Recién nacidos o
apenas dando sus primeros pasos, estos nuevos proyectos prevén convertirse en
gigantes motores de la economía de Bolivia a muy corto plazo. Por un lado, la
fábrica de aceite Itika Guazú en Villamontes (Tarija) reinició su labor hace
tres semanas, tras 12 años de letargo, forjando un polo de desarrollo en el
Chaco . “Tenemos 70 trabajadores pero llegaremos a 90”, explicó el gerente
Juan Pablo Querejazu.
Por otro lado, se agilizan los trámites para iniciar desde octubre la
construcción de un gran maquicentro para la industria manufacturera nacional
que funcionará en Santa Cruz. El proyecto impulsado por productores prevé
contar con $us 9 millones financiados por un ente suizo que costeará la obra,
la capacitación y la compra de maquinaria para incentivar a las pymes a
exportar, dijo el gerente Rolando Antelo. Otro ambicioso reto plantea el
proyecto Mercadeo Agrícola, que abarca cuatro centros de acopio para
productores de frutas y hortalizas de los valles que quieran exportar, dijo
Gregorio Cardona.