La ola de disturbios en barrios empobrecidos de Francia comenzó a retroceder
después de quince días de violencia callejera que pusieron en evidencia el
fracaso de las políticas de los sucesivos gobiernos de izquierda y derecha
durante 30 años, frente a la acumulación de problemas de las zonas urbanas con
alta concentración de población de origen inmigrante.
El presidente francés, Jacques Chirac, reconoció ayer que “hay un problema de
igualdad de oportunidades" y que dedicará tiempo a reflexionar sobre la forma de
resolver la crisis, aunque insistió en que ahora, la ‘prioridad’ es restablecer
el orden.
La noche del miércoles al jueves, la decimocuarta consecutiva de altercados, se
saldó con la quema de 482 vehículos, una escuela y varios otros equipamientos
públicos y comerciales, cifras inferiores a las de la noche anterior y a la
precedente.
La tendencia, destacada por las autoridades, no evita recordar que desde que
empezó el estallido de violencia el 27 de octubre, fueron incendiados más de
7.000 vehículos, y las aseguradoras estiman que las indemnizaciones rondarán los
$us 220 millones, la décima parte por los automóviles incendiados.
El Gobierno trató, en primer lugar, de mostrar firmeza con medidas como la
declaración del estado de urgencia y la activación de toques de queda en decenas
de ciudades o la controvertida amenaza del ministro del Interior, Nicolas
Sarkozy, de expulsar del país a los extranjeros condenados por los disturbios,
tengan o no su permiso de residencia vigente.
Pero más allá de la dimensión represiva, Chirac y su Gobierno saben que los
disturbios son el síntoma de un amplio sentimiento de discriminación y abandono
entre los habitantes de decenas de barrios desfavorecidos en la periferia de las
ciudades francesas, y en los que se concentra la población de origen inmigrante
y extracción social humilde.
Esos barrios habían surgido durante los ‘30 gloriosos’ (1945-1975) para acoger a
millones de franceses protagonistas del éxodo rural y a inmigrantes de las
antiguas colonias, pero con el tiempo y las crisis económicas se convirtieron en
guetos con altos niveles de paro y de fracaso escolar que duplican o triplican
la media nacional.
Pero mientras el Gobierno resuelve su dilema social, anoche la TV estatal France-2
mostró escenas de abuso policial -uno de los motivos de los jóvenes que
protagonizan la violencia-, en el arresto de un adolescente. El ministro del
Interior de Francia, Nicolas Sarkozy, ordenó la suspensión de ocho policías
involucrados en el caso.