Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Sábado 6, agosto de 2005
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El resurgimiento del teatro Cinco personajes ligados a la actividad teatral en Bolivia se refirieron a los avances que ha experimentado este sector en los últimos años. Asimismo señalaron las principales carencias que afectan a los artistas, quienes exigen mayor atención al Estado. Resaltan la necesidad de contar con un teatro que integre al país
Marcelo Suárez

El teatro boliviano vive un resurgimiento desde fines de los años 90 con la proliferación de festivales, talleres y un aumento considerable de elencos. Esto ha venido acompañado de un crecimiento de espectadores, aunque en este caso, según los entrevistados, todavía no se puede hablar de un público especializado la actividad teatral.
Los directores Diego Aramburo y Roger Quiroz coincidieron, en diversos aspectos, con los actores Jorge Ortiz, Elías Serrano y Claudia Peña, acerca del éxito experimentado por el teatro nacional en los últimos años como también de sus principales carencias.
Sobre esto último señalaron que a pesar de contar con buenos directores y actores, se precisa una mayor cantidad para poder proyectar esta actividad mas allá de nuestras fronteras. Asimismo, exigieron una mejor coordinación con los medios de comunicación, que se constituyen en los principales canales de información para incentivar al público a que asista a las salas.
A lo largo de los años han sido contadas las veces que artistas nacionales se han presentado en escenarios del exterior. La promisoria época que se vive actualmente, contrasta con lo ocurrido a mediados de los 80 cuando se experimentó un notorio estancamiento.
"Una de las etapas más difíciles que me tocó vivir en mi carrera fue en 1985, cuando muchas de la compañías profesionales estaban a punto de desaparecer. Esto me dejó una buena enseñanza porque aprendí a ser solidario y a valorar el trabajo en equipo. Parte de esa mística se fue perdiendo; sin embargo, los nuevos grupos están en la obligación de recuperarla", señala Jorge Ortiz.
Por su parte Elías Serrano indicó que la crisis de los 80 fue intermitente. "Durante un tiempo La Paz y Cochabamba fueron los centros de mayor actividad, últimamente este lugar ha sido ocupado por Santa Cruz. Esto se debe a la gran cantidad de festivales que se crearon, llegando incluso a organizarse hasta 14 por temporada, lo cual produjo una eclosión de actores que salieron sobre todo de colegios y universidades".
Diego Aramburo, de Kíkinteatro, menciona a David Santalla y David Mondacca como dos personajes fundamentales para la supervivencia del teatro hace 20 años, pues "gracias a su trabajo no se cortó la actividad escénica en momentos no tan fáciles para las tablas".
Claudia Peña también resalta el trabajo de Mondacca de quien asegura que su labor va más allá de la actuación. "Es sorprendente su capacidad de encantar. Muchos jóvenes actores han sido seducidos por él para acercarse al teatro, y en muchos casos han dejado carreras 'serias' por las tablas".
Continuando con la mirada al pasado, el director de Nosotros Dos, Roger Quiroz, menciona los tres ejes que dieron movimiento al teatro nacional. El primero, fue en La Paz gracias al trabajo del Teatro Municipal; el segundo fue a fines de los 70 en Cochabamba, donde se destacó la tendencia hacia la comedia, con Peter Travesí. Finalmente todo eso repercutió en Santa Cruz con los elencos de la Casa de la Cultura y el aporte de Casateatro bajo la dirección de René Hohenstein. No menos importante se constituye la labor de César Brie con Teatro de los Andes.

LOS MAYORES OBSTÁCULOS
A la hora de señalar los principales problemas, los artistas coinciden en su mayoría en la falta de apoyo estatal. Aunque también existen otros factores como las nuevas tecnologías, que para algunos se constituyen en la principal amenaza.
"Lo paradójico es que muchos de los jóvenes que hoy ingresan al teatro, lo hacen con el afán de llegar a ser estrellas en la televisión, ése es su sueño. Lamentablemente la programación televisiva en la actualidad tiene ingredientes nefastos", aseguró Ortiz.
Serrano apunta a la televisión por cable como un enemigo mayor. "El espectador tiene la opción de ver películas y programas de entretenimiento las 24 horas del día en más de 80 canales. Esto hace que sea una competencia bastante fuerte para el teatro, porque primero debemos hacer que la gente salga de sus casa, y para ello se deben utilizar argumentos convincentes para lograr este cometido".
Según Quiroz, una salida para paliar los problemas sería la formación de escuelas de teatro auspiciadas y apoyadas por el Estado y otras instituciones como las universidades. "Esto se lo ha dicho muchas veces, el problema es que no hay una visión macro del asunto, lo cual se refiere al apoyo institucional por parte del sector público. Además no tenemos una ley de teatro, a pesar de que existen asociaciones de actores".

UN NORTE INTEGRADOR
Serrano dice que es importante aprovechar el buen momento que vive el teatro nacional, para plantearse los objetivos a corto, mediano y largo plazo.
Asimismo, Aramburo confía en que el principal cambio está aún por venir: "Por el momento hay muchos grupos en actividad, esto es una señal de que está volviendo el hábito en el público de ir al teatro. Lo importante es que se convierta en una opción de entretenimiento y consumo cultural habitual, para ver distintas propuestas. Me parece que el seguir caminando hacia ese punto es algo nuevo y esperanzador".
"Lo que soñamos es un teatro con un perfil y característica nacional. Para ello hace falta realizar un planteo epistemológico del teatro boliviano. Saber hacia dónde se quiere llegar, incluso si conviene un solo teatro o buscar variantes. Se necesita un estudio más profundo, primero teórico para luego plasmarlo en la práctica", enfatizó Quiroz.
Según Peña, aún es muy temprano para hablar de una 'dramaturgia boliviana'. Por lo tanto no hay un discurso que nos sea propio en el teatro. Ello llevaría años construir: “Me parece que la oralidad de nuestros pueblos es una oportunidad fantástica para que el teatro se yerga como una manifestación importante en nuestra sociedad”.
Los entrevistados pusieron como un ejemplo de buen augurio, el tabajo de la Escuela de Teatro en Santa Cruz, cuyos integrantes han demostrado un gran interés en llegar muy, muy lejos con su arte.