Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Viernes 11, Noviembre de 2005
STAFF CONTACTARSE
Portada
Santa Cruz
Seguridad
Nacional
Internacional
Economía
Deportes
Sociales
Escenas
Ediciones Anteriores
Editorial
Opinión
Lectores
Club de Lectores
Clima

 

 

 

 

SECCIONES
 Opinión Volver
Guantánamo, un lunar
Imprimir
Texto normal
Texto medio
Texto grande
Roque Armando Camacho Negrete (*)

La base militar de Guantánamo en Cuba es el lugar donde las fuerzas armadas estadounidenses mantienen recluidas, sin proceso y desde hace varios años, a personas sospechosas de actos terroristas.
La bahía de Guantánamo, que desde 1903 es ‘arrendada’ por Estados Unidos merced a dos tratados de diciembre de 1903 y 1934, se ha convertido en la cárcel ‘modelo’ para los detenidos en la ‘guerra contra el terrorismo’.
En las instalaciones militares, allí existentes, hay presos de 35 nacionalidades, a los cuales se les niegan todos los derechos relativos a los prisioneros de guerra establecidos en la Convención de Ginebra del 12 de agosto de 1949, porque no los someten a procesos y les infligen tratos inhumanos.
En un paseo por las páginas web, el lector podrá darse cuenta de las atrocidades que están cometiendo las fuerzas armadas estadounidenses en Guantánamo, lo que no coincide con el discurso de los políticos de ese país en el tema de la llamada guerra contra el terrorismo y otros.
Se produjo recientemente una huelga de hambre de las 500 personas ahí recluidas en protesta por el trato inhumano que están recibiendo, que fue sofocada con ‘alimentación asistida’ (léase alimentación por la fuerza), además de ‘viajes de estudio’ a la base de congresistas estadounidenses (republicanos y demócratas) para que confirmen el ‘buen’ trato a los prisioneros.
En Guantánamo, los detenidos sufren habitualmente castigos físicos (palizas), no reciben la visita de sus familiares, no está permitida la asistencia de abogados defensores, viven en pequeñas celdas y con grilletes durante varios días, no ven la luz del sol, no hay respeto a sus creencias religiosas, etc.
Ahí existe un estado de excepción al derecho, puesto que los detenidos ni están sometidos al régimen de derechos de Estados Unidos, que los tiene recluidos, ni están bajo la Convención de Ginebra de 1949.
Así no se combate el terrorismo sino que, por el contrario, se le está dando más argumentos para que exista y se regenere.
Al terror no se lo puede combatir aplicando más terror, puesto que entraríamos en una espiral de violencia en la que nadie quedará seguro o exento de ella.
El Estado, como creación racional de los hombres, debe encontrar formas racionales para terminar con el terrorismo, obviamente no aplicando más terror, sino erradicando las causas que originan sus protestas, sus ideales, sus banderas.
Los denominados ‘terroristas’ son personas iguales que nosotros, con ideales y necesidades. ¿Acaso no es mejor atender y/o solucionar sus pretensiones en vez de entrar en una ‘guerra’ que ya lleva miles de muertos, y en la cual no se ha avanzado nada en lo relativo a la atención de los planteamientos de los ‘terroristas’?
Al respecto, caben las siguientes interrogantes: ¿qué han hecho los estadounidenses para lograr el establecimiento de un Estado palestino? ¿Dejar morir a Arafat era la solución para el problema palestino? ¿Se logró castigar con el derrocamiento de los talibanes en Afganistán a los autores del atentado contra las torres gemelas? ¿Se logró la pacificación del mundo árabe con la invasión a Irak? ¿Están derrotados o disminuidos los fundamentalistas musulmanes con las atrocidades cometidas en Afganistán, Irak o Guantánamo?
Eso de la guerra contra un enemigo indeterminado es algo sui géneris y no por ello debe quedar al margen del derecho nacional o internacional. Lo cierto ahora es que ese lunar de arbitrariedades que mantienen los estadounidenses en Guantánamo es algo que no nos enorgullece a los americanos y que, obviamente, debería concluir.


(*) Abogado, racn58@hotmail.com