- El 5 de agosto acaba su gestión, ¿cuál ha sido su principal
logro en estos tres años?
- Cuando hicimos alianza con Alfredo Jaldín elaboramos un proyecto académico de
transparencia y honestidad. Dijimos: No podemos reformar ni modernizar la
universidad, sino combatimos la corrupción. Entonces, pedimos apoyo a la
Contraloría y a la zarina anticorrupción y decidimos abrir la institución. Yo
recibí una universidad con más de 27 observaciones serias y con un dictamen
negativo de la gestión, pero hasta entonces no se sabía quiénes eran los
responsables. Nuestro trabajo fue revertir eso y creo que hemos logrado algo.
Conseguimos institucionalizar la transparencia, pues ahora ya no es fácil que se
pierdan comprobantes de egreso como ocurría antes. Todo el sistema contable se
ha computarizado, se ha creado una página web en la que se consiguen todas las
normas aprobadas por la universidad en los últimos 10 años. Además, excepto por
dos o tres, las demás observaciones de la Contraloría las hemos ido corrigiendo.
- ¿Ya se sabe quiénes son los chicos malos?
- Se han ido detectando con bastante dificultad. La Contraloría determinó
responsabilidades en algunos casos. Como en ninguna otra institución, se han
hecho más de 37 auditorías y hay otras en proceso. Sin embargo, no hemos tenido
el apoyo del Poder Judicial. Pese a que ha habido casos confesos de malos
manejos económicos y de distracción de recursos, los culpables aparecieron como
angelitos porque la justicia los liberó de culpa. Creo que la sociedad no está
preparada para luchar contra la corrupción. Siempre he dicho que la universidad
debe ser un centro en el que se construye y no un ambiente que ‘huele’ a
corrupción.
- ¿Cómo encontró la universidad hace tres años?
- Caótica y muy endeudada. Creo que es la universidad que más debe. Este tema,
junto con la huelga de 28 días que hicieron los profesores por mayor incremento
salarial y el conflicto con la Franz Tamayo, ha obstaculizado el buen desempeño
de las actividades en la gestión.
- ¿Por qué tanta deuda?
- En la gestión anterior el Estado autorizó a la Uagrm sacar un préstamo de Bs 4
millones para que pueda pagar los sueldos oportunamente. El Ilustre Consejo
Universitario (ICU) le aprobó obtener préstamo hasta por Bs 8 millones, pero
inexplicablemente el ente financiador y el rector lo alargaron a Bs 27 millones.
Hay una auditoría de la Contraloría que dice que la plata que recibía la
universidad en aquella época le alcanzaba para pagar sueldos, AFP y seguro. La
gran incógnita es qué se hacía con la plata. Por ese préstamo de Bs 21 millones
hasta el año 2013 tenemos que pagar Bs 51 millones, eso sin contar la deuda con
la AFP, estamos hablando de Bs 60 millones.
- ¿A cuánto asciende la deuda histórica de la universidad?
- Pasa los Bs 200 millones. Si quisiéramos hablar de un presupuesto equilibrado
tendríamos que cerrar la universidad por dos años y lograr que el Gobierno siga
desembolsando los recursos normalmente.
-¿Qué se ha hecho para pagar la deuda?
- Hemos sacado un crédito para pagar a Trapetrol y a la AFP. La universidad
tiene deudas que se arrastran desde 1980, una de ellas es con el Fondo de
Pensiones. Pero también ocurre que hay los que quieren aprovecharse de la
institución. Yo estuve a punto de firmar, por una sentencia judicial, un
convenio para pagarle al Estado Bs 47 millones, pero luego de hacer las
conciliaciones descubrimos que la deuda no pasaba de Bs 11 millones.
-¿Con esa medida se va a disminuir la deuda?
- No, pero hemos organizado los compromisos que debemos honrar. Ya sabemos
quiénes son nuestros deudores y cuánto se les debe.
-¿En qué situación entregará la universidad a su sucesor?
- Al nuevo rector le voy a decir que no recibirá una universidad en bonanza,
pero eso sí, más encaminada. En mi gestión compramos entre 3.500 y 4.000
pupitres, pues en los últimos seis años no se habían adquirido.
-¿Y en el tema del presupuesto?
- El Estado nos ha estafado en ese tema. El año pasado nos dieron los mismos
recursos que en 2003, Bs 106 millones. Si el criterio de distribución de los
recursos fuera como lo que dice la Participación Popular; es decir, de acuerdo
al número de pobladores, nos correspondería el 24,5% de los Bs 608 millones que
se aprobó para todo el sistema universitario, eso significa Bs 153 millones,
pero sólo nos dan Bs 110 millones; es decir, 42 millones menos. Por falta de
recursos la universidad está sin laboratorios y sin libros actualizados. Cerca
del 80% de los libros de la ‘Gabriel René Moreno’ son de la década de los 80.
-¿Por qué la Uagrm no vende servicios o hace investigación?
- No hay recursos suficientes para destinar una comunidad de profesores a la
investigación. La Uagrm ha apostado a ser formadora de recursos humanos y lo
está haciendo bien. Cada año firmo entre 2.000 y 3.000 títulos de nuevos
profesionales
-¿Qué hará después que deje de ser rector?
- Vengo de una familia de educadores, toda mi vida he sido educador, por lo
tanto voy a seguir dando cátedra. Además, como fui elegido presidente de las
universidades amazónicas de ocho países, pienso continuar desempeñándome en el
cargo hasta diciembre de 2006.
-¿No ha sido invitado por ninguna universidad privada?
- No, pero si tengo que hacer un emprendimiento privado me dedicaría a recuperar
la tradición vitícola en mi pueblo, Charagua.
-¿Por qué no buscó la reelección como rector?
- Soy firme con mis principios. Nunca estuve de acuerdo con que las autoridades
académicas busquen la reelección. Es más, presenté un proyecto para modificar el
estatuto de la universidad en ese sentido, pero no tuve apoyo. Además, los
hechos muestran que a la comunidad universitaria no le gusta reelegir al rector.
-¿Tres años son pocos?
- Sí, deberían ser cinco años sin reelección. Para ver que un proyecto académico
funciona creo que deben ser cinco años.
Perfil
Del rectorado a las aulas
Tiene 57 años de edad,
de los cuales 27 años los ha dedicado a la universidad estatal cruceña. Egresó
como profesor rural de la Escuela Normal de Charagua; posteriormente, se formó
como Ingeniero químico en la Uagrm. Luego obtuvo una beca para realizar una
maestría y después un doctorado en Ingeniería de alimentos en la Universidad de
Illinois (EEUU). Está casado hace 32 años con Rosario Jiménez. Fue vicerrector
de la Universidad Gabriel René Moreno en la gestión de Saúl Rosas y luego
rector. A pesar de los problemas que confronta la educación pública superior,
considera que la mejor universidad en Santa Cruz sigue siendo la Uagrm. Ahora
deja una universidad con 40.000 estudiantes y 1.200 profesores. Tiene planeado
seguir dando la cátedra de conservación de alimentos en la estatal cruceña.