La justificación de la idea es sencilla y
coherente: las mujeres raramente trabajan solas y por lo general forman
redes solidarias que ayudan a sus comunidades a salir adelante. Bajo ese
concepto, en 2004 se puso en marcha la postulación colectiva de 1.000
mujeres al Premio Nobel de la Paz. Desde el pasado miércoles 29 de junio, la
candidatura se hizo oficial, con el anuncio de la lista de mil
personalidades que fue enviada al Comité Mundial de Selección del Premio
Nobel. A Bolivia, debido a sus 8 millones de habitantes, le correspondió
seleccionar a tres candidatas. Durante 2004, un grupo de cinco profesionales
se dio a la tarea de consultar a instituciones, analizar currículos y
encontrar acuerdos para promover a Ana María Romero, Domitila Chungara y
Nicolasa Machaca como las representantes nacionales en esta postulación.
La historiadora Paula Peña, la activista Celinda Sosa, la poeta y
compositora Matilde Casazola, la periodista Elena Crespo y la abogada
Julieta Montaño fueron las encargadas de nominar a las tres bolivianas.
En el acta que levantaron aseguran que escoger a sólo tres representantes
nacionales fue una tarea complicada, ya que se tuvo que dejar afuera a
muchas mujeres valiosas que han ofrecido parte de sus vidas para desarrollar
una cultura de paz.
Las designaciones recayeron en tres activistas sociales que han tenido
destacadas participaciones en la lucha y la preservación de la democracia.
Tanto Ana María Romero, Domitila Chungara como Nicolasa Machaca se opusieron
de manera manifiesta a las dictaduras y sufrieron las consecuencias de esa
lucha.
Romero y Chungara formaron parte de esa huelga de hambre histórica que logró
derrocar a Banzer y Machaca creó la Federación de Mujeres Campesinas
Bartolina Sisa.
Otro punto que las une es la coherencia de sus luchas personales. Chungara
fue una de las mujeres que denunció la Masacre de San Juan en 1967 y ese
acto de defensa a sus compañeros mineros asesinados por Barrientos, hizo que
fuera detenida y torturada hasta perder a la criatura que llevaba en su
vientre. Sin embargo, eso no impidió que encabezara la huelga en contra de
otro dictador, Hugo Banzer.
Romero era parte del Semanario Aquí, que dirigía Luis Espinal, pero es más
recordada por su actuación como Defensora del Pueblo. Fue creadora de la
institución y durante los cinco años que permaneció al frente de ella se
destacó por su intervención en los conflictos sociales y su lucha por las
clases excluidas.
Machaca nunca abandonó la lucha sindical, pero la complementó con servicio
social. Estudió Técnicas de Salud y transmitió lo aprendido en las
comunidades más alejadas de la zona de Potosí y Oruro. Este año fue elegida
para formar parte del Fondo Cultural para el Desarrollo, una organización
creada por los gobiernos de Bolivia y Dinamarca que tiene como objetivo
incentivar el diálogo entre diferentes culturas.
La intención de los promotores de este emprendimiento es que las activistas
silenciosas de todo el mundo compartan el Nobel de la Paz y con ello lleven
un mensaje de unidad a todo el globo terráqueo. Desde 1997, ninguna mujer
obtiene el premio a La Paz de manos de la Academia Sueca.
Perfiles
Ana
María Romero / Ex Defensora del Pueblo
Ana María Romero de Campero fue
la primera Defensora del Pueblo de Bolivia. Ejerció el cargo entre 1998 y
2003, tuvo una destacada gestión. Desarrolló una ardua labor en defensa de
los derechos humanos y la institucionalidad democrática del país. Cumplió su
trabajo en todos los niveles de la sociedad civil, habiendo mantenido una
estrecha vinculación con distintas organizaciones civiles, tales como
organizaciones campesinas e indígenas, sindicales, agrupaciones de mujeres,
de derechos humanos, entre otros.
Su labor desde el Defensor del Pueblo instituyó la credibilidad hacia una
dependencia de Estado, caracterizándola por la promoción de la paz, la
mediación y la negociación oportuna.
Domitila
Chungara / Activista minera
Domitila Chungara es una mujer
indígena nacida en la mina Siglo XX. Su testimonio dio a conocer la masacre
de San Juan, en 1967, cuando el presidente René Barrientos mandó al ejército
a reprimir a las comunidades mineras de Catavi y Llallagua. Tras la matanza,
ella, que estaba embarazada, fue apresada y torturada hasta que perdió a su
hijo. Ayudó en la lucha contra la dictadura de Hugo Banzer Suárez. En la
Navidad de 1978, en la ciudad de La Paz, junto a otras cuatro mujeres
mineras y veinte niños, inició la primera huelga de hambre contra la
dictadura, a ella se unió a Luis Espinal y en poco tiempo se sumaron mas de
mil quinientas mujeres. Es una mujer ejemplo debido a que luchó por la
reivindicación de los derechos humanos de los bolivianos que fueron
avasallados en épocas de dictadura.
Nicolasa Machaca | Dirigente
sindical
Es una líder
campesina anónima. Desde muy joven y sin saber leer ni escribir se destacó
en diferentes ámbitos, luchando por la oportunidad de capacitarse y poder
difundir sus conocimientos. Soportó y sobrevivió la represión, la tortura y
el confinamiento durante el régimen dictatorial de García Meza. Toda esta
adversidad no la doblegó y sigue luchando por sus ideales, a pesar de tener
su salud quebrantada. Ella trabaja desde 1976 en diferentes lugares
geográficos, en diferentes ámbitos, priorizando la metodología participativa
y llegando a pie a las comunidades más alejadas de varios departamentos.
Cree que otorgarle poder a las mujeres es un instrumento de desarrollo y de
reducción de la pobreza. Fue fundadora de la Federación de Mujeres
Campesinas Bartolina Sisa.
Una idea nacida en 2004 en
Suiza
La iniciativa del proyecto 1000 mujeres para el Premio
Nobel de la Paz fue tomada en Suiza. Es una idea de Ruth Gaby Vermot-Mangold,
integrante del Consejo Nacional Suizo y del Consejo de Europa. La
organización tiene como vicepresidenta a Monika Stocker, integrante del
Concejo de la ciudad de Zurich. La organización que formaron trabaja en
colaboración con The Swiss Peace Foundation (Fundación suiza por la paz).
El número de mujeres por país es proporcional al tamaño de la población del
mismo. El proyecto cuenta con coordinadoras regionales (por continente o
subcontinente) y locales (por país) quienes fueron responsables de apoyar el
proceso de selección de las mujeres de paz en cada país.
La idea de aglutinar a 1.000 mujeres para el Premio Nobel de la Paz, surgió
como una estrategia para dar a conocer el papel importante que han jugado
las mujeres, las estrategias que han utilizado y utilizan para lograr una
paz sostenible, su constante y valiente accionar en beneficio de sus
familias y sus gentes, sus países y sus culturas. Según las organizadoras,
este trabajo no es reconocido como actividad que promueven la paz.
“El concepto tradicional sólo considera como actividades promotoras de la
paz a aquellas logradas por los tratados, las convenciones, los apretones de
manos de los presidentes de Estado o el trabajo de las tropas
internacionales”, dijo Vermot-Mangold.
El proceso de selección
De
enero a marzo 2004. El proyecto contactó a las responsables de la selección
en Bolivia.
Abril de 2004. Se realizó la primera convocatoria nacional pidiendo a
organizaciones femeninas, a movimientos promotores de los derechos humanos y
a organizaciones indígenas y campesinas que propusieran candidatas.
Mayo 2004. Se realizó la difusión masiva de la iniciativa, tanto a través de
Internet como de medios de comunicación impreso y televisivo.
Junio 2004. El día 25 se recibieron 16 formularios de postulación, de los
cuales 15 fueron tomados como válidos. En ellos se proponían los nombres de
10 mujeres.
De julio a septiembre 2004.
Se revisaron los formularios y se envió el legajo de las candidatas a las
jurados, que deliberaron hasta llegar a un resultado consensuado. Las tres
elegidas fueron Domitila Chungara (Cochabamba), Ana María Romero de Campero
(La Paz) y Nicolasa Machaca Alejandro (Oruro).