Sea una fecha impuesta o no, el Día de la Amistad celebrado el 23 de julio,
cada vez tiene más adeptos, incluso, parece haber superado al tradicional 21 de
septiembre. Al menos ésa es la percepción de doña Ana Zabala, una vendedora con
21 años de experiencia. Para ella, al igual que para otros comerciantes, fueron
los jóvenes el principal motor de esta celebración. La quinceañera Mariana, por
ejemplo, participó en tres intercambios de regalo, y aunque su madre considera
que es una “fecha inventada”, también cree que es “un buen pretexto para que los
chicos compartan”.
Ya sea en grupos o en parejas, en boliches, en heladerías o en una casa, la
celebración se vivió en toda la ciudad y no sólo ayer, sino también en la
víspera.
Mercados, centros comerciales y la propia feria vieron aumentadas sus ganancias,
aunque hay voces disidentes que aseguran que no fueron como las del año pasado.
“Se siente la crisis. Hemos tenido que bajar los precios y hasta armar regalitos
de Bs 10”, cuenta Rafael, un vendedor ambulante que recorrió las calles
ofreciendo llaveros y peluches. Otros que aprovecharon muy bien el 23 de julio
fueron tiendas como Village, que tuvieron que trabajar horario corrido para
atender a la clientela. “Las tarjetas fueron lo que más compraron tanto
estudiantes como personas mayores”, dijo la vendedora.