BOLIVIA

65% de la población ya está en la clase media


El último Informe de Desarrollo Humano 2015 revela que la clase media se expandió, pero que el país aún enfrenta una marcada inequidad social que demanda inversiones

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22/03/2016

La radiografía que realizó el PNUD en su Informe de Desarrollo Humano 2015 también revela que el 65% de la población ya se encuentra - por sus ingresos - en el sector social de clase media.

Pese a la estructura económica débil y altamente informal, los sectores de clase media se consolidaron en 51,5% de la población boliviana en 2012. En los cuatro municipios más grandes (La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz) los sectores de ingresos medios llegaron al 65% de la población.

A pesar de las políticas de redistribución de recursos implementadas en las últimas décadas lograron reducir la extrema pobreza y ampliar los sectores de clase media, la inequidad y la exclusión social siguen siendo las características centrales de la sociedad boliviana.

El 42,6% de la población en las tres regiones metropolitanas son pobres, de los cuales el 21% permanece en situación de extrema pobreza (vive con menos de un dólar por día).

El 34,5% de la población forma parte de la denominada “clase media vulnerable” con altos riesgos de volver a caer en la pobreza en caso de perder su empleo en un contexto de contracción económica como el que enfrenta la región. A su vez, los sectores de la clase media consolidada suman el 19,3%. Esto quiere decir que un 53,8% de la población ya está en la denominada clase media, mientras que los sectores de ingresos altos sumas apenas un 3,6%.

El mayor detonante de esta inequidad es la informalidad. En 2012, el 58% de la población ocupada trabajaba en el sector informal, casi el mismo porcentaje del registrado en 2001, once años antes.

Mayores demandas, nuevo paradigma

El informe destaca que la ampliación de los sectores de clase media tiene como correlato una mayor demanda de mejores servicios públicos, infraestructura, salud, educación, empleo y seguridad.

De hecho, la mayor parte de la población boliviana está en edad de trabajar y forma parte de la Población Económicamente activa, lo que implica un “bono de productividad” que, en gran medida, está integrado por jóvenes y mujeres que, al ingresar con fuerza al sistema económico, lo impulsan y retroalimentan.

Tres de cada cuatro jóvenes bolivianos habita estas tres regiones metropolitanas, proceso que se acentuará en la próxima década, dice el estudio.

Por ello, para capitalizar esta oportunidad histórica, es fundamental garantizar mayores tasas de empleo, más y mejor salud, educación y seguridad en las ciudades.

“La nueva Bolivia trae aparejada la urgencia de atender nuevas necesidades en materia de desarrollo humano, cuyas características son cada vez más acordes con las de un país de ingresos medios”, señala el PNUD en su estudio.

El informe destaca que la realidad que plantea esta Bolivia de clases medias urbanas exige la conformación de un nuevo paradigma del desarrollo con múltiples dimensiones “donde se adopten acciones sobre problemas importantes (como los servicios públicos) que no se resolverán exclusivamente con el alto crecimiento de la economía o con las intervenciones redistributivas, tal y como se lo ha hecho hasta ahora”.

En este sentido, “la cooperación entre los niveles locales, su articulación con los niveles departamentales y nacionales son un factor no solo deseable sino obligatorio para dar mayor alcance, eficacia y una perspectiva de región a la gestión pública. La cooperación inter-autonómica puede contribuir a la construcción de espacios territoriales con una visión de desarrollo más allá de los local”.

El PNUD señala la necesidad de conformar un nuevo paradigma “en el que la ciudad no solo se vea como receptora de los beneficios de las políticas públicas locales o de índole urbanística, sino como un actor en sí mismo, capaz de construir ciudadanía cívica, bienestar inclusivo, prevalencia del bien colectivo y vida social urbana, como parte de un proceso de desarrollo humano concebido como una construcción sociocultural”, destaca el estudio del PNUD.



 




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