Me dolían las piernas, no podía ni caminar, mis pies se hinchaban; cuando fui
al médico me dijo que era propensa a tener várices y que era necesario que me
hiciera un tratamiento para evitarlas. Cambié mis hábitos alimenticios, empecé a
hacer ejercicios y mejoré”, contó Nohemí Cuéllar, de 35 años de edad.
Si bien en Santa Cruz no hay estadísticas que indiquen la cantidad de personas
que sufren várices, la cual se considera una enfermedad vascular que por lo
general se manifiesta en las piernas, estudios realizados en otros países
señalan que estas dilataciones venosas afectan a una de cada diez personas sin
distinción de edad ni sexo. Con más frecuencia se dan en las mujeres.
La ciudad cuenta con centros privados que retiran estas molestias de las piernas
en semanas, en incluso días; dos de ellos son Láser y el Centro de Cirugía
Vascular.
Los especialistas vasculares Mario Vásquez, de Láser, y José García, del Centro
de Cirugía Vascular, explican cómo se puede evitar y a la vez disminuir la
dilatación de las venas en las piernas, que más allá de la estética es
recomendable retirarlas por salud. Si bien no se las puede eliminar de por vida,
los tratamientos que se realizan son integrales y el costo para someterse a uno
varía de acuerdo con el paciente. La consulta cuesta más de 20 dólares.
Aseguran los especialistas que estas dilataciones superficiales sobre la piel
son hereditarias y que se forman por la falta de una circulación normal de la
sangre.
Los más propensos a tenerlas son las mujeres embarazadas, los fotógrafos, los
médicos y todo aquel que realice actividades de pie.
Los tratamientos vasculares para las várices son muchos. Los médicos consultados
mencionan dos de ellos y aseguran que no son radioactivos, como muchos lo creen.
Vásquez combina los rayos láser con la escleroterapia. El láser quema las venas
dañadas, con una precisión adecuada y exacta de energía, y la escleroterapia se
usa cuando las ‘malformaciones’ son gruesas, en este caso se utiliza una
sustancia especial y se la aplica con una microaguja, directo en las venas”,
expresó.
Por su parte, una de las técnicas de García es la fotoesclerosis mixta, en la
que se asocia las ventajas del láser y la luz pulsada intensa a la de la
microesclerosis selectiva para eliminar esas imperfecciones. Puede aplicarse en
cualquier época del año y tipo de piel.
Aseguró que este tratamiento ofrece excelentes resultados para las venas
pequeñas que se presentan en forma de arañas en las piernas, sobre todo en los
tobillos.
Los especialistas recomiendan que toda persona por lo menos debe visitar una vez
al año a un médico vascular para evitar esta enfermedad.
Lo natural también es otra opción
Para aquellas personas que son reacias a los tratamientos médicos
convencionales y confían más en lo natural, las infusiones, baños, y cremas a
base de hierbas se convierten en una opción para evitar las várices.
Joaquín Vargas, de Sobometra, dijo que la medicina natural trata esta enfermedad
con alimentos y verduras frescas, así como con masajes y baños. Si bien los
tratamientos suelen durar meses, las venas dilatadas en la piel disminuyen de
tamaño hasta desaparecer. “Las várices son la impurificación de la sangre
intoxicada por los hábitos inadecuados en la alimentación y por la falta de
ejercicio corporal, pero se pueden eliminar”, sostuvo. El naturista recomienda
consumir alimentos frescos, porque estos ayudan a reducir las várices en la
superficie de la piel. Por ejemplo, comer bastantes verduras verdes, como el
brócoli, la lechuga, el perejil e incluir en las comidas unos cuantos dientes de
ajo resulta bueno para el aparato circulatorio. En cuanto al consumo de frutas,
sugiere comer papaya, piña, mandarina, durazno y frutilla.
Ramón Vargas, otro herbolario, manifestó que preparar infusiones depurativas
alivia considerablemente el dolor de las piernas. Recomendó tomar té de malva,
milenrama, cola de caballo y bañarse con agua de achicoria, agrimonía, castaño,
consuelda o llantén, porque purifican y tonifican el cuerpo y la piel.