El mismo día que los parlamentarios fracasaban en sus intentos de encontrar
salidas beneficiosas para el país, un grupo de ciudadanos anunciaba que Santa
Cruz de la Sierra es la ciudad elegida para la realización de la Segunda Feria a
la Inversa Empresarial. Mientras los movimientos sociales y las famosas agendas
siguen amenazando la tranquilidad de la mayoría de los bolivianos, mostrando la
cara negativa del país, hay gente que, por esfuerzo, por creatividad, por
servicio, por capacidad de ingenio, muestra la otra cara de la medalla, la
positiva, la que todo el país desea. Es gente que encara un emprendimiento que
busca abrir las puertas a quienes tienen como objetivo el fomento de la
producción nacional, la generación de empleos, además de dinamizar la economía
con el intercambio de experiencias, información y conocimientos.
Como su nombre lo indica, la Feria a la Inversa consiste en que los expositores
son empresas que, en vez de ofertar, exponen sus demandas de productos y
servicios a las pequeñas y medianas empresas.
Óscar Serrate, que preside el Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible
(Cedes), explica que, en lo instrumental, la feria va del consumidor al
productor para ofrecerle la oportunidad de acceder a la demanda. Afirma que hay
un giro de lo grande hacia lo mediano y a lo pequeño, para construir la economía
desde lo mediano y lo pequeño. Dice que hay una transición para mirar las cosas
no sólo de adentro hacia afuera, sino de afuera hacia adentro. Todo esto
implica, con la capacitación e información necesaria, que hay que olvidarse del
concepto de empresa-isla, para pasar a una empresa que busca socios y alianzas
empresariales. También hay cambios culturales, y esto es importante puntualizar,
porque con esos cambios se busca que la economía esté vinculada a lo social, a
la participación de la mujer, a la generación de trabajo, a la lucha contra la
pobreza, a la preservación de nuestros recursos naturales y nuestro medio
ambiente.
Todo esto, y creo no equivocarme, servirá para que aquellos bolivianos que,
frente a la adversidad y muchas veces a cambio de una magra recompensa, puedan
ser parte de quienes, con su trabajo, construyen el país.
En el fondo, la proyección es utilizar sistemas y métodos sencillos y de fácil
aplicación, pero que deben ser efectuados de forma permanente, cada vez con
mayor intensidad, para que, sin duda alguna, los resultados vayan surgiendo con
el correr del tiempo. Precisamente, la realización de estas ferias propone la
creación de un espacio de conexión comercial para la relación del sector
empresarial entre sí.
Esta propuesta está rindiendo buenos frutos, porque con el correr del tiempo va
logrando el objetivo de la eficiencia, y es por ello que la feria que se
desarrollará en Santa Cruz ojalá sea exitosa en participación para que se puedan
aplicar en su favor estas experiencias y así llegar a un nivel de eficiencia que
el país necesita.
Estamos convencidos de que con la Feria a la Inversa se podrá desarrollar una
visión nueva del panorama general de una empresa. Son varias las instituciones
que la apoyan, una de ellas es Transredes, y la identifico, habida cuenta de que
se ha acusado que las empresas capitalizadoras sólo vinieron al país para hacer
negocios y se olvidaron de la parte social. Hay que apoyar esta iniciativa que
pretende el incremento de la producción de la industria nacional. Hay que
fomentar el ‘compro boliviano’ y fortalecer el ‘hecho en Bolivia’.