Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Sábado 6, agosto de 2005
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¿Un municipio feliz?
Cleto Siles Illanes

El periódico EL DEBER, en la publicación del 10 de septiembre de 1998, al referirse al informe de Naciones Unidas sobre el Índice de Desarrollo Humano (IDH), describe el estado de desarrollo de un municipio feliz situado en el estado sureño de Río Grande do Sul, en Brasil.
Atraídos por dicha publicación, que hasta la fecha aún tiene actualidad, queremos expresar algunos criterios que permitan orientar para superar, o quizás mejorar, algunos aspectos que tienen que ver con el desarrollo socioeconómico del municipio de Cotoca.
No pretendemos hacer comparaciones de nuestro municipio con aquel municipio feliz del Brasil, pero conviene saber algunas de sus características: “Es un municipio con una esperanza de vida de 72,5 años, con una población de 10,77 habitantes, mortalidad infantil de 5,9 por nacimiento, analfabetismo prácticamente erradicado, tiene varias industrias, 10 escuelas, atención sanitaria las 24 horas, elevada renta per cápita, perfecto equilibrio entre el medio rural y el urbano, (...) y una producción agrícola suficiente para emplear a unas mil familias”. El nuestro, al parecer, se encontraría en el otro extremo. No obstante, debe ser porque somos fervientes defensores del municipalismo, entendido como la estructura institucional más cercana a los problemas y soluciones de los pueblos; debe ser porque creemos en la filosofía del desarrollo rural aplicada a los municipios, que contribuirá a aumentar la producción y mejorar la calidad de vida de la población rural y urbana; debe ser porque disponemos de la Ley de Participación Popular como un instrumento poderoso de descentralización administrativa; debe ser por eso y por mucho más que nuestro municipio de Cotoca podría convertirse en un verdadero núcleo de desarrollo y no sólo alcanzar, sino superar, al municipio feliz del Brasil.
La aplicación real de la Ley de Participación Popular induce a los municipios a una adecuación de sus funciones en nuevos modelos de administración, a abrir nuevos caminos que conduzcan a un mejor uso de los recursos, en función de las necesidades expresadas por los propios habitantes de la jurisdicción municipal. Empero tal realidad podría darse si también cumple una condición ‘sine qua non’: necesitamos cambiar radicalmente la mentalidad centralista, nacional o departamental, hacia otras formas de participación en las que los propios habitantes sean los que identifiquen sus problemas y encuentren la solución en los recursos de la Participación Popular. Los proyectos impuestos desde cualquier nivel a las comunidades rurales o urbanas, siempre han sido negativos para el desarrollo socioeconómico. El cambio al que hemos hecho referencia no es de tipo generacional o emocional, sino que debe estar relacionado con una transformación en el accionar, una revolución o, simplemente, una renovación de la conducta de quienes tienen a su cargo la administración municipal. Esta forma de encarar el desarrollo socioeconómico de las poblaciones ha dado buen resultado en el país en el pasado, pero han sido la intolerancia y la impertinencia dominantes las que han impedido el avance hacia el progreso.
Los 29.383 habitantes de la jurisdicción municipal de Cotoca esperamos ansiosos la aplicación de aquel sistema de planificación de desarrollo local. ¿Una utopía? Quizá, pero sin duda ¡una esperanza!