Hija de inmigrantes cochabambinos, Magaly Berusky (16) nació en un campamento
zafrero de Santa Cruz; y Eloy Patty (15) vio la luz en un asentamiento de minas
de Potosí. Ambos, sin haber salido nunca de sus comunidades, tardaron dos días
en llegar a la capital de Finlandia, incluso atravesando el Atlántico, para
hablar sobre los niños explotados laboralmente en un foro mundial sobre pobreza.
Allí, entre el frío del norte extremo del mundo, entre gente de cabello rubio y
delegados internacionales que hablaban en inglés, no sólo representaron a los
800.000 niños, niñas y adolescentes trabajadores bolivianos (cifras de Visión
Mundial), sino que fueron los únicos latinoamericanos invitados a la Conferencia
de Helsinki 2005.
El encuentro fue organizado por el gobierno de Finlandia para consensuar una
declaración en la que se pide al grupo de las ocho naciones más poderosas y
ricas del mundo (el G-8), que entre otros problemas, se empeñe en acabar con la
explotación infantil en áreas tan sensibles como la zafra cañera, el trabajo
minero y la explotación sexual, considerados por la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), como las peores formas de explotación mundial.
“Con nosotros sólo había dos chicos de nuestra edad de Filipinas y dos de
África. Después, todos eran gente adulta, representantes de gobiernos y
entidades de apoyo. Yo hablé sobre las condiciones en que se trabaja en la zafra
cañera, y Eloy estuvo en el panel donde se trató sobre lo inhumano del trabajo
en las minas”, dijo Magaly Berlusky, desde el Proyecto de desarrollo de área de
Visión Mundial en San Germán, localidad de Yapacaní en la provincia Ichilo,
donde vive con su madre desde hace 12 años. Agregó que los resultados de la
conferencia ya fueron enviados al G-8 y se espera que ellos lo homologuen en sus
sesiones.
Según el informe Situaciones de trabajo forzoso en Perú, Bolivia y Paraguay, que
se halla en la web de la OIT (www.oit.org.pe), los tres países sufren de forma
particular este azote.
“En Bolivia, la OIT comprobó tres ámbitos de trabajo forzoso: la zafra en Santa
Cruz (ocupa 20.000 trabajadores, entre ellos niños); la castaña (31.000
campesinos) y la esclavitud en las haciendas del Chaco, donde hay 7.200 personas
que viven con sopa de maíz y agua, y que son retenidos por deudas que contraen
con sus patrones pese a trabajar en condiciones inhumanas.
Según la OIT, sólo en América Latina y el Caribe hay 1.320.000 personas víctimas
de algún tipo de explotación laboral, de las cuales un 50% son menores de edad,
como la cruceña y el potosino que fueron la voz de aquellos chicos que se
consumen desde la infancia en la miseria de las minas y la zafra.
Cifras
Bolivia
Según el informe de Visión Mundial sobre Bolivia, hasta 2001, los menores de
18 años eran el 49% de los 8.300.000 bolivianos.
* Hay dos millones de niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo, por el
marco de la pobreza en que viven.
* En Bolivia los embarazos adolescentes alcanzan al 14% del total de casos.
* El 25% de los niños y adolescentes presentan desnutrición crónica, mueren 67
menores de un año por cada 1.000 nacidos.
* Unos 4.000 niños viven en la calle y 2.500 acompañan a sus padres en las
cárceles.
Derechos
del niño
Artículo 2º
El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y
servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda
desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable
y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con
este fin, la consideración fundamental que se atenderá será el interés superior
del niño.
Artículo 6º
El niño, para el pleno desarrollo de su personalidad, necesita amor y
comprensión.
Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de
sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y
material. Salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de
corta edad de su madre. La sociedad y las autoridades públicas tendrán la
obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de
medios adecuados de subsistencia.
Artículo 9º
El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y
explotación.
No será objeto de ningún tipo de trata.
No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en
ningún caso se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda
perjudicar su salud o educación o impedir su desarrollo físico, mental o moral.