Infraestructuras en
provincias
Como se sabe, a raíz de las intensas precipitaciones pluviales de la semana
pasada, se produjeron inundaciones en la localidad de Jorochito y en humildes
rancheríos de la zona, lo que incluso provocó enfrentamientos con saldo de
algunos heridos por un controvertido bloqueo de la vieja vía al interior.
Después de las pérdidas de pequeños sembradíos y de modestas viviendas -que sin
embargo son una fortuna, porque es todo lo que tiene esa gente laboriosa y
desamparada-, el asunto se está resolviendo con maquinaria enviada por la
Prefectura. También con una ley declarando prioridad nacional la construcción de
una represa en la laguna Palmira y un desagüe de cinco kilómetros al río Piraí,
aunque sin poner el Estado un quinto -según su vieja costumbre-, instruyendo al
gobierno departamental la inversión en 2006 de 1,6 millones de dólares en esta
obra.
Como pasa invariablemente, los fenómenos naturales nos encuentran en pañales en
materia de prevención principalmente en las áreas rurales siempre dejadas en
segundo plano por las autoridades nacionales y regionales. Ya sabemos que ante
la furia de los fenómenos naturales no hay poder humano capaz de evitarlos, pero
al menos en otros países no faltan los sistemas de regadío, los embalses y
tantos otros medios para atenuar sus efectos, para que no queden absolutamente
en la miseria, sin donde vivir y sin nada para cosechar pueblos enteros, chicos
o grandes. Allende las fronteras y los mares padecen los terribles efectos de
los desbordes de los ríos o la escasez de agua, mas no acontece lo que Bolivia:
mortandad de especies animales y vegetales, abandono de la tierra, seres humanos
que si no caen abatidos fatalmente deambulan con sus miserias a cuestas...
Por esa carencia de medios -acequias, embalses, puentes, caminos, etcétera-,
también las comunidades provinciales han reclamado con hechos concretos como por
ejemplo los ya citados bloqueos u otras manifestaciones más o menos violentas.
Totalmente negativos estos bloqueos y manifestaciones, pero en todo caso
comprensibles frente a la indiferencia de las autoridades pertinentes. En
nuestro distrito los hemos tenido en la Chiquitania, en Yapacaní (y otros puntos
del norte integrado), en los valles y en Cordillera, o sea que se han producido
por los cuatro costados. Sólo por citar un par de casos traeremos a la memoria
las incontables veces que Camiri y pueblos vecinos, asimismo Warnes y Montero,
estuvieron movilizados en demanda de la construcción de la carretera Abapó-Camiri
y de la doble vía entre las dos ciudades norteñas. Caminos ambos de vital
importancia para conectar centros de alto movimiento y producción agropecuaria,
asimismo para vincular con países limítrofes (Argentina y Paraguay), continuando
en veremos la mencionada doble vía.
Ni hablar de otras urgencias de similar o mayor magnitud, todo está en planes y
éstos se vuelven realidad a la hora nona, cuando algún organismo extranjero de
ayuda decidió ejecutarlos por su cuenta, y, allá un perdido, cuando el
centralismo se acordó de poner manos a la obra.
Lo acontecido en Jorochito es pues una muestra pálida de las carencias de
infraestructuras elementales para enfrentar con resultados más o menos
favorables los fenómenos naturales adversos. No hay voluntad, faltan recursos y
se mira con indiferencia la devastación que sobreviene. Por eso, dolorosamente,
hay que pensar que si nuestros sacrificados pobladores del campo no tienen más
pesares en esta época de lluvias torrenciales, dentro de unos meses torna la
sequía y de ella no se salvan. Especialmente en Cordillera y la Chiquitania,
donde estarán poniendo las barbas en remojo en los días presentes aprovechando
que abunda el agua.
¿Cuentos chinos de la BBC?
Raspapinchete
Hace mucho tiempo que ha dejado de sorprender la forma distorsionada y hasta
perversa, en que desde afuera y de manera recurrente se trata de pintar la
realidad boliviana. Pero eso no quiere decir que tengamos que digerir como si
nada tanta falacia, tanto desdén, por el hecho de que nos hayamos acostumbrado a
que nos vean como especie rara y que puede ser objeto de atropello, de
menosprecio, de mofa.
No hace mucho, un par de imbéciles “radialistas” españoles le hizo pisar el
palito al mandatario electo de Bolivia montando un supuesto diálogo telefónico
con el presidente del gobierno de la Madre Patria. El burdo hecho derivó en un
apurado pedido de excusas de las autoridades ibéricas a sus homólogas
bolivianas.
Con la celebración de las elecciones del pasado 18 de diciembre, el país se puso
en el centro de la atención mundial y, probablemente, lo seguirá estando
inclusive hasta después de que el 22 de enero se produzca el cambio de mando en
el Palacio de la plaza Murillo. Se cree pues que habrá tela para cortar...y
mucha.
De tal manera desde los días precedentes en la Internet se han multiplicado los
análisis, los comentarios, los diagnósticos, las radiografías y otras hierbas
sobre la nación nuestra. Como nunca antes, parece que estamos bajo la lupa del
mundo.
Una reciente ‘radiografía’ fue elaborada por la BBC mundo.com sobre las
características geográficas de Bolivia agregando sus perfiles sociales,
políticos y económicos.
Hay en las referencias, una acerca de los medios de comunicación en el país y
vaya a saberse cómo la BBC puede sustentarla. “Los periodistas bolivianos se
encuentran limitados por estrictas leyes sobre difamación y calumnias, que
pueden castigar a quien las viole con un máximo de tres años de prisión. Por eso
los periodistas ejercen un alto grado de autocensura.” (¿?)
Más adelante indica que “según varias fuentes, los periodistas que han
investigado casos de corrupción, han recibido intimidaciones verbales por parte
de funcionarios del Gobierno, detención arbitraria y asaltos violentos, aunque
estos últimos no son tan comunes”. (¡menos mal...!).
Si tal fuera la realidad de los pobres periodistas bolivianos, sus
organizaciones sindicales y gremiales tendrían que haber elevado el grito al
cielo en la defensa de los sacrosantos derechos y libertades conculcadas a sus
afiliados. De lo contrario, si en tan delicado asunto la BBC está enredada en
cuentos chinos, como así es posible concluir, hay que hacérselo notar y pasarle
el dato correcto para que informe con la verdad. Ni más ni menos.