Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, domingo 24, julio de 2005
STAFF CONTACTARSE
Portada
Santa Cruz
Seguridad
Nacional
Internacional
Economía
Deportes
Sociales
Escenas
Editorial
Opinión
Lectores
Club de Lectores
Clima
Suplemento Extra
Suplemento Para Ellas
La Prensa
Los Tiempos
El Potosí
Correo del Sur
Ediciones
anteriores
NOTICIAS
 Sociales Volver
Personajes

Siete conocidos sorprendieron a la gente en nuevos oficios


Dica Rodríguez

Se imagina subir a su auto, llegar a una de las tantas rotondas donde se ubican los ya conocidos limpiaparabrisas y toparse con Ernesto Ferrante haciendo el oficio? Luego de la sorpresa y de haber buscado rápido una moneda para pagarle el servicio, continuar su recorrido, llegar al mercado 7 Calles y que la Magnífica Carla Morón, con su mejor sonrisa le ofrezca un mocochinchi a Bs 1, comprarle un vaso, seguir su camino y al sentarse en una de las butacas de la plaza 24 de Septiembre para hacerse lustrar las botas, darse cuenta de que hay un nuevo trabajador, nada más y nada menos que Ario Freire? Para tratar de salir del asombro, decide comprar un café y, ¿qué se imagina? La vendedora es otra Magnífica, Claudia Lampe con su carrito, termos y vasos. Pensando que se trata de un sueño, decide relajarse en la Monseñor Rivero. Al paso, rumbo a la avenida Monseñor Rivero, en una esquina el fotógrafo Pablo Manzoni está vendiendo mandarinas. “La bolsa a Bs 5, para los niños necesitados”, le dice con cara de circunstancia. Compra y en la esquina del Palacio de Justicia, más sorpresas, el campeón de bicicross Paulo Víctor Aguilera le ofrece maní a 50 centavos. Le compra uno, lo engulle casi sin saborearlo y elige uno de los tantos locales del bulevar para tomarse un café para ver si eso lo hace despertar, pero completa el cuadro una linda mesera, la carismática presentadora de televisión Sandra Parada. ¿Qué haría?
Eso mismo nos preguntamos y llevamos a la calle a esos siete personajes para que realizaran esos oficios. Aceptaron gustosos el reto y pusieron manos a la obra. Fue un día diferente en sus vidas y en las de quienes se toparon con ellos.

Sandra Parada | Mesera

Cambió las cuentas de dos mesas

La experimentada presentadora de televisión se puso muy nerviosa antes de empezar a atender mesas en Mr. Café. Sus manos temblaban y hasta ella se sorprendió de sentirse así. Sin embargo, eso no la amilanó, se puso el uniforme: polera, delantal y gorra, y tomó la comanda para iniciar su labor. Pero los nervios la acompañaron todo el tiempo, aunque disimuladas con una amplia sonrisa. Atendió dos mesas y aún así, llevó la cuenta de una a la otra. Al darse cuenta del error, pidió disculpas y corrió por la verdadera. Las propinas las dejó para los verdaderos meseros.

 

 

Ernesto Ferrante | Limpiaparabrisas

La goma limpiavidrios se partió en dos

Con los implementos necesarios para realizar su trabajo, el humorista de Chaplin Show Ernesto Ferrante llegó hasta la plazuela del Estudiante con su polera de Oriente Petrolero y una gorra. Pidió prestado un balde con agua y jabón y con la goma limpiavidrios esperó a que cayera su primer cliente. Unos malabaristas extranjeros que estaban en el mismo lugar comenzaron a gritar: “Cobrale alquiler, pedile plata por tus cosas”, decía.
Aunque lento para el oficio, el cambio de semáforo no le alcanzaba para terminar a cabalidad la limpieza de parabrisas, tuvo suerte. Dos de los tres vehículos a los que ofreció sus servicios, terminaron aceptando la limpieza. Su jornada transcurrió entre los nervios de su primera vez y el mal estado de la goma, que se partió en dos pero que inmediatamente la arregló y pudo terminar su trabajo. “El auto más ‘michi’ me dio un peso y el más fino, sólo 50 centavos”, comentó y se mostró complacido por haber hecho un buen trabajo.

Claudia Lampe | Vendedora de café

Los piropos la acompañaron en las ventas

Su tamaño no la deja pasar desapercibida en ningún lugar. Aunque vestía pantalón y una chamarra de jeans, Claudia Lampe recibió varios piropos. "Con esta ventera, debe saber más rico el café", le dijeron un par de ancianos. Otro joven, por hacerse el galán, terminó comprando café para él y sus cuatro amigas. "A ver si te alcanza", bromearon ellas. Claudia no se achicó y carrito en mano, le dio media vuelta a la plaza vendiendo en cuestión de 10 minutos ya tenía 12 cafecitos. "Para vender esa cantidad yo tengo que darle 10 vueltas a la plaza", dijo el cafesero.

 

Pablo Manzoni | Vendedor de mandarinas

Siente que es el mejor vendedor

Quien lo conoce sabe que carisma es lo que le sobra al fotógrafo y creador de Las Magníficas, Pablo Manzoni. Parado en una esquina, aprovechando cada cambio de semáforo, vendió seis bolsas de mandarina a Bs 5. Claro que hizo trampa desde la primera venta. “Es para los niños pobres”, dijo pero luego justificó que era “para los niños del dueño de la mandarina, el verdadero vendedor”. Descubrimos de esta manera que Pablito, además de tener buen ojo para descubrir talentos en el modelaje, es un excelente vendedor. De las siete personas a las que ofreció su mercancía, mostrando cara de angustia, sólo una no le compró. “Soy el mejor vendedor del pueblo”, comentó feliz. Al final quedó con los brazos doloridos por el peso de cargar por unos escasos minutos diez bolsas de mandarinas. El vendedor, un anciano del interior, no se cansó de agradecer la ayuda que recibió, ya que logró apurar las ventas en un día que se pintaba malo.

Ario Freire | Lustrabotas

Un nervioso rey de las pasarelas

El rey de las pasarelas, el brasileño Ario Freire, se puso nervioso a la hora de realizar un nuevo trabajo, aunque confesó que en el cuartel ya había lustrado muchas botas. Se sentó en uno de los bancos de la plaza 24 de Septiembre y comenzó a buscar clientes. Las mujeres pasaban suspirando por su lado, pero sólo una se animó a dejarle sacar brillo a sus botas. Algunas ponían cara de pena porque no podían tenerlo a sus pies, justo calzaban zapatillas deportivas, imposibles de lustrar. En un español al mejor estilo camba, Ario le dijo a su única clienta: "A ver, vení sentate, ¿querés que te lustre o no?". Ambos estaban nerviosos, tanto que a la hora de pagar él sacó dos monedas del bolsillo para entregarle al verdadero lustrabotas. A ella la lustrada le salió gratis.

 

Paulo Víctor Aguilera | Vendedor de maní

Vende de todo en su tiempo libre

Ya tiene experiencia en ventas, aunque su fuerte es, definitivamente, el bicicross. “Yo vendo de todo, cuando estoy aburrido en la casa de mi abuela me salgo a vender jugo de naranja”, contó. Así que con las mejores intenciones, Paulo Víctor Aguilera, campeón de bicicross, tomó prestada una bandeja llena de bolsitas de maní y habas tostadas de uno de los quioscos de la zona del Palacio de Justicia para tratar de vender la mayor cantidad en el menor tiempo posible. El intenso tráfico fue su mejor aliado. Su primera compradora no se quedó con la duda y le preguntó: ¿Sos Paulo Víctor? Ante la respuesta afirmativa se apuró a entregarle los 50 centavos de su compra. El deportista quedó encantado con la experiencia y se ofreció para repetirla cuando se lo pidieran.

 

Carla Morón | Mocochinchera

Vendió 25 vasos en 15 minutos

Llegó puntual, se colocó el delantal y empezó a trabajar. "Mocochinchi a un bolivianoooo", repitió la Magnífica a viva voz durante 15 minutos, ubicada en una de las esquinas del mercado 7 Calles. Al principio la gente no la podía creer y pasaba mirando de reojo. Y volvían para ser atendidos por la modelo más popular del país y de paso verla de cerca y saludarla. Los que más se animaron a acercarse fueron, increíblemente, las mujeres. Al parecer los varones son tímidos o tienen vergüenza ser descubiertos in fraganti admirando a la modelo. Uno de los pocos varones que le compró un vaso para su hijo, quedó en evidencia cuando el pequeño comentó que su madre les avisó que la modelo estaba vendiendo mocochinchi. Por lo visto, la señora no es nada celosa. La dueña del refresco quedó feliz con la colaboración, pues Carla Morón vendió 25 vasos en cuestión de minutos. Al final recibió un refresco como pago por su trabajo.