Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, domingo 24, julio de 2005
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¿Es verdad que la economía de mercado no sirve?
Willi Noack

¡Sirve! ¿Pero por qué da resultados positivos en muchos países, como en Chile, y no en otros, entre ellos Bolivia?
Este artículo complementa al del domingo pasado sobre ‘diferentes conceptos’. Recordemos: “Economía de mercado: sistema económico en el que los precios se determinan por la oferta y la demanda” (así lo señala el diccionario de la RAE). Cuando se incorpora la responsabilidad social se habla de la Economía Social de Mercado. Este sistema predomina en Europa y en muchos países fuera de Europa, entre ellos Bolivia. Se trata de un sistema socialdemócrata.
Hay una situación en Bolivia que merece algunos comentarios, pues nos hacen creer que el ‘modelo neoliberal’ no ha mejorado la situación en el país. En primer lugar, el modelo neoliberal, sinónimo de ‘capitalismo salvaje’, tiene que ser observado con muchos argumentos, pues aplica la ‘ley de la selva’ –en la que sobrevive el más fuerte–, y predomina desenfrenadamente el egoísmo del individuo o del grupo al que pertenece. Nuevamente, Bolivia se asemeja a una socialdemocracia, si bien no responde todavía cabalmente a las responsabilidades sociales.
La región donde la economía social de mercado se ha adoptado en mayor grado es, sin duda, el oriente del país, sobre todo Santa Cruz. Aquí residen empresas que en relativamente poco tiempo, digamos 20 años, han logrado un nivel de desempeño que les permite llamarse ‘jugadores globales’. Tienen competitividad, exportan y responden a las altas exigencias de los mercados internacionales. Es por eso que esta región defiende su incursión exitosa en la economía mundial. Cabe recordar que precisamos de capital externo y el conocimiento para poder alcanzar el desarrollo económico.
¿Y la situación de la gran masa de la población en cuanto a la satisfacción de sus necesidades básicas? Por más que algunos revolucionarios profesionales nieguen el progreso, también en este aspecto es innegable que hay avances. Los informes anuales del PNUD nos aseguran que los hay – utilizando el IDH, Santa Cruz es casi 100% mejor que Potosí– y son los competidores exitosos en los mercados combativos del mundo. He aquí otra razón que explica por qué en el oriente no prospera el discurso de los ultraizquierdistas que predican la revolución bolchevique trotskista para refundar un Estado socialista-comunista.
Por tanto, ¿podemos descansar sobre los logros? ¿Ya no hay problemas? Lamentablemente, una situación relativamente mejor en el oriente no significa que en el occidente se pueda descansar. En términos absolutos falta mucho, por ejemplo mitigar, si no erradicar, la corrupción en sus diferentes expresiones. Falta todavía modernizar formas de pensar y aceptar nuevos retos, sobre todo las TIC’s. Falta más respeto por las leyes. Falta cumplir como ciudadano en sus deberes con el Estado.
Pero podemos constatar que estamos en este camino –en el oriente, bien entendido. La casi ausente predisposición de la población oriental a protestar en las calles con extrema violencia es un indicador de que la percepción mayoritaria es que estamos mejorando. Ésta es otra diferencia con el occidente.
Finalmente: la economía social de mercado funciona también en Bolivia, siempre y cuando estén dadas las condiciones previas e imprescindibles, tema para otra nota: es muy probable que en las urnas se confirme esta evaluación realista de muchos electores.

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