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Eufórico. Menacho, en una celebración a su estilo. Fue el 3 de julio, cuando Sport Ancash venció a Cienciano |
| Roly Callaú Cruz |
Huaraz, provincia del departamento Ancash, está ubicada al norte de Lima y a
3.080 metros sobre el nivel del mar. Allí, en una pequeña población de no más de
150.000 habitantes, se encuentra haciendo de las suyas el delantero Martín
Menacho. Su equipo, Sport Ancash, marcha entre los cinco primeros del campeonato
peruano de fútbol y con chance de asegurarse una de las plazas para la Copa
Libertadores del próximo año.
El boliviano se ha ganado en poco tiempo el aprecio de la gente. Ha logrado
entrar en el corazón del hincha que sueña con cosas grandes. Su figura y estilo
son inconfundibles como carta de presentación. Menacho es considerado como un
jugador distinto en el equipo huaraquino. “Es bueno, pero un poquito loco. A la
hinchada le gusta su velocidad y la fuerza que transmite a sus compañeros. En la
cancha hace sus diabluras con la pelota y eso a la gente le agrada bastante”,
indicó Francisco Amancay, nacido hace 26 años en Huancayo pero radicado desde
hace 20 en Huaraz.
Amancay conoce bien de cerca a Menacho porque trabaja como recepcionista en el
hotel Brits, donde hasta hace poco estuvo alojado el boliviano, antes de cambiar
de residencia. Dice que por su velocidad muchos lo asemejan a un chasqui. “Es
hábil y veloz”, argumenta este joven administrativo, que admite su respeto por
los colores de Sport Ancash, aunque aclara tener cierta simpatía por Alianza
Lima.
Como en Bolivia, Menacho siempre está dando que hablar. Si no es en la cancha,
es fuera de ella. Hace poco celebró un gol (el primero que anota) agitando los
brazos al estilo de Carlos Tevez cuando jugaba en Boca Juniors en un clásico
ante River. Esa reacción del delantero argentino fue duramente criticada en su
país y, recientemente, Menacho recibió similar reproche en Perú.
Después de haber provocado esa supuesta reacción negativa, por su peculiar
festejo, el boliviano pidió disculpas y se comprometió a celebrar sus futuros
goles con mesura y humildad. Esa gesto fue reconocido por el presidente del
club, José Mallqui, que desde hace tiempo guarda una buena imagen del
futbolista. En una oportunidad, frente a las cámaras y los micrófonos, el
mandamás del equipo sensación del torneo alabó ante la prensa deportiva la
caballerosidad de Menacho cuando este último se negó a cobrar por los días
trabajados en el plantel poco después de que la Federación Boliviana de Fútbol (FBF)
lo inhabilitara por una sanción que no había terminado de cumplir.
En su reciente retorno a Huaraz, después de cumplir su castigo en Bolivia,
Menacho empezó a entrenarse durante un mes con el equipo sin percibir sueldo, a
solicitud del propio delantero. Esas actitudes terminaron convenciendo a Mallqui
de la conducta y de la buena madera del boliviano.
En la actualidad, Martín se ha ganado un espacio en el equipo y empieza a soñar
en grande en una ciudad que de día siente los fuertes rayos del sol y apenas
entrada la noche es azotada por el intenso frío de la puna.
Allí, en Huaraz, y en una etapa madura de su carrera, el ‘Loco’ parece de vuelta
a su mejor nivel en el fútbol peruano.
Le falta física pero le sobran apodos
Héctor Chumpitaz es una leyenda del fútbol peruano. Todo un símbolo. Fue
capitán de la selección incaica, con 105 partidos jugados internacionalmente, y
figura indiscutible en los mundiales de México 70 y Argentina 78.
Su hijo, Héctor Chumpitaz Dulanto, ‘Tito’, de 35 años, es el actual entrenador
del Sport Ancash, y nadie mejor que él para hablar del boliviano que ya es ídolo
en Huaraz.
“Es un buen jugador. Un delantero mortal, que está siempre al acecho, distrae
mucho a la defensa rival y se mantiene en constante movimiento. Son atributos
que lo distinguen del resto”, manifestó.
Según ‘Tito’ Chumpitaz, el ex delantero de Blooming y Oriente Petrolero se ganó
la titularidad en el equipo huaraquino gracias a su constancia en las prácticas
y a la garra que exhibe apenas pisa la cancha. Hace un par de fechas apostó por
él en un partido dificilísimo frente al Cienciano de Cusco y no le defraudó. Es
más, se metió a la hinchada en el bolsillo al marcar uno de los goles con los
que Sport Ancash derrotó al campeón de la Copa Sudamericana del año pasado.
Lo que le está haciendo falta es ponerse a plenitud en el aspecto físico. Llegó
cuando el equipo estaba en plena competición y poco a poco ha ido acoplándose al
resto. “Si algo le falta a Martín es igualarse a sus compañeros en la parte
física, porque en lo futbolístico está diez puntos. Es de los que sudan la
camiseta”, reconoció el entrenador.
En contrapartida, lo que tiene de sobra el boliviano son los apodos. Entre los
hinchas hay quienes lo comparan con el delantero argentino Claudio Caniggia.
“Acá le dicen el Caniggia boliviano. Debe ser por lo veloz que es y porque luce
una larga cabellera”, comentó Chumpitaz en tono de broma. Pero no sólo eso, le
dicen también El Buitre, Laura Bozzo o Gringo. A ellos se suma El Loco. Tantos
apodos para un jugador de temple que viajó a Perú en busca de un solo objetivo:
consagrarse.
Su aspecto físico (alto, de tez blanca y de pelo largo) lo hacen diferente. El
periodista Willy Armas, corresponsal en Huaraz del diario El Bocón de Lima,
creía que Menacho era argentino o uruguayo; todo menos boliviano. “No lo parece,
por su pinta”, comentó.
Aquellos días de angustia a raíz de un castigo que asumió Menacho por agredir a
un asistente de árbitro son parte del pasado. Ese ingrato episodio, mientras
jugaba para Real Potosí, le ha enseñado a madurar y a pensar dos veces antes de
dejarse llevar por esas desenfrenadas emociones que casi siempre terminan
traicionándolo.
Las cosas en Huaraz le están saliendo mejor de lo que esperaba. En ese pequeño
rincón del territorio peruano es ídolo, titular indiscutible, la hinchada le
tiene un cariño especial, la prensa deportiva elogia sus actuaciones y su equipo
está metido entre los cinco primeros de la tabla.
Sport Ancash está tratando de emular lo que hizo Cienciano en 2004. Este equipo
de escaso poder económico se codea con los ‘grandes’.
La entrevista: Martín Menacho
‘Me
gustan los desafíos’
Martín está cumpliendo uno de sus sueños: jugar en el exterior. Y lo disfruta
cada minuto.
- ¿Por qué Perú?
- Porque fue la primera puerta que se me abrió. No tenía para elegir entre
Manchester, San Pablo o Boca Juniors; se dio esa posibilidad y acepté, porque me
gustan los desafíos.
- ¿Seguís siendo el mismo ‘loco’ de siempre?
- Claro. No tengo por qué cambiar. Yo sé que mis características son diferentes
a las de cualquier delantero que pueda haber: garra y mucha fuerza; quizá por
eso la gente me quiere...
- ¿Adónde apunta Sport Ancash?
- No miento, acá hay mucha expectativa. Es un equipo que acaba de ascender y
está a tres fechas de clasificarse en una Copa Sudamericana.
- ¿En qué pensás ahora que te va mejor que antes?
- En mi familia y en mi país. Tengo sueños que deseo hacer realidad.
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