Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Viernes 11, Noviembre de 2005
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Protagonistas, no espectadores

Nuestra Santa Cruz de la Sierra ha asumido un liderato nacional, en gran parte obra de sus hijos cruceños esforzados y pioneros, pero también de gente que, procediendo del interior y del exterior se establecieron aquí, con su buena escuela, con su madura capacidad y con la firme e irrevocable determinación de compartir nuestra suerte y nuestro destino.
Reconocido sin reservas y sin reparos el liderato de Santa Cruz de la Sierra, corresponde a toda la gente de la vasta circunscripción asumirlo sin términos medios. A estas alturas de la historia, cuando se encuentran en dinámica proyección los grandes cambios estructurales de carácter social, políticos y económicos, tenemos que asumir papeles realmente protagónicos. Oficiar de espectadores sería sencillamente anti natura y gravemente negativo.
Afortunadamente nunca fue parte del comportamiento de los cruceños mantenerse sordos y ciegos, insensibles mientras se materializan los fenómenos de los cambios. A su tiempo y sin necesidad de que nos sunchen, nos decidimos por posiciones militantes y escogemos plazas en las primeras filas de la vanguardia. Allí nos hacemos fuertes y les damos peso a nuestras buenas razones.
Vistas así las cosas vendrían a salir sobrando las recomendaciones que se orientan a mover a nuestras masas ciudadanas para que en la hora crucial en que se está viviendo en todo el ámbito nacional, jueguen su habitual papel de protagonistas y no se dejen seducir por las comodidades y gratificaciones de los que sólo ofician de observadores pasivos, resignados e inofensivos. Gente con clara visión de la realidad, consciente de sus responsabilidades y dispuesta a dar la cara sin arrugarse, es la que se precisa en el momento actual en que parece que nuestra nave se desplaza a la deriva.
Bolivia, en diversos trances, ha pasado por situaciones muy difíciles, muy duras, y tales situaciones han sido retos mayúsculos considerando que nuestros recursos y reservas siempre fueron escasos. Pero Bolivia ha sobrevivido, quizás alguna vez por la misericordia de Dios, más otras tantas veces por el estoicismo, por la tenacidad, por la capacidad de sacrificio de su gente. Podemos, en razón de infinidad de antecedentes, suponer que también del intrincado trance presente lograremos salir indemnes.
Cual más cual menos, en ese ancho frente de los protagonistas, de los que se resisten a oficiar de meros espectadores, tiene idea fija y precisa del rol que le corresponde jugar en el momento. Sabe lo que tiene que hacer, está al corriente de la dosis de esfuerzo adicional que se le va a demandar. Pero sobre todo, y esto es lo más notable, posee la voluntad férrea de corresponder en la medida que de cada cual se espera.
Tal vez en este tiempo de tantas y tan agudas contradicciones, nuestra masa humana aparezca más escindida que en anteriores circunstancias similares o muy parecidas. Por la fuerza de las circunstancias venimos saltando de discordias en discordias y causándonos lastimaduras e incluso heridas de muy difícil y dolorosa cicatrización. Pero aún así, nos atrevemos a pensar que en el momento más crítico nos identificaremos todos en un programa de salvación nacional. Lo importante a estas alturas es mantener la fe en nosotros mismos.
Mantener, asimismo, sin desacelerar, sin cambiar el ritmo del trabajo y de la producción, la dinámica. Seguir adelante, cada cual empeñado en lo suyo, en lo que domina. Seguir adelante, en fin, sin renunciar al papel de protagonistas.


Vale un Potosí
Oso Molino (*) ®® Sonría Plis

Ayer los potosinos estuvieron de mantel blanco. Hace tres siglos esa ciudad tenía más habitantes que Londres. Ahora, por falta de gente, ha perdido representación parlamentaria, por eso el 10 de noviembre ha debido dejar un sabor amargo a algunas personas que viven ahí.
Con ese motivo llamé a un amigo que vive en la Villa Imperial del Rey Carlos V, Potosí para los amigos.
- Hola Araujito (así apellida mi amigo), felicidades por la efeméride.
- De qué pues hermano, si estamos fregados. Ni diputados ya tenemos.
- Pero qué es de los potosinos.
- Quedamos unos cuantos. El restó está en Mendoza (Argentina), en Virginia (Estados Unidos) y dispersado por todo el país.
- Debe ser muy triste eso.
- Si sigue esa tendencia, cada vez bajarán más los curules para los potosinos.
- Y tanto que querías ser diputado.
- No, no es eso hermano. Lo que me preocupa es el origen de esta situación.
- Pero ¿quién tiene la culpa? ¿Qué hicieron los ciudadanos de entonces cuando Potosí era la gran mamadera nacional? ¿Por qué le pusieron tanto obstáculo a la explotación del salar de Uyuni para extraer el litio? Será salado pero muy dulce a nivel divisas.
- No sé si por patriotas o por ese ‘patrioterismo’, que nos envuelve con discursos y palabras y perdemos la perspectiva de las posibilidades.
- Se quedaron sin soga ni cabrito.
- Pero te cuento que hay otros que están chochos de haber vencido ‘al imperialismo’ y nos han dejado a las pailas. Sin alternativas de futuro.
- Ojo Araujito. Alternativas de futuro hay y no muy a largo plazo. San Cristóbal es una de las minas más grandes de plata, así que no se dejen meter los dedos a la boca y hagan de las minas la cuna en la que renazca la esperanza y el mañana para Potosí, le dije muy lírico pero con mucha sinceridad.
- Así tiene que ser. Gracias por llamar. La verdad es que iba a llamarte. Quería pedirte un favor.
- El que gustes.
- -Me estoy yendo a vivir a Santa Cruz, ¿me puedes alojar en tu casa junto a mi familia? Mi suegra, mi mujer, mis cinco hijos y mis dos perros que están vacunados. ¿Puedes? Es sólo por unos días.
- Claro hermano, para que están los amigos. Venite porque la amistad vale un Potosí aunque sigan restándose escaños.

(*) Estudió en el colegio Franciscano de Potosí, fue guía en la Casa de la Moneda y bailó en los Potocos en la fiesta del Chutillo