Brazos levantados, ojos cerrados, los más de 5.000 espectadores parecían
estar en ‘trance’ al escuchar la voz del más famoso intérprete de música
evangélica, Marcos Witt.
El concierto se realizó el viernes por la noche en el centro de espectáculos
Sonilum.
El artista estadounidense, cuyo acento es casi imperceptible cuando habla en
castellano, se ‘compró’ a su público rápidamente.
La empatía de su heterogénea audiencia fue inmediata. Mientras demostraba su
chispa y buen humor, Witt emitía mensajes evangelizadores, a los que más de
10.000 manos aplaudían. De pronto, el concierto virtualmente se convertía en un
culto al Supremo.
“El Señor tiene su mirada sobre ti, no lo olvides”, dijo en algún momento, y la
euforia no se dejó esperar como respuesta.
¡Amén!, ¡Aleluya! eran los emotivos gritos que los espectadores emitían a cada
palabra del artista.
“Sé que muchos hermanos se han quedado afuera, por eso prometo volver pronto”,
manifestó en alusión a las personas que no pudieron ingresar al recinto, debido
a que éste estaba repleto.
Witt evidenció su dominio de escenario, con la naturalidad de quien está
acostumbrado a tratar con multitudes, y la sencillez de un amigo que se reúne
con sus pares para compartir una amena velada. Los asistentes quedaron
simplemente encantados.