BOLIVIA

Chile más atenta al fútbol que a juicio por el Silala


El principal argumento chileno es que las aguas caen a su territorio norteño por gravedad. No niegan que son aguas de manantial. Bolivia aguarda el documento, pero ya prepara la contrademanda para cobrar por un siglo de uso


03/07/2017

Lo dice casi con desgano: “Para serle muy franco, no es tema que marque agenda acá en Chile, por varias razones. Tenemos el domingo las primarias presidenciales y  la Roja juega otra final en Rusia. El Silala no ha sido tema para nada”, cuenta el diputado chileno Jorge Tarud, para minimizar el impacto en la política chilena de la obligación de La Moneda de presentar este lunes la memoria de su demanda contra Bolivia por las aguas de los que del otro lado de la frontera llaman “río Silala”. 


En junio de 2016, la presidenta Michelle Bachelet decidió demandar a Bolivia por las aguas del Silala ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) con sede en La Haya. “Estamos cansados de que el presidente Morales desconozca nuestros derechos”, dijo en esa oportunidad el canciller Heraldo Muñoz e incluso llegó hasta la frontera para fotografiarse en una canaleta por donde fluyen las aguas fósiles que manan en el sur de Potosí. 


Según cuenta Tarud por teléfono, la memoria chilena ha sido trabajada y respaldada técnica y jurídicamente y seguirá su curso normal. “Confiamos en nuestros argumentos. Son aguas internacionales, provengan o no provengan de manantiales, el curso de las aguas sigue la pendiente natural, la pendiente normal... Chile no tiene el poder de cambiar la ley de la gravedad, aunque a lo mejor Evo puede”, dice, con cierta sorna. 


Tarud explica que hay estudios que fundamentan la tesis de que las aguas bolivianas terminan en minas, pueblos y ciudades chilenas por gravedad y que Evo Morales fue sorprendido, “se fue de espaldas con la demanda, porque él hizo el anuncio que iba a demandar a Chile y Chile lo sorprendió”.  “Eso le pasa a Evo Morales por utilizar las cosas políticamente, nunca se esperó que Chile lo demande”, agrega Tarud.

El contraataque
Héctor Arce, ministro de Justicia, no se muestra ni sorprendido ni nervioso por la demanda chilena. Si bien reconoce que el país trasandino le ganó de mano a Morales, que el 23 de marzo del año pasado anunció que en un par de años se demandaría a Chile por el Silala, Arce considera que la demanda mapochina fue “jalada de los pelos”, que obedece a una movida política y que Bolivia no solo prepara una respuesta, sino que tiene todo para contrademandar. “La iniciativa en este tema sigue siendo de Bolivia, no de Chile”, dice. 


El exprocurador y expresidente de la Cámara de Diputados explica que el caso del Silala, para Bolivia, aún está en la etapa de la espera, que se ha trabajado en la recopilación de documentación y se han hecho trabajos que se han mantenido en reserva. Asegura que todo esto tiende a demostrar que el Silala es un complejo de aguas fósiles que artificialmente ha sido canalizado hacia Chile. “Esa realidad la va a ver la corte, Chile y todo el mundo”, prometió Arce. 


En Bolivia, con la selección nacional lejos de la Copa Confederaciones y con las elecciones generales fijadas para 2019, la demanda del Silala sí es un tema, y despierta más certezas que la disputa que mantienen ambos países por negociar una salida al mar. Así lo reflejan los senadores potosinos René Joaquino y Edwin Rojas, oficialista y opositor, respectivamente. 


El exacalde de la Villa de Carlos V, como abogado de profesión que es, explica que cuando se ingresa a la jurisdicción de una autoridad competente, lo que corresponde es demostrar con documentos los derechos que uno defiende. Joaquino asegura que Bolivia tiene todos los antecedentes para defender su derecho sobre los manantiales del Silala. Cita algunos, como el contrato de uso que dejó sin efecto en los 90 el exprefecto Yerko Kukoc, o que los chilenos en 2009 quisieron pagar la mitad del uso de las aguas. “Si no le pertenecen a Bolivia, ¿por qué estaban dispuestos a pagar? Tenemos todos los elementos históricos, técnicos y jurídicos para defender un derecho. El agua es un derecho de todos los bolivianos”, explicó.


Rojas asegura que los chilenos siempre han argumentado que las aguas del Silala tenían una conexión subterránea que traspasaba la frontera, pero asegura que una investigación de la Universidad Tomás Frías lo descarta: unas rocas impermeabilizan el límite entre ambos países.


Sobre el tema de que todo fluye por gravedad, Joaquino argumenta que el Silala sería un humedal enorme si no hubiese sido canalizado, y que los bolivianos le hubiesen dado un uso agrícola y ganadero.


Rojas está de acuerdo en usar la pendiente, pero en dirección contraria. Una vez que falle La Haya, propone canalizar las aguas para dar de beber a las ciudades de Uyuni, Atocha y Tupiza, además de regar 20.000 hectáreas de quinua. Así de confiados están los potosinos. Por la demanda marítima nadie ha propuesto un puerto, pero por el Silala ya se planea agujerear una montaña para usar el agua en beneficio propio. 



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