Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Miércoles 28, Diciembre de 2005
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Infraestructuras en provincias

Como se sabe, a raíz de las intensas precipitaciones pluviales de la semana pasada, se produjeron inundaciones en la localidad de Jorochito y en humildes rancheríos de la zona, lo que incluso provocó enfrentamientos con saldo de algunos heridos por un controvertido bloqueo de la vieja vía al interior. Después de las pérdidas de pequeños sembradíos y de modestas viviendas -que sin embargo son una fortuna, porque es todo lo que tiene esa gente laboriosa y desamparada-, el asunto se está resolviendo con maquinaria enviada por la Prefectura. También con una ley declarando prioridad nacional la construcción de una represa en la laguna Palmira y un desagüe de cinco kilómetros al río Piraí, aunque sin poner el Estado un quinto -según su vieja costumbre-, instruyendo al gobierno departamental la inversión en 2006 de 1,6 millones de dólares en esta obra.
Como pasa invariablemente, los fenómenos naturales nos encuentran en pañales en materia de prevención principalmente en las áreas rurales siempre dejadas en segundo plano por las autoridades nacionales y regionales. Ya sabemos que ante la furia de los fenómenos naturales no hay poder humano capaz de evitarlos, pero al menos en otros países no faltan los sistemas de regadío, los embalses y tantos otros medios para atenuar sus efectos, para que no queden absolutamente en la miseria, sin donde vivir y sin nada para cosechar pueblos enteros, chicos o grandes. Allende las fronteras y los mares padecen los terribles efectos de los desbordes de los ríos o la escasez de agua, mas no acontece lo que Bolivia: mortandad de especies animales y vegetales, abandono de la tierra, seres humanos que si no caen abatidos fatalmente deambulan con sus miserias a cuestas...
Por esa carencia de medios -acequias, embalses, puentes, caminos, etcétera-, también las comunidades provinciales han reclamado con hechos concretos como por ejemplo los ya citados bloqueos u otras manifestaciones más o menos violentas. Totalmente negativos estos bloqueos y manifestaciones, pero en todo caso comprensibles frente a la indiferencia de las autoridades pertinentes. En nuestro distrito los hemos tenido en la Chiquitania, en Yapacaní (y otros puntos del norte integrado), en los valles y en Cordillera, o sea que se han producido por los cuatro costados. Sólo por citar un par de casos traeremos a la memoria las incontables veces que Camiri y pueblos vecinos, asimismo Warnes y Montero, estuvieron movilizados en demanda de la construcción de la carretera Abapó-Camiri y de la doble vía entre las dos ciudades norteñas. Caminos ambos de vital importancia para conectar centros de alto movimiento y producción agropecuaria, asimismo para vincular con países limítrofes (Argentina y Paraguay), continuando en veremos la mencionada doble vía.
Ni hablar de otras urgencias de similar o mayor magnitud, todo está en planes y éstos se vuelven realidad a la hora nona, cuando algún organismo extranjero de ayuda decidió ejecutarlos por su cuenta, y, allá un perdido, cuando el centralismo se acordó de poner manos a la obra.
Lo acontecido en Jorochito es pues una muestra pálida de las carencias de infraestructuras elementales para enfrentar con resultados más o menos favorables los fenómenos naturales adversos. No hay voluntad, faltan recursos y se mira con indiferencia la devastación que sobreviene. Por eso, dolorosamente, hay que pensar que si nuestros sacrificados pobladores del campo no tienen más pesares en esta época de lluvias torrenciales, dentro de unos meses torna la sequía y de ella no se salvan. Especialmente en Cordillera y la Chiquitania, donde estarán poniendo las barbas en remojo en los días presentes aprovechando que abunda el agua.


¿Cuentos chinos de la BBC?
Raspapinchete

Hace mucho tiempo que ha dejado de sorprender la forma distorsionada y hasta perversa, en que desde afuera y de manera recurrente se trata de pintar la realidad boliviana. Pero eso no quiere decir que tengamos que digerir como si nada tanta falacia, tanto desdén, por el hecho de que nos hayamos acostumbrado a que nos vean como especie rara y que puede ser objeto de atropello, de menosprecio, de mofa.
No hace mucho, un par de imbéciles “radialistas” españoles le hizo pisar el palito al mandatario electo de Bolivia montando un supuesto diálogo telefónico con el presidente del gobierno de la Madre Patria. El burdo hecho derivó en un apurado pedido de excusas de las autoridades ibéricas a sus homólogas bolivianas.
Con la celebración de las elecciones del pasado 18 de diciembre, el país se puso en el centro de la atención mundial y, probablemente, lo seguirá estando inclusive hasta después de que el 22 de enero se produzca el cambio de mando en el Palacio de la plaza Murillo. Se cree pues que habrá tela para cortar...y mucha.
De tal manera desde los días precedentes en la Internet se han multiplicado los análisis, los comentarios, los diagnósticos, las radiografías y otras hierbas sobre la nación nuestra. Como nunca antes, parece que estamos bajo la lupa del mundo.
Una reciente ‘radiografía’ fue elaborada por la BBC mundo.com sobre las características geográficas de Bolivia agregando sus perfiles sociales, políticos y económicos.
Hay en las referencias, una acerca de los medios de comunicación en el país y vaya a saberse cómo la BBC puede sustentarla. “Los periodistas bolivianos se encuentran limitados por estrictas leyes sobre difamación y calumnias, que pueden castigar a quien las viole con un máximo de tres años de prisión. Por eso los periodistas ejercen un alto grado de autocensura.” (¿?)
Más adelante indica que “según varias fuentes, los periodistas que han investigado casos de corrupción, han recibido intimidaciones verbales por parte de funcionarios del Gobierno, detención arbitraria y asaltos violentos, aunque estos últimos no son tan comunes”. (¡menos mal...!).
Si tal fuera la realidad de los pobres periodistas bolivianos, sus organizaciones sindicales y gremiales tendrían que haber elevado el grito al cielo en la defensa de los sacrosantos derechos y libertades conculcadas a sus afiliados. De lo contrario, si en tan delicado asunto la BBC está enredada en cuentos chinos, como así es posible concluir, hay que hacérselo notar y pasarle el dato correcto para que informe con la verdad. Ni más ni menos.