POLÍTICA

Chile acusa a Bolivia de cambiar postura y Arce denuncia faltas graves


Muñoz sostuvo que Bolivia primero pidió acceso soberano al mar, luego un enclave. Del lado boliviano, el ministro Arce y el agente Rodríguez le recordaron que el contenido tiene reserva legal. Carlos Mesa defendió el alegato boliviano

Muñoz señaló que se fue “contento”, dijo que el documento tiene argumentación jurídica sólida

Hace 4 días

Tras la presentación de la dúplica chilena por la demanda marítima ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, ese país denunció que Bolivia tiene una línea argumental cambiante y que no hay una obligación explícita de negociar una salida al Pacífico con soberanía. El Gobierno respondió que los contenidos se encuentran en reserva y que el canciller chileno Heraldo Muñoz cometió una grave falta al revelarlos, mientras el vocero Carlos Mesa atacó el alegato presentado ayer.

“Es un documento muy sustantivo que deja en evidencia las debilidades del planteamiento boliviano, que ha sido una línea argumental cambiante. Partió con la solicitud de un acceso completamente soberano, es decir, con cesión de territorio, y luego se transformó durante los alegatos orales en la posibilidad de algún acuerdo práctico o una zona especial incluso. De modo que en este documento hacemos presentes esas inconsistencias, pero además agregamos argumentos jurídicos e históricos para cerrar bien esta parte de los alegatos escritos”, señaló el canciller Muñoz.

El ministro de Justicia, Héctor Arce, recordó a Muñoz que desde la fase escrita hasta la oral es reservada en el tribunal de La Haya. “Por lo tanto, hay una grave falencia de parte de esta autoridad chilena, que públicamente ventiló los que serían sus argumentos y sus criterios sobre el contenido mismo del proceso, algo que ninguna autoridad boliviana ha hecho nunca, ni lo hará”, afirmó.

El agente boliviano Eduardo Rodríguez resaltó también a EL DEBER que Muñoz se ha referido a los argumentos que contendría la dúplica. 
“Este documento será objeto de análisis por el equipo de abogados de Bolivia que se pronunciarán en oportunidad de las audiencias de los alegatos orales, no corresponde hacerlo antes, pues así lo dispone el Reglamento de la Corte, importaría revelar contenidos que se encuentran bajo reserva. Tampoco conviene alentar un debate improductivo”, dijo.

En la misma línea, el presidente del Senado, José Alberto Gonzales, manifestó que a Bolivia solo le interesa el fallo y que el resto son solo criterios subjetivos. “Para nosotros la opinión más importante, que es en realidad el fallo que va a dar la CIJ de La Haya, es lo que nos interesa, y es eso lo que definitivamente va a marcar la situación en este tema; el resto son opiniones”, indicó.

Mientras, el ministro de la Presidencia, René Martínez, resaltó los oficios de Muñoz. “Hace de pitoniso y adelanta un fallo de la CIJ. Lo paradójico es que asevera posiciones de fundamentación jurídica en bas de a criterios personales, unilaterales... Felizmente no son objeto del juicio expuesto ante la Corte, ¿a quién pretende engañar?”, indicó.

Muñoz y Mesa

El canciller Muñoz señaló en otro punto de su conferencia de prensa que la dúplica establece que “no hay una obligación de negociar, una obligación tiene que ser explícita. Un país tiene que saberse obligado a un determinado acuerdo, y lo que ha hecho Chile por más de 100 años han sido conversaciones esporádicas, diálogos con Bolivia como ocurre en la diplomacia. Y hay que pensar que si esos diálogos generaran obligaciones jurídicas, nadie conversaría con nadie a nivel internacional”, manifestó.

En este contexto, el canciller aseveró que “cuando hay acuerdo eso se plasma en documentos explícitos, jurídicamente vinculantes y el que firma se sabe vinculado. De modo que nada de eso ha existido durante estos más de 100 años y Chile lo que ha buscado es ser un buen vecino y muchas veces escuchar a Bolivia”.

Carlos Mesa, en una columna que escribió para El País, dijo que se debe diferenciar  diálogo y conversación de propuesta formal que compromete la fe de un Estado. “El 19 de diciembre de 1975, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Patricio Carvajal, respondió textualmente en una carta con su firma al embajador de Bolivia en Santiago: ‘La respuesta chilena se funda en un arreglo de mutua conveniencia que contemplaría los intereses de ambos países… se consideraría… la cesión a Bolivia de una costa marítima soberana unida al territorio boliviano por una faja territorial, igualmente soberana’”, explicó.

Resaltó que “Chile se vio forzado a explicar por qué se niega a darle a Bolivia un acceso soberano al mar que sus propias autoridades, a lo largo de casi un siglo, se comprometieron a negociar”. Apuntó además que “el único camino posible al imperativo de la integración en el siglo XXI pasa por la solución definitiva de la mediterraneidad boliviana. Es precisamente por ello que los temas de La Haya están en La Haya”.  

SE MANTIENE LA UNIDAD POLÍTICA EN TORNO A LA CAUSA MARÍTIMA
Es uno de los escasos temas que une al aparato político del país. Oficialismo y oposición expresaron su confianza en la solidez de la demanda marítima y desprestigiaron la versión que lanzó el canciller chileno, Heraldo Muñoz. 

El presidente del Senado, José Gonzales, aplaudió la unidad que existe en torno a la demanda marítima. “Es una causa nacional en la que debemos estar juntos”, dijo. 

Mientras, el senador opositor Óscar Ortiz expresó su confianza en los alegatos bolivianos que se presentaron ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y vaticinó que el tribunal, con sede en La Haya, Holanda, emitirá un fallo favorable a Bolivia. 

Esa es la misma posición que expresó el senador Edwin Rodríguez, de Unidad Demócrata (UD). El legislador añadió el tema de las aguas del Silala, junto al litigio marítimo, como causas nacionales “que deben tener el total respaldo de toda la población”. 
Los tres legisladores cuestionaron a Muñoz. 



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