Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 20, Noviembre de 2005
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Inmigrantes discriminados Denuncias. Los inmigrantes bolivianos son contundentes: “Nuestros propios compatriotas, funcionarios de los consulados, son los que nos humillan”. Una mujer aludida se defiende
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Revelan que hay consulados donde maltratan a los propios compatriotas
Roberto Navia Gabriel

Bolivia aprobó ley para mermar los dramas de los que se fueron

Sondeo. Los bolivianos en el exterior respondieron una pregunta que EL DEBER colocó en su página web sobre el trato de las embajadas y consulados

Juán Ortiz, boliviano de 34 años, recibió el mierdazo más duro de su vida en España. Que sea un europeo el que lo haya mandado a cierta parte, vaya y pase, dice desde aquel lugar lejano y ajeno, pero “fue una persona boliviana la que me ha humillado, y nada menos que una autoridad”.
A Roberto Pedraza, que vive en Barberá del Vallés (provincia de Barcelona), le cuesta olvidar aquella voz femenina que se dirigió a él en el consulado boliviano: “Por qué vienes a España, por qué no te quedaste en tu tierra, y si quieres puedes quejarte donde te dé la gana”.
Gustavo Veddy Heredia Peña, otro migrante que juega su última carta de sobrevivencia en Barcelona, también tiene una denuncia: “Hay una señora en el consulado que recibe a los compatriotas con las patas y los despide con la cola, no tiene la más mínima educación y eso es deprimente”.
Estas quejas, que se suman a otras que llegaron a EL DEBER a través de cartas enviadas por correo electrónico, coinciden en que Mari del Carmen Navarro, que atiende en el consulado de Bolivia en Barcelona, es la que los discrimina y atiende con malos modales.
La persona aludida fue contactada por EL DEBER el martes pasado. Desde su escritorio catalán, enterada de las denuncias en su contra, emitió su versión: “Siempre la gente se queja”.
Navarro, paceña de nacimiento, es de las que cree que en todo lugar uno puede caer bien y mal a las personas. “Seguro que algunos se han enojado porque les pedí un papel que no trajeron y les hice volver a sus casas, o porque les obligué a hacer fila, o también porque les dije que tal día, a tal hora los iba a atender y como llegaron retrasados todavía querían que se les atienda bien”.
Navarro, que es la segunda autoridad en el consulado, después del catalán José Manuel Corrales, quien pone de sus bolsillos más de 4.000 euros mensuales para los gastos de la oficina, dice que lleva 16 años aguantando a los bolivianos y que sus quejas ya no le hacen mucho efecto.
La mujer afirma que ella trabaja por una vocación de servicio, porque, al igual que los otros tres funcionarios del consulado, no recibe sueldo. “Aquí trabajamos gratis y es mucho lo que nos critican”, recalca.
La pregunta necesaria: ¿de qué vive usted si dice que no recibe sueldo? “Yo estoy casada con un señor catalán que es rico. Para mí es un hobby el consulado, mi marido me mantiene”, respondió.
La miseria del consulado es tal que Navarro dice que ha tenido que llevar su computadora para poder realizar su trabajo. “El Estado es pobre. El señor cónsul es el que paga el alquiler, que es más de 3.000 euros al mes, a ello se le suma los gastos de teléfono, luz y agua. Si nosotros queremos nos vamos y no trabajamos aquí”, sentenció.
El ex-vicecanciller de Bolivia Jorge Gumucio fue contactado por EL DEBER. Cuando escuchó el nombre de Navarro, sorprendió con la afirmación: “Es una persona que trata mal a los bolivianos. En su momento hemos hecho llegar las quejas al cónsul en Barcelona”.
Pero los bolivianos que viven en Barcelona no son los únicos que tienen denuncias contra sus consulados. Los que viven en EEUU, Argentina y Brasil también se sienten discriminados. Sólo que las quejas provenientes de los que viven en dichos países no especifican el nombre del funcionario que los estaría tratando mal.
“Es que a nosotros apenas nos dejan entrar a la oficina de la secretaria. Yo hasta ahora no conozco al cónsul en Madrid. Me dicen que él no está”, lamenta Rolando Torrico, un cruceño que se gana la vida como puede: cuida perros de amos millonarios y vende llaveros.
Desde la ciudad de La Paz, el ministro consejero de la Cancillería, Guillermo Romero Jemio, que es el director de atención al boliviano en el exterior, enterado de las denuncias, invitó a los compatriotas, que se consideren víctimas de malos tratos por parte de funcionarios de embajadas y consulados, que hagan llegar al ministro René Gallardo, director general del régimen consular, sus respectivas quejas.
Sobre las denuncias en contra del consulado en Barcelona, dijo que dicha oficina dejará de ser financiada por un ciudadano español y que Mari del Carmen Navarro, a la que él no conoce, dejará de prestar sus servicios el próximo año.
El cónsul de Bolivia en Washington, Oswaldo Cuevas, que afirma estar haciendo todo lo que esté en sus manos para atender bien a los que emigraron, considera que son legítimas las quejas de los compatriotas porque “incluso nosotros no estamos atendiendo bien a nuestra comunidad, porque no sólo se trata de tener voluntad, sino los medios necesarios”. Cuevas cree que el no contar con el suficiente personal es una forma de atender mal a los bolivianos.
Mientras Romero Jemio dice que la atención al boliviano en el exterior pasa por un problema ocasionado por una falta de recursos humanos y logísticos. Sobre las denuncias que llegaron hasta EL DEBER cree que ‘los malos tratos que ellos sufren’ se deben a una falta de humanidad que tienen muchos funcionarios diplomáticos.

DDHH ya lo sabe y pedirá a la Cancillería una investigación seria

Según la Cancillería, las representaciones diplomáticas no tienen la suficiente cantidad de recursos humanos y logísticos para satisfacer todas las demandas de servicios de los coterráneos.
Para tratar de solucionar esa deficiencia Bolivia ha conseguido el apoyo de ciudadanos oriundos de otros países que se ofrecieron para representar diplomaticamente al país. Tal es así que existen 73 consulados honorarios en diferentes países del mundo, cuyos gastos de funcionamiento y sueldos de personal no salen de las arcas del Estado. A su vez, Bolivia tiene 77 consulados y embajadas en los que sí destina un presupuesto, el mismo que no fue revelado por la Cancillería.
Sin embargo, el que existan consulados honorarios o la falta de recursos en las oficinas diplomáticas no es el justificativo para que exista una atención discriminadora, sentenció el máximo representante de la oficina de Derechos Humanos de Bolivia, Sacha Llorenti.
“También han llegado a nosotros denuncias de discriminación”, reveló la autoridad, el cual además señaló que pedirá a la Cancillería realizar una seria investigación sobre la discriminación hacia los bolivianos inmigrantes.
“Lo que estamos haciendo por nuestra cuenta es crear una filial de Derechos Humanos de Bolivia en Buenos Aires (donde se estima que existen dos millones de compatriotas) para atender todas las quejas y actuar inmediatamente”, adelantó Llorenti.
“Es un honor servir al país afuera de las fronteras y muchos sólo se dedican a asistir a los cócteles, eso no puede ser”, sentenció el representante de los DDHH.
A raíz de las denuncias de bolivianos que salieron del país, EL DEBER lanzó a través de su página web una pregunta que pueda dar mayores aportes a las quejas que llegaron por correo electrónico: ¿se siente usted respaldado por la embajada o consulado que lo representa en el exterior?
Las respuestas no se hicieron esperar. Participaron 2.099 compatriotas, muchos de los cuales, además de marcar una de las tres opciones que formaban parte de las respuestas, justificaban su participación.
El resultado no fue ajeno a las quejas que habían hecho llegar antes otros inmigrantes: los bolivianos que salieron del país se sienten insatisfechos con los servicios que ofrecen las embajadas y consulados. (Ver infografía).

 Las quejas

Una funcionaria malcriada
La señora que nos representa en la oficina diplomática en Barcelona, de nombre Mari Carmen, es muy atrevida y malcriada con todas las personas que emigraron.
Como un simple ejemplo les informo de que cuando a ella le conviene dice ser la cónsul y cuando no, afirma que es un catalán el que mantiene las oficinas. A los más humildes los ofende y les dice: “A qué mierda has venido, si aquí todo el mundo anda cagado, incluso hasta los catalanes, y tú vienes a cagarlo más”.
Germán Moreno | Barcelona

En Barcelona nos tratan mal
Soy una de las bolivianas que vive en Barcelona, y realmente el consulado no hace nada por nosotros. No recuerdo cómo se llama la que se hace pasar por cónsul (es una mujer), que nos dice que ella no recibe sueldo y que está trabajando gratis. Yo considero que los funcionarios están para darnos una solución a todos nuestros problemas, pero en la práctica no sucede así. En realidad nos tratan con las ‘patas’, deberían poner a gente profesional en diplomacia que tenga ganas de trabajar. Esa es mi opinión.
Erika Coca Valdez | Barcelona

Nos hacen sentir inferiores
Estamos obligados a solicitar citas con mucho tiempo de anticipación, si uno quiere hablar con los diplomáticos; a ellos no les importa mucho si es una emergencia la que uno tiene, hablan muy poco a través de la ventanilla y se la cierran en frente y lo dejan con la palabra en la boca. En pocas palabras, ellos se atribuyen posiciones que no les competen. Esos funcionarios están ahí para servirnos, no para hacernos a un lado y creerse superiores. Lamentablemente yo he tenido amargas experiencias.
Carlos Ruiz | EEUU

Abandono en Manaos
Yo radico en Manaos (Brasil) no me siento representado por los diplomáticos. Cuando necesité ayuda del consulado de Bolivia me enteré que no existe porque lo retiraron, antiguamente había uno y eso nos facilitaba muchas cosas. São Paulo queda muy lejos de aquí, son seis horas de vuelo y el pasaje es más caro que viajar a Bolivia. Teniendo una representación consular aquí se viabilizaría en gran manera los trámites que se necesitan. Eso es el reclamo no sólo de mí sino también de muchos compatriotas.
Eusebio Mamani Huarachi | Brasil

Falta de capacitación
Estoy trabajando en Valencia donde los bolivianos no contamos con un consulado donde podamos recurrir a realizar algún tipo de trámite. Estamos obligados a viajar a las ciudades de Barcelona o Madrid. Además en esos consulados tienen poco personal y, al mismo tiempo, les falta capacitación y ética para atendernos como debe ser. Por eso pedimos que por favor las autoridades hagan algo por los bolivianos que nos encontramos fuera de nuestro país.
Juan Carlos Aguilera C. | España

Tienen mal carácter
Mi familia y yo vivimos en Bilbao y la verdad es que durante el tiempo de la regularización (a comienzos de este año) los funcionarios del consulado demostraron tener muy mal carácter. Otra cosa que quiero decir es que pedimos a las autoridades bolivianas que hagan gestiones con España para que nosotros podamos convalidar nuestra licencia de conducir. Ecuador, Colombia, Peru y Argentina ya tienen ese beneficio, y como siempre Bolivia todavía no hizo nada. Nosotros queremos seguir adelante y poder volver a nuestra tierra.
Alex Egüez | España

Aumenta el sufrimiento
La vida sería más llevadera si contáramos con la colaboración de nuestras autoridades diplomáticas, que no cumplen con su trabajo. Nosotros vemos con mucho asombro cómo los ciudadanos de otros países, como Ecuador, Colombia, Argentina y Chile, gozan de todo el apoyo de sus respectivas sedes diplomáticas. Por ejemplo, tienen el beneficio del canje del documento de conducir. Lo que tienen que hacer nuestros representantes es ayudarnos para mejorar todas estas irregularidades.
Benedicto Orellana Requena | España

Mala atención al público
Las pocas veces que he solicitado alguna información de los consulados bolivianos, las respuestas han sido ineficientes. En primer lugar, el horario de trabajo es tan limitado y la mayoría del personal que atiende no cuenta con la más mínima educación en trámites consulares ni atención al público. La gran excepción es el consulado en Dallas, de donde hemos obtenido un certificado de vivencia para mi señora madre, la cónsul nos ha servido con gentileza.
Silvia S. López | EEUU

Ley 1144 del servicio de relaciones exteriores

* El servicio de Relaciones Exteriores es el instrumento destinado a la ejecución de la Política Exterior del Estado boliviano; compuesto por funcionarios capacitados profesionalmente, como integrantes del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, tanto en el país como en el exterior y organizados en la estructura diplomática que garantiza la presente ley y sus reglamentos.
* El Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto tiene, entre otras atribuciones, legalizar, revalidar, otorgar el visado, dar conformidad y visto bueno u otras formas jurídicas a documentos nacionales y extranjeros, para lo cual contará el Ministerio con un arancel interno.
* El Servicio de Relaciones Exteriores deberá contar con funcionarios especializados en las diferentes áreas que requiere la Política Exterior del país.

 El dato
90
por ciento
Es el porcentaje de bolivianos que se encuentran sin documentos fuera de las fronteras