Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Viernes 23, Diciembre de 2005
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Una broma inaceptable

Quien quiera que fuese en la situación de Presidente electo de la república de Bolivia, hubiera sido víctima inocente de la estúpida broma que le gastaron a don Evo Morales Ayma. ¿Acaso no era lógico esperar de gobernantes amigos o incluso simplemente conocidos, una nota de atención, por muy informal que fuese, en instancias realmente históricas sobre todo para el principal protagonista del momento?
No falló el Presidente electo Evo Morales al no distinguir una broma de un acto protocolar de buena amistad. Insistimos en que cualquiera, en la situación del electo Presidente, hubiera tenido por veraz lo que no pasaba de ser una fantochada descomedida y ultrajante.
Los autores de la burda, de la agraviante broma, o son enfermos mentales o tienen muy a menos a este digno país nuestro, Bolivia, y a su pueblo que, aunque pobre y sufrido, también sabe comportarse con ejemplar dignidad. Los bromistas están muy lejos de serlo en el sentido estricto del concepto. Apenas si sobrenadan en las aguas inmundas de la canalla.
Tenemos la plena certeza de que broma tan desagradable, tan despreciativa, no la hubiesen intentado, al menos, con protagonistas de otros países, de otros pueblos. No la aceptamos, no la aceptaremos nunca pues nos resulta hondamente dolorosa por provenir de donde proviene, de gente de esa “España grandiosa” que nunca parió hijos tan desnaturalizados como los que causan este engorroso episodio que trataremos de echar en el olvido lo más temprano que sea posible.
Como no podía ser de otra manera, las más altas autoridades de aquella que siempre hemos considerado la Madre Patria y a la que en toda ocasión hemos cantado sus grandezas, han dado satisfacciones al Presidente electo don Evo Morales Ayma que, gústenos o no, está a punto de asumir la primera magistratura de este país nuestro que se merece de manera legítima, respeto, y muy cabales consideraciones.
No se hicieron esperar las satisfacciones pues así correspondía sin lugar a ninguna duda. Pero quizás queda pendiente una ejemplarizadora medida contra los singulares y ordinarios responsables de la broma, que no le han causado daño al hombre que asumirá en cuestión de días, nuestra más alta investidura, sino que han escarnecido a un país con heroica y ejemplar historia, viviendo un presente de legítimas inquietudes y proyectado hacia el porvenir con su engrandecedora fortaleza espiritual.
A la hora nona venimos a descubrir que en esa Madre Patria, de la que con orgullo nos consideramos descendientes, hay inadaptados que, para hacer más complejo el panorama, tienen libre y fácil acceso a los niveles de la opinión pública. Hasta hoy estábamos en la creencia de que los inadaptados eran lastre, eran peso muerto, de los países de menor desarrollo, de naturaleza cultural apenas en formación. De hoy en más, dejarán de sorprendernos los excesos en pensamientos y acciones, así provengan de quienes nos han servido tantas veces de ejemplo.
El Presidente electo de Bolivia no es, a estas alturas, el líder de un sector ciudadano con el que cada cual, siempre dentro de normas de respeto, puede discrepar. El Presidente electo ha hecho suya la más alta investidura de un país al que le sobran rasgos de dignidad e incluso de grandeza histórica. Como a tal se le debe un trato y las más altas consideraciones.
Lo que pueda gratuita y groseramente lastimarlo, sin remedio lastima al país y a no menos de diez millones de bolivianos.


Con trineo nacionalizado
Oso Molino (*) ®® Sonría ‘Plis’

Carta que recibió mi hijo en respuesta a la carta de Papá Noel.
Mañana estaré por la noche en los hogares de los bolivianos. Esta vez no me resultará fácil entrar en ese país. Primero, porque han suspendido el decreto que libera de impuestos el ingreso de autos chutos, y mi trineo, pese a que ya tiene Soat, no tiene los papeles en regla. Es que soy un ave de paso; sin embargo, tengo miedo a que sea nacionalizado porque todo lo que tenga cara de gringo, al parecer, pasará a las manos del pueblo de Bolivia.
No creo que al año, por ejemplo, Papá Noel sea reemplazado por alguien que tenga la pinta del Mallku. Podría ser alguien como el García Linera, pero es tan serio el hombre que asustaría a los niños.
La verdad es que yo creo que esta vez, más que los niños, el que necesita un regalo tamaño catedral es el futuro gobierno. En su calidad de Papá Noel de ilusiones ha prometido muchas cosas a sus guaguas y pelaos de octubre, y esa cartita de fuego, llamada agenda de octubre, no se va a poder trasladar así nomás a la realidad, ni con un trineo impulsado a propulsión a chorro.
De todas maneras, ésta es una fiesta de esperanza y la esperanza, verde como la hoja de coca, es lo último que se pierde.
La mayoría del pueblo boliviano, como nunca, le ha dado la espalda a los viejos partidos políticos, mejor dicho, ha rechazado a los viejos de la política, cansada de las chambonadas y picardías que hacen de este país el más pobre de América y el más eficiente en materia de corrupción.
Si el cambio revierte la situación, así no vuelva al año, me alegraré por Bolivia, por Evo y sus boys, que en democracia piensan hacer una verdadera revolución que impida que el imperio ya no estrangule tanto a los países del cuarto mundo, como es Bolivia.
Lo que me queda decir a todos los niños y los jóvenes de Bolivia es que, ya ven, todo es posible cuando se quiere. Los sueños se hacen realidad sobre la base de las luchas que se presentan todos los días en la vida. Puedes jugar en España, como Juan Manuel Peña, puedes ser un maestro de ajedrez, a lo mejor una Miss Universo, y con seguridad llegar a la presidencia de la República sin haber pasado por la universidad, pero haber conocido lo que realmente es ser pobre, lo triste que es ser discriminado y lo terrible es ser víctima de los poderosos dueños de la justicia.
Ojalá que esa pelea no sea la de un llanero solitario, sino de todo el pueblo de Bolivia, usando como arma el derecho que nos da la democracia, sin acudir nunca más al atropello de los bloqueos que provocan el atraso y el desorden, espantan las inversiones y debilitan el aparato productivo del país.
Es por eso que les pido que me dejen pasar con mi trineo, así lo nacionalicen después, para ver una nueva Bolivia con la cara de Evo y la sonrisa de la esperanza.
Papá Noel Quispe.

(*) Vacacionista que les desea Feliz Canastón y Próspero Gobierno Nuevo.