La violencia está lejos de ser aplacada en Irak, que cuenta más de 250 muertes en los últimos días. Un restaurante del centro de Bagdad fue el lugar elegido por un atacante suicida que detonó su chaleco explosivo provocando la muerte de 35 personas e hiriendo al menos a otras 25. La red Al Qaida reivindicó el ataque.
"Un león de nuestra brigada de mártires se metió entre la Policía infiel y las fuerzas de seguridad en el restaurante", dijo un comunicado, publicado en un sitio islámico de Internet usado por al Qaida. Mientras, un coche bomba en un centro de reclutamiento del Ejército en Tikrit, al norte de Bagdad, causó 10 víctimas.
Por otra parte, en una zona del este de Irak, cerca de la frontera con Irán, la Policía iraquí encontró ayer los cadáveres de 27 hombres, todos con heridas de bala en la cabeza. Los cuerpos tenían las manos atadas a la espalda.
En la mañana de ayer, el Gobierno iraquí informó de que 277 insurgentes iraquíes murieron en la Operación Cortina de Acero, emprendida hace una semana contra supuestas bases rebeldes en el oeste del país. Además, fueron detenidas 547 personas sospechosas de pertenecer a grupos insurgentes. Reconoció que murieron diez civiles.
La Cortina de Acero comenzó el pasado sábado y en ella participaron alrededor de 2.500 infantes de marina estadounidenses, apoyados por unos 1.000 soldados iraquíes, con la intención de ‘limpiar’ la zona de frontera entre Siria e Irak, cuando falta poco más de un mes para que se realicen las elecciones legislativas de mediados de diciembre.