A Gretel Stehli, la Miss Santa Cruz, su sueño de niña parece cumplírsele o,
al menos, está a un paso de ello. Esta estudiante de Medicina, de 21 años, será
la anfitriona en el certamen de belleza nacional, cuyas actividades previas
comienzan mañana en nuestra ciudad. Hija de un ingeniero de telecomunicaciones
tarijeño radicado en Lima (Perú) y de una maestra de canto paceña, la rubia está
lista para ganar la corona el próximo jueves 4 de agosto.
- Imagino que tu nombre viene del cuento Hänsel y Gretel...
- Mi papá era fanático de esas historias e imagino que a mi mamá también le
gustaban, por eso me pusieron Gretel y a mi hermano Hans; Hänsel es el apelativo
cariñoso, igual que Gretel de Gret.
- ¿Qué tenés vos de ese personaje?
- ¡Que me encantan los chocolates! ¡Ah!, y que soy muy inteligente (risas).
- ¿Cómo eras de chiquita?
- Era fanática de las barbies y traviesa; me encantaba trepar a los árboles, ¡no
había árbol al que yo no pudiera subir!
- Sabemos que de adolescente estabas con algunos kilitos de más, ¿dónde los
perdiste?
- Con el estirón de la adolescencia; además dejé de comer un poco y empecé a ir
al gimnasio.
- ¿Te acordás de tu pasión por Mercurio?
- ¡Me acuerdo! (risas), me sabía todas sus canciones. Ahora mi pasión es mi
carrera, me gusta leer mis libros de Anatomía y Fisiología, que son mi tesoro.
- Tu mamá es maestra de canto y tu tía es la 'diva' Claudia Parada, ¿vos, por lo
menos, tarareás algo?
- ¿Yo? ¡En casa del herrero, cuchillo de palo! (risas). Mirá, a mi padre también
le gusta cantar, pero yo nada; tengo la voz, pero me falta la técnica y tampoco
me gusta mucho. Lo que heredé de mi madre es la 'manita' para cocinar; ella
cocina rico y yo aún más rico. ¡Preguntale a mi cortejo por qué engordó 10
kilos!
- ¿Cuándo nació tu gusto por las pasarelas?
- Desde niña fui fanática del Miss Universo; jugaba con mis barbies al concurso,
les ponía bandas con nombres de países, las hacía desfilar y, claro, una ganaba.
Siempre soñé con llegar al certamen como Miss Bolivia; Promociones Gloria me
invitó tres veces a concursar para llegar hasta él y este año acepté.
- Sos una de las mejores alumnas de tu universidad, entonces, ¿no es cierto eso
de que dicen que las modelos son poco intelectuales?
- ¡No! Yo conozco muchas chicas que están en este ambiente y son muy
inteligentes. El estereotipo de modelos sin cerebro está totalmente errado, te
lo garantizo.
- ¿Y sos matadora en los estudios?
- Yo sí; doy el cien por cien. Además, no tengo otra cosa que hacer que
estudiar, y me encanta. Soy de las que leen antes de ir a la universidad y pongo
en conflicto a los profesores porque me adelanto con preguntas que se tienen que
tocar en otras clases.
- ¿Qué es lo más feo del mundo del modelaje?
- Precisamente lo que me preguntaste hace un rato: que la gente te tome como una
chica de cara bonita pero tonta. Por otro lado, existe mucha presión, mucho
trabajo; algunas veces no tengo ni cinco minutos de descanso.
- Estás ‘estrenando senos’, ¿te sentís diferente?
- No, soy la misma (risas). Tengo más seguridad y ¡todos los vestidos me quedan
bien! Pero la verdad es que no me he aumentado gran cosa, simplemente rellené el
vacío que había en mis sostenes.