Un bus de la empresa Trans Guarayos de la línea 102, que venía de Ascensión
de Guarayos, se entrelló a las 00:30 de ayer contra la parte posterior de un
tráiler cargado con postes para tendido eléctrico, cuyo conductor, según
declaró, se detuvo en la orilla de la carretera para tomar agua y revisar sus
llantas.
Tras el impacto y de manera instantánea, fallecieron el ayudante de la flota y
tres pasajeros que viajaban en los primeros asientos y al lado del conductor.
Luego, cuando los heridos eran trasladados a Santa Cruz, también murió el fiscal
de Ascensión de Guarayos, Julio Luis Barrionuevo Urquieta (58), quien venía a
rendir el examen que se tomará hoy a los fiscales en todo el país.
El cuerpo del fiscal fue retirado de la morgue del hospital San Juan de Dios por
sus colegas del Ministerio Público, en vista de que sus familiares residen en
Cochabamba.
De acuerdo con el informe de la Policía de San Julián, los fallecidos son: Ruddy
Cuéllar Molina (24), ayudante de la flota; Celestina Cumbayuri Garnica (25);
Miguel Arenas Chambilla (2) y una cuarta persona aún no identificada, de
aproximadamente 30 años de edad.
Los heridos Ana María Frías, médico del hospital de Guarayos; Erícka Chambilla
Castro, Eusebia Espinoza, Alex Mollera Salazar, Raúl Chávez, Norma Alegría,
Claudia Calle, Maximiliano Ruiz Soliz, Evangelina Terrazas, Lorenzo Sipurú
Rodríguez, Loida Parada Castro y Luciano Pérez García, este último conductor del
bus, recibieron los primeros auxilios en el hospital de San Julián.
Según el relato del acompañante del conductor del tráiler, Marino Ortiz, ellos
se habían detenido y estaban tomando agua cuando sintieron el impacto. “Pensamos
que un guinche se había soltado, pero luego escuchamos los gritos, vimos la
desgracia y los vecinos de la zona salieron con sus linternas para auxiliar”.
Hugo Pereira, vecino del lugar, dijo que tuvieron que desviar el tráfico porque
los cuerpos estaban sobre el asfalto.
El comandante de la Policía de San Julián, Samuel Ortega, informó de que ambos
conductores, Javier Chamo Aguilera, del tráiler Volvo, con placa 440-PCK, y
Luciano Pérez García, chofer de la flota Trans Guarayos, con placa 1249-PXX,
serán puestos a disposición del juez cautelar de esa localidad.
El chofer del tráiler dijo que otra flota que circulaba en sentido contrario
habría encandilado al conductor del bus Trans Guarayos, que luego se estrelló en
la parte posterior del camión de carga.
Por otra parte, la mayoría de los heridos que fueron trasladados al hospital San
Juan de Dios, se encuentran fuera de peligro, excepto una persona que sufrió
golpes en la cabeza, informó el médico de turno, Carlos Balcázar.
A su vez, el comandante de Tránsito, Humberto Gutiérrez, anunció que enviará una
comisión al lugar del hecho para establecer con certeza las causas del
accidente, pero insistió en la falta de precaución de los conductores, el exceso
de carga y de pasajeros y la alta velocidad que imprimen en las carreteras se
convierten en un peligro constante.
Remarcó que la Policía Caminera realizará un estricto control, desde la terminal
Bimodal hasta en las diferentes trancas para evitar hechos fatales.
El jefe policial recordó que los vehículos no deben exceder los 80 kilómetros
por hora de velocidad permitidos en las carreteras.
Pasajeros extras sin boleto, un drama aparte
Alfredo Cruz Farfán llegó al hospital de San Julián en busca de su esposa,
Celestina Cumbayuri. Sin embargo, al enterarse que ella había muerto, dejó caer
algunas lágrimas mientras decía: “Yo la mandé a Santa Cruz, para que traiga a
sus hermanos y trabajar juntos”.
El desconsolado hombre relató que ella subió a la flota a la altura de la
localidad de El Puente, se sentó al lado del chofer y no tenía boleto. “Ahora
cómo voy a criar a mis hijos”, decía en su lamento.
La mujer deja a tres huérfanos y llevaba dos meses de gestación.
El viudo y otros familiares de pasajeros fallecidos que subieron como extras a
lo largo de ruta, dijeron que exigirán el pago del Soat.
Mientras unos retiraban a sus muertos de la morgue del hospital de San Julián,
en el San Juan de Dios de Santa Cruz los heridos contaban lo sucedido.
“Yo venía de Guarayos sentada adelante, al lado del fiscal. Estaba conversando
con él cuando de pronto sentimos un impacto y no recuerdo más. Mi hijito de un
año, Miguel Arenas Chambilla, estaba conmigo”, decía Ericka Chambilla Castro
(18) mientras era atendida en la sala de emergencias del hospital San Juan de
Dios junto a otras víctimas de la fatalidad.
Ericka Chambilla desconoce la suerte que corrió su hijo, pero cree que está
vivo. Su familia está en Guarayos y la tarde de ayer debía arribar para
prestarle ayuda.
Aún queda una persona sin vida en la morgue del hospital de San Julián que no
pudo ser identificada. La Policía investiga para encontrar a sus familiares.