Perú dijo el viernes que su decisión de retirar a su embajador en Tokio
marca un punto de "inflexión" en sus relaciones con Japón, en medio del
temor de Lima de que ese país interfiera en su intento por extraditar al
detenido ex presidente Alberto Fujimori desde Chile.
El jueves, la
administración del presidente Alejandro Toledo decidió retirar al diplomático,
luego de declaraciones del gobierno japonés pidiendo a Santiago un buen trato
a Fujimori, quien tiene tanto ciudadanía peruana como japonesa.
El reclamo
disparó temores de que Tokio pudiera llegar a pedir la repatriación del ex
mandatario peruano, lo que frustaría los planes de Lima de extraditarlo para
juzgarlo por violaciones a los derechos humanos y corrupción durante su
gobierno, de 1990 al 2000.
"Era manifiesta esta voluntad (de Japón) de
dilatar, de no prestar atención a los reclamos peruanos y hemos llegado a un
punto de inflexión", dijo el canciller Oscar Maúrtua en una entrevista con la
radioemisora local RPP.
Fujimori, quien fue detenido en Chile el lunes tras llegar a ese país
sorpresivamente el domingo, vivía en Japón desde el 2000, cuando huyó en medio
de un escándalo de corrupción que acabó con su gobierno.
El ex mandatario
cumplió su quinto día de encierro en la Escuela de Gendarmería en Santiago, en
una pieza que cuenta con baño privado, tina, televisión por cable y vista a la
Cordillera de Los Andes, según reveló el viernes el vespertino chileno La
Segunda citando fuentes.
La rutina de Fujimori -quien puede salir de su
cuarto entre las 10.00 y 18.30 hora local- incluye leer diarios y escuchar
radio, además de recibir visitas. Diariamente, concurre a verlo su médico
personal, Alberto Makino, agregó el vespertino.
DECISIÓN POLÍTICA
Aunque no existe un tratado de extradición entre los dos países, Perú pidió a
Japón en el 2003 que detuviera a Fujimori para que respondiera acusaciones por
la matanza de 25 personas durante su gobierno.
En el 2004 Perú reiteró su
solicitud por cargos sobre la entrega irregular de 15 millones de dólares a su
ex asesor de Inteligencia Vladmiro Montesinos.
"Nosotros confiábamos en el
debido proceso japonés", dijo Maúrtua. "Lo que se intentaba fundamentalmente
era evitar esta situación, aunque había reiteradas oportunidades en que se
hacía invocaciones, reflexiones" sobre el tema, agregó.
El canciller peruano
añadió que el retiro del embajador de Perú en Japón, Luis Macchiavello, no es
un cuestionamiento a la conducta del diplomático, sino que es un
a decisión
"estrictamente política" frente a la estrecha relación de Japón con el ex
presidente peruano."Ahora, con firmeza, se hace saber lo que es de dominio
público, que estamos molestos, estamos mortificados, que reclamamos y
retiramos a nuestro embajador", afirmó.
Tokio aclaró que no tiene planes de
pedir a Chile la repatriación de Fujimori, en tanto que Santiago dijo que eso
no sería posible ya que el ex presidente ingresó a su territorio con pasaporte
peruano.
"Lo importante para Chile es tener buenas relaciones con Perú y Japón", dijo
en Santiago el ministro chileno de Relaciones Exteriores, Ignacio Walker.
Hijo de inmigrantes japoneses en Perú, Fujimori es visto casi como una
celebridad en Japón desde que en 1996 y 1997 enfrentó la prolongada toma de la
residencia del embajador nipón en Lima por parte de un grupo rebelde marxista.
Fujimori niega haber cometido cualquier irregularidad durante su gobierno de
mano dura y dice que competirá por la presidencia de Perú en las elecciones de
abril del 2006, pese a estar inhabilitado para asumir funciones públicas hasta
el 2011.
REUTERS