Política

Pinto seguía involucrado en política desde su exilio


Desde Brasilia, el exsenador por Pando, Róger Pinto, envió el 6 de agosto un mensaje a EL DEBER por WhatsApp para recordar el aniversario de Bolivia. Nunca olvidó el país. A pocos días de su muerte, un recuento de sus mensajes

Sonriente, el exsenador Róger Pinto junto a la exdiputada venezolana María Corina Machado

20/08/2017

No pasó ni un solo día en los cuatro años que estuvo refugiado en Brasil sin estar pendiente de lo que pasaba en Bolivia. Uno de los últimos contactos del exsenador Róger Pinto con EL DEBER fue el 6 de agosto, una semana antes del fatídico accidente aéreo que acabó con su vida. El día de la fecha patria, Pinto hizo notar que estaba cerca de los bolivianos: “Estamos recordando el día de la patria; ya estaremos de regreso”, escribió vía WhatsApp.

Pocos días antes el exsenador había renovado sus licencias de piloto de avión y de helicóptero, y se dio modos para que la noticia se conozca en Bolivia, porque lo llenaba de alegría poder trabajar en ese país que le brindó refugio político desde agosto de 2013, cuando escapó de la embajada de Brasil en La Paz.
 
Estuvo pendiente de la crisis venezolana. Le preocupaba que pueda repercutir en Bolivia. A principios de agosto él mismo escribió lo que estuvo haciendo y los temas que le preocupaban. “Acompaño de cerca lo de Venezuela y mantengo una relación constante con líderes venezolanos que vienen a Brasil, así como también coordinando (con) la oposición boliviana en el exilio, porque estoy convencido de que Venezuela no tiene vueltas y se instalará el régimen cubano a partir de esta Constitución y el boliviano será el próximo”, escribió Pinto desde el exilio.
 
En el mismo mensaje señaló: “La democracia no admite la corrupción ni la violencia, pero con un daño mucho mayor por la herencia perversa que nos dejarán cuando tengan que irse (del poder); coca por toneladas, cocaína y violencia establecida que es expulsada de México, Colombia y Brasil y en el Gobierno encuentran la protección”.

En ese mismo escrito insistió en su denuncia de apuntalar nexos del narcotráfico con algunas autoridades estatales, pese a que representantes gubernamentales siempre han rechazado las acusaciones y han resaltado la lucha contra este delito.
“Jamás he dejado de trabajar en la política para construir alternativas a Evo Morales y al masismo; estoy convencido que Bolivia hoy entiende todas mis denuncias, porque ya no son denuncias, son hechos comprobados, es solo ver los periódicos y no habrá ninguna duda de que los narcos nos están ganando la guerra y el narcotráfico penetró las esferas más altas del Gobierno de Evo”, señaló Pinto, una semana antes del accidente en la cabecera de la pista del aeródromo de la localidad brasileña de Luiziania, en Goiás.

“Estoy seguro de que las próximas elecciones habrá una disyuntiva. Los que están con la coca y la cocaína y los que queremos erradicar la cocaína y la violencia de nuestra sociedad. Estamos trabajando y seguiremos”, afirmó Pinto,  que soñaba con volver a Bolivia.

Estaba ansioso de que su voz se escuchara en el país, y en este último mensaje que envió no perdió la oportunidad de hablar de su condición de refugiado. “Mi exilio es un hecho político y no dejará de ser porque el Gobierno lo quiera, yo y más de 1.500 bolivianos somos consecuencia de la violencia política y la intolerancia del Gobierno de Evo, con matices más, con matices menos, pero a la cubana y la venezolana”.    


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