Decenas de familiares, amigos y miembros de la comunidad hispana de Nueva
York acudieron ayer a una funeraria de Brooklyn para velar los restos de la
boliviana Mónica Lozada, madre de la pequeña Valeria Lozada, menor abandonada
tras ser asesinada su progenitora.
Mónica fue presuntamente asesinada en su domicilio en septiembre pasado por su
novio, César Ascarrunz, quien después abandonó a Valery en la calle, de
madrugada, donde fue encontrada por la Policía.
La autopsia del cadáver de Mónica, que fue encontrado el 6 de octubre en un
vertedero de basura de Pensilvania, confirmó que la joven fue asesinada.
Ascarrunz se encuentra detenido sin fianza y enfrenta cargos por asesinato en
segundo grado, actuación temeraria, falsificación o destrucción de pruebas, y
por poner en peligro el bienestar de un niño.
El caso cobró gran notoriedad en Nueva York porque la niña fue llevada a la
televisión en varias ocasiones para dar con sus familiares y conmovió a la gente
con sus palabras acerca de su madre, a la que definió como “una princesa”.
La madre de Mónica, Roxana Rivadeneira, llegó a la funeraria a primera hora de
la tarde para sentarse frente al féretro cubierto en el que reposan los restos
de su hija. Allí permaneció por largo rato, y manifestó que no quería hablar con
la prensa.
Amigos y numerosas personas sensibilizadas por el caso se acercaron a la
funeraria para expresar sus condolencias y solidaridad a la familia de Mónica.
“Era una excelente madre y persona”, dijo, con la condición del anonimato la
trabajadora social que asistía a Mónica, de 26 años, y a su hija, de cuatro.
Valery no asistió al velatorio de su madre, pero podría acudir a la misa del
funeral de este viernes.
Mientras, aún se decide que pasará con su custodia de la menor, ya que su padre,
Juan Carlos Saavedra, se encuentra preso en Bolivia.
Tras la muerte de su madre, Valery ha quedado bajo el cuidado temporal de René y
Mauricio Escalera, primos maternos que residen en Long Island.
Hoy se celebrará una misa en la iglesia Our Lady of Loreto, ubicada frente a la
funeraria. Después se realizará la cremación de los restos de Mónica, y sus
cenizas serán trasladadas a Bolivia.