La base militar de Guantánamo en Cuba es el lugar donde las fuerzas armadas
estadounidenses mantienen recluidas, sin proceso y desde hace varios años, a
personas sospechosas de actos terroristas.
La bahía de Guantánamo, que desde 1903 es ‘arrendada’ por Estados Unidos merced
a dos tratados de diciembre de 1903 y 1934, se ha convertido en la cárcel
‘modelo’ para los detenidos en la ‘guerra contra el terrorismo’.
En las instalaciones militares, allí existentes, hay presos de 35
nacionalidades, a los cuales se les niegan todos los derechos relativos a los
prisioneros de guerra establecidos en la Convención de Ginebra del 12 de agosto
de 1949, porque no los someten a procesos y les infligen tratos inhumanos.
En un paseo por las páginas web, el lector podrá darse cuenta de las atrocidades
que están cometiendo las fuerzas armadas estadounidenses en Guantánamo, lo que
no coincide con el discurso de los políticos de ese país en el tema de la
llamada guerra contra el terrorismo y otros.
Se produjo recientemente una huelga de hambre de las 500 personas ahí recluidas
en protesta por el trato inhumano que están recibiendo, que fue sofocada con
‘alimentación asistida’ (léase alimentación por la fuerza), además de ‘viajes de
estudio’ a la base de congresistas estadounidenses (republicanos y demócratas)
para que confirmen el ‘buen’ trato a los prisioneros.
En Guantánamo, los detenidos sufren habitualmente castigos físicos (palizas), no
reciben la visita de sus familiares, no está permitida la asistencia de abogados
defensores, viven en pequeñas celdas y con grilletes durante varios días, no ven
la luz del sol, no hay respeto a sus creencias religiosas, etc.
Ahí existe un estado de excepción al derecho, puesto que los detenidos ni están
sometidos al régimen de derechos de Estados Unidos, que los tiene recluidos, ni
están bajo la Convención de Ginebra de 1949.
Así no se combate el terrorismo sino que, por el contrario, se le está dando más
argumentos para que exista y se regenere.
Al terror no se lo puede combatir aplicando más terror, puesto que entraríamos
en una espiral de violencia en la que nadie quedará seguro o exento de ella.
El Estado, como creación racional de los hombres, debe encontrar formas
racionales para terminar con el terrorismo, obviamente no aplicando más terror,
sino erradicando las causas que originan sus protestas, sus ideales, sus
banderas.
Los denominados ‘terroristas’ son personas iguales que nosotros, con ideales y
necesidades. ¿Acaso no es mejor atender y/o solucionar sus pretensiones en vez
de entrar en una ‘guerra’ que ya lleva miles de muertos, y en la cual no se ha
avanzado nada en lo relativo a la atención de los planteamientos de los
‘terroristas’?
Al respecto, caben las siguientes interrogantes: ¿qué han hecho los
estadounidenses para lograr el establecimiento de un Estado palestino? ¿Dejar
morir a Arafat era la solución para el problema palestino? ¿Se logró castigar
con el derrocamiento de los talibanes en Afganistán a los autores del atentado
contra las torres gemelas? ¿Se logró la pacificación del mundo árabe con la
invasión a Irak? ¿Están derrotados o disminuidos los fundamentalistas musulmanes
con las atrocidades cometidas en Afganistán, Irak o Guantánamo?
Eso de la guerra contra un enemigo indeterminado es algo sui géneris y no por
ello debe quedar al margen del derecho nacional o internacional. Lo cierto ahora
es que ese lunar de arbitrariedades que mantienen los estadounidenses en
Guantánamo es algo que no nos enorgullece a los americanos y que, obviamente,
debería concluir.
(*) Abogado, racn58@hotmail.com