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Una oreja implantada y cuernos en la cabeza: cómo son los "bodyhackers" más extremos


Transformar el cuerpo a través de la tecnología forma parte de una subcultura creciente que cada vez tiene más adeptos en el mundo. Un gran número de ellos se reunieron en Texas el fin de semana pasado. La BBC estuvo allí.

Una oreja implantada y cuernos en la cabeza: cómo son los "bodyhackers" más extremos

09/02/2018

oreja en el brazo
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Esta es la oreja que Stelarc hizo implantar dentro de su brazo.

Jesika Foxx, de 27 años, tiene una oreja de elfo y los globos oculares de color púrpura. "Es permanente, no se decoloran. Van a estar siempre así", asegura.

Su marido, Russ, de 35, tiene un par de cuernos dentro de la cabeza.

"Están justo bajo la piel, sobre el músculo, y se pueden mover un poco", explica el canadiense, haciéndolos rotar con la mano.

Stelarc, un australiano de 72 años, tiene una oreja implantada en el brazo. Y espera poder instalar pronto en ella un pequeño micrófono para que la gente escuche lo que él oye a través de internet.

Meow-Ludo Disco Gamma Meow-Meow —ese es su nombre real— tiene el chip de su tarjeta de transporte dentro de su mano.

Todos ellos son bodyhackers (piratas del cuerpo), y viajaron la semana pasada hasta Austin, Texas, Estados Unidos, para asistir a la Convención de BodyHacking, una conferencia que reúne a tecnólogos, artistas y transhumanistas de todo el mundo para hablar sobre los dispositivos que tienen implantados en su cuerpo.

A lo largo de los últimos tres años, el evento se ha convertido en una suerte de peregrinaje para todos aquellos implicados en el entorno del biohacking.

Este año también atrajo la presencia del ejército estadounidense.

Y, como pude comprobar antes de irme, abrió las puertas a algunos oportunistas imprudentes que aseguran que pueden "salvar" a personas que sufren ciertas enfermedades a través de tecnologías potencialmente peligrosas.

Russ Foxx
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Russ Fox dice que puede mover los cuernos que se implantó bajo la piel en su cabeza.
línea rasgada
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¿Qué es el bodyhacking?

  • Ser un bodyhacker implica cambiar tu cuerpo a través de la tecnología y de elementos visuales.
  • El objetivo es transformar activamente el cuerpo o la mente para reflejar en mejor medida la identidad de una persona o el "yo ideal".
  • Algunos lo descubren a través de una discapacidad y utilizan su propio cuerpo hasta convertirse en personas-experimento.
  • Las prácticas son muy variadas: desde la meditación hasta cirugía cosmética, aparatos tecnológicos bajo la piel o sustancias que alteren el cerebro.
  • En teoría, el levantamiento de pesas, el pilates o simplemente llevar un dispositivo de fitness podría contar, pero el término se suele asociar a prácticas mucho más inusuales.
línea rasgada
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"Prueba y combina"

Las comunidades de bodyhackers se mueven en un área legal difusa.

Quienes practican el bodyhacking intentan esquivar las leyes y los reguladores hacen la vista gorda... al menos hasta que descubran cómo manejar esta creciente subcultura.

Todo el mundo tiene su propia idea de lo que significa ser un humano mejor, mejorado. Raramente coinciden dos personas.

"He tenido una sola mano toda mi vida", dice Angel Giuffria, una actriz de Nueva Orleans, Estados Unidos, que tiene un brazo biónico llamativo y personalizado.

"Las prótesis más viejas fueron hechas para probarlas y combinarlas. Nunca me preocupé de esconderla, pero esa era la única opción".

Ahora no pasa desapercibida.

"Soy yo. Me gusta la idea de que mi brazo combine con mi personalidad, que le añada luces y colores, y combine con mi ropa. Ese tipo de cosas".

Este es el brazo de Angel Giuffria.
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Este es el brazo biónico de Angel Giuffria.
Angel Giuffria
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La joven actriz le dijo a la BBC que le gusta que su brazo combine con su personalidad.

En contraste, Rich Lee, quien dio la charla de bienvenida en el evento, presentó su plan para que los hombres puedan implantar un pequeño dispositivo cerca del pene.

¿El propósito? Hacerlo vibrar.

El límite de lo imposible

La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de Estados Unidos, más conocida por su acrónimo DARPA, tiene varios récord a la hora de crear cosas vanguardistas. Por ejemplo, los automóviles sin conductor, el GPS o internet.

Y ahora está explorando el mundo del bodyhacking.

Justin Sánchez es el director del departamento de Tecnologías Biológicas. "Si algo está en el límite de lo imposible, comenzaremos a explorarlo", le dijo a la BBC.

No se sabe hasta qué punto está implicado el organismo en esta práctica.

Pero, al menos públicamente, Sánchez está enfocando sus esfuerzos en técnicas restaurativas que ayudan a mejorar la memoria y que le proporcionan a las personas con parálisis la capacidad de controlar dispositivos con sus ondas cerebrales.

"Con estimulación directa del cerebro pueden recordar palabras de manera casi perfecta", dice Sánchez.

"Una parte de venir a este evento es compartir nuestro conocimiento con toda esta comunidad que está muy a la vanguardia".

Progreso pancreático

Dana Lewis
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Dana sufre diabetes de tipo 1 y es biohacker.

Una persona a la que tenía muchas ganas de conocer cuando llegué a este evento era Dana Lewis.

Cuando nos encontramos, llevaba puesta una camiseta azul con letras blancas, números y símbolos que representaban el código que usó para crear su dispositivo.

Ella tiene diabetes de tipo 1. Y tiene que administrarse insulina cada vez que se lo requieren los niveles de azúcar en la sangre.

Para hacerlo más fácil, se ha "creado" su propio "páncreas".

"Es una pequeña computadora con una radio", explica, sosteniendo sobre su mano un aparato del tamaño de una tarjeta de crédito.

"Lee datos de mi bomba de insulina. Mi monitor de glucosa hace los cálculos por mí y envía automáticamente un comando a la bomba de insulina para que se active".

Lewis es, probablemente, el mejor ejemplo del lado bueno de la comunidad del bodyhacking, una persona que creó un aparato que no le ofrecía el sistema médico tradicional.

Pero hay otros casos más cuestionables.

Páncreas artificial
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A través de este sistema, la vida de Dana es mucho más fácil.

Lo ilegal (y controversial)

La compañía Ascendance Biomedical, de Aaron Traywick, es el más controversial.

Traywick afirma —aunque no hay pruebas independientes que lo demuestren— que sus medicinas pueden curar el vih o el herpes. Dice que padece este último.

De hecho, durante el evento de Texas se implantó su propio producto en la pierna sobre el escenario (o al menos, trató de hacerlo). Hubo cierta confusión sobre lo que sucedió exactamente.

Traywick elude la ley al automedicarse y anima a que otros hagan lo mismo.

Oficialmente, llama a su producto "compuesto de investigación", pero al hablar sobre ello a menudo lo llama "tratamiento", lo cual podría ponerle en problemas con los reguladores estadounidenses.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), dice que este tipo de empresas son "peligrosas". Pero no le confirmó a la BBC si está monitoreando las actividades de Traywick.

En noviembre, Ascendance Biomedical protagonizó titulares cuando un hombre de 28 años se inyectó un "compuesto de investigación" del vih.

Aaron Traywick
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Reguladores de Estados Unidos han emitido advertencias con empresas como la de Aaron Traywick.

Traywick dice que planea llevar su trabajo a Venezuela, a personas que "no tienen acceso a esta medicación".

"No tienen otra opción", añade, pese a que su medicamento solo se probó con una persona.

Al menos un bodyhacker se ha mostrado públicamente en desacuerdo con el trabajo de Traywick.

"La idea de que cualquier científico, sea biohacker o no, haya creado una cura para una enfermedad sin haberla probado es más ridícula que creer que el combustible de los aviones hace derretir vigas de acero", escribió Josiah Zayner, un hombre que también se mueve en el entorno de los llamados medicamentos caseros.

Otras personas con las que hablé en la conferencia me inspiraron, pero el "trabajo" de Traywick se me quedó grabado.

Los hackers informáticos hace tiempo que tienen la reputación de ser anarquistas por experimentar con cosas nuevas y también desarrollar algunas cosas que nos ayudan a todos.

Sobre un escenario, con pantalones vaqueros, chqueta y corbata, Traywick parecía perdido e indiferente a las consecuencias de lo que estaba haciendo.


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