Se percibe racismo y hay miedo por una guerra civil
Crisis. Los encuestados creen que hay una fuerte confrontación de índole racial entre cambas y collas. Los analistas consideran que ha sustituido a la lucha de clases. Los políticos culpan a Mesa y a Evo
Pablo Ortiz
Los discursos racistas fueron una constante del último
escenario de conflicto nacional. Cambas contra collas, t’aras contra k’aras,
mestizos contra indios. Así se plantearon los discursos de uno y de otro lado.
En los foros de Internet no es difícil encontrar frases tales como “el racismo
nos salvará”, propuestas de crear un nuevo Estado boliviano donde poseer sangre
originaria sea condición indispensable para obtener la nacionalidad o
pensamientos que expresan que los verdaderos bolivianos son los quechuas,
aimaras, guaraníes, chiquitanos y el resto de las 36 etnias que conforman esta
Bolivia multicultural y plurilingüe. El mestizaje y la tolerancia quedan
desterrados de estos escenarios.
Es por eso que no extraña para nada que la encuesta realizada el 8 y 9 de junio
haya arrojado la percepción nacional de que existe racismo entre oriente y
occidente. La aceptación de esta hipótesis alcanzó el 88% y es pareja en tanto
las ciudades sondeadas como en los rangos etarios estudiados (de 18 a 70 años).
El sociólogo Álvaro García Linera considera que no deberíamos extrañarnos que
existan este tipo de manifestaciones porque vivimos en una sociedad
profundamente racista. “Lo que pasa es que recién nos estamos descubriendo como
tales, porque siempre ha habido un racismo velado. ¿Quién no es racista? Las
élites son racistas, los sectores populares lo son, todo mundo es racista,
porque el discurso de raza ayuda a subir o bajar socialmente”, añade.
Observa que en Bolivia no basta dinero para ascender en la escala social, sino
que hay que tener el color legítimo.
“El hecho de que haya emergido con esa virulencia no debería sorprendernos,
apenas es una manifestación pública y política de lo que antes era cotidiano. El
reto futuro es construir instituciones donde el color de la piel y el apellido
no cuenten como condición de reconocimiento. Hay que ‘desetnizar’ el Estado
boliviano”, dijo.
Para Carlos Valverde, el racismo ha sustituido a la lucha de clases. En lugar de
la concepción marxista de ricos contra pobres “ahora es negro contra blanco,
colla contra camba, indios contra cholos. Se ha conocido que en La Paz ya nadie
quiere ser cholo sino todos quieren ser indios por una cuestión de
identificación, por necesidad, por lo que viene”, dijo el analista.
Para el emenerrista Luis Eduardo Siles, estos discursos racistas incluso han
contaminado el Congreso y tienen a Evo Morales como su principal representante.
“Yo también me alarmo por lo que hizo la Unión Juvenil Cruceñista, pero los
grupos del occidente hacen cosas iguales y peores, pero hay una mayor
permisividad con ellos”, dijo.
Óscar Eid recuerda su formación marxista y busca refugiarse en la economía antes
que en la sociología para encontrar una respuesta. Para él, no hay racismo sino
desigualdad. Si se logra generar mejores ingresos para todos, esta situación se
revertirá.
Para los analistas, toda esta situación de enfrentamiento racial es la
consecuencia de que exista un fuerte temor de una guerra civil. Analistas y
políticos coinciden en que esta semana que concluye estuvimos muy cerca de un
enfrentamiento armado general en el país. Lo único es que no iba a ser una
guerra civil estructurada, sino un ‘sálvese quien pueda’, sin control alguno.
El separatismo no tiene
respaldo en la población
Desmembrar Bolivia o separar la media luna del resto del país
no tienen respaldo en oriente ni en occidente. Tanto en Santa Cruz de la Sierra,
como en Cochabamba, La Paz y El Alto existe un pensamiento mayoritario de que
Bolivia debe seguir siendo una sola.
El Alto aparece como el mayor velador de la integridad nacional. Allí, el 42%
considera que no hay ninguna posibilidad de que Bolivia se separe. Santa Cruz es
la región que más alberga ese temor. El 47% ve mucha posibilidad de que eso
suceda. Los jóvenes que están entre los 18 y 24 años son los que más albergan
ese miedo. El 46,3% ve mucha opción de que Bolivia quede fragmentada y un
porcentaje similar le da pocas opciones. Sólo el 8,1% descarta totalmente esta
idea.
Para el analista político Jorge Lazarte, para cualquiera es muy duro aceptar la
idea de que el país pueda desmembrarse. Óscar Eid vuelve analizar el problema
por el lado económico, al considerar que altas tasas de desempleo provocan esta
percepción. Otros, como Luis Eduardo Siles, aseguran que si Sudáfrica logró
entenderse y permanecer unida luego del apartheid, es absurdo que Bolivia no
pueda encontrar los mecanismos para entenderse democráticamente.
Puntos clave
* Cochabamba es la ciudad que más teme una guerra civil. El
58% respondió que hay mucha posibilidad.
* El 62% de los jóvenes de entre 18 y 24 años cree que existe la posibilidad de
que haya un enfrentamiento fratricida.
* El 89% de las mujeres considera que vivimos en una sociedad racista.
* Las cifras de percepción de racismo y de posibilidad de guerra civil son
prácticamente idénticas. Los analistas consideran que una es consecuencia de la
otra.
* El MNR carga contra Mesa y asegura que si bien hubo sólo 8 muertos en su
gestión, la falta de medidas puso en riesgo la unidad de los bolivianos.
* La represión de la marcha que venía de El Torno por parte de la Unión Juvenil
Cruceñista fue el hecho más repetido en los canales de televisión de La Paz.
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