguna irregularidad, asegura que registró su deuda con M.N. en su primera declaración jurada de bienes, cuando se presentó de candidato a concejal de Warnes. Sin embargo, eso no lo libró de ser implicado por los fiscales con Díaz Vélez, cuando un sereno de una quinta cercana a su domicilio, aseguró que el alcalde iba a jugar fútbol y comer churrasco con el colombiano, que era el verdadero dueño del lugar. 

Cronenbold cuenta que el mismo día que allanaron su casa comenzaron a extorsionarlo, que se negó a pagarle al fiscal Roberto Achá y a su esposa los $us 50.000 que le pedían para dejarlo libre, que por eso se comió 38 días en la cárcel de Palmasola, que allí conoció a Ostreicher y que logró establecer quiénes eran los que conformaban la red de extorsión, que a los tres días de recuperar su libertad fue convocado por Evo Morales para que le dijera quién le había tendido la “trampa” y que dentro del camarín de un coliseo de Okinawa, escribió, a mano, una quincena de nombres que integraban la red de extorsión, comenzando por el presidente del Tribunal Departamental de Justicia de entonces, Ariel Rocha, y terminando en los asesores del Ministerio de Gobierno Dennis Roda, Fernando Ribera y Boris Villegas. Semanas más tarde se reunió en la sala VIP de Viru Viru con el ministro de Gobierno Carlos Romero, que le pidió que presentara una querella para desarticularla. A esa misma denuncia se sumó luego Jacob Ostreicher. 

Enredo jurídico

“Era como si me hubiesen acusado de asesinato, encontraran al verdadero asesino, pero me siguieron juzgando”, se queja Cronenbold. Dice que después de desarticularse la red de extorsión siguieron el proceso en su contra. Estuvo tres años arraigado y obligado a presentarse a firmar un libro en la Fiscalía cada 15 días, “como si fuera un maleante”, exclama.

Cuando se le pregunta por qué trata de arreglar sus diferencias con Monasterio a los golpes en lugar de acudir a un juzgado, el alcalde asegura que a él lo criaron así, que ahora a los sastres se les dice estilistas, a los ‘joichis’, bullying, y no se le puede echar huasca a los hijos que se aplazan en el colegio, pero a él le enseñaron a defender su honor de esa forma. En realidad cree que Monasterio debió acudir a la justicia, a revisar sus expedientes antes de acusarlo. Cree que aún puede pedir disculpas.

“Si no lo hace, le voy a pegar”. Tampoco le teme a una auditoría de su proceso legal. Cree que eso le ayudará a limpiar su nombre, aunque advierte que “toda acción tiene una reacción” y que si Monasterio solicita una auditoría a su proceso, lo demandará por calumnias e injurias y allí exigirá que el diputado demuestre que tiene o tuvo nexos con el narcotráfico. De no ser así, deberá disculparse por orden del juez.



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