A raíz del cerco de que fue objeto el Parlamento en los días
precedentes pero también de la circunstancia de que diputados y senadores no
hacen su trabajo con la celeridad debida, Santa Cruz está a punto de perder el
financiamiento para ciertos proyectos de desarrollo de su infraestructura
urbana.
Ocurre que cuando sólo faltan 4 de las 116 reuniones del periodo ordinario de
sesiones correspondientes a la presente gestión legislativa, dicho poder del
Estado sigue sin aprobar el denominado ‘Programa de Agua y Saneamiento Básico y
Apoyo a la Inversión Social’. Éste consigna una inversión global de más de 100
millones de dólares, con fuente en la cooperación multilateral, para obras de
infraestructura básica en ciudades de los diferentes departamentos del país.
En lo que respecta a Santa Cruz, el plan contempla obras de alcantarillado en
barriadas de la zona Este de la capital. Igualmente, un estudio de preinversión
de alcantarillado sanitario de Puerto Suárez. Huelga decir la ansiedad con la
cual vecindarios de aquí y de la población fronteriza con Brasil, que hasta
ahora en materia de saneamiento básico se hallaban abandonados a su propia
suerte, esperan el inicio de los respectivos trabajos.
En caso de que el Parlamento no llegue a aprobar los proyectos, porque se hace
vencer con el plazo o porque la inseguridad creada en La Paz por sectores que la
sitian y convierten al Legislativo en uno de sus principales blancos, miles de
miles de vecinos de una importante latitud urbana de Santa Cruz se quedarán sin
alcantarillado. Grave, porque ello haría aún más grave el desequilibrio que
entre demografía e infraestructura básica crea en Santa Cruz la tumultuosa
migración de occidente.
Creemos que sobre todo la brigada parlamentaria cruceña debe hacer todo lo que
le sea posible para que esos proyectos sean aprobados por el Legislativo. Si
para ello y otros asuntos de interés regional y nacional se hace necesario
ampliar el periodo ordinario de sesiones, pues hay que buscar esta salida.
Corresponde a nuestros diputados y senadores formular la respectiva propuesta,
la misma que será difícil que rechacen las brigadas parlamentarias de los demás
departamentos. Sobre todo, aquellas de los departamentos que también resultarán
perjudicados si hay clausura de periodo ordinario de sesiones sin la aprobación
de los programas citados.
Lo más grave es que Bolivia termine perdiendo el financiamiento de la fuente
multilateral para que dichas obras sean posible. Un verdadero revés para la
ampliación de la infraestructura de saneamiento básico de la ciudad, en una
coyuntura difícil para la Alcaldía, pues carece de recursos presupuestarios
propios para este tipo de obras. Ojalá que aquello no ocurra.
Representantes cruceños y
Constitución
Dominicus
El Art. 60, inciso VI de la Constitución Política del Estado
dice textualmente lo siguiente: "La distribución del total de escaños entre los
departamentos se determina por ley en base al número de habitantes de cada uno
de ellos, de acuerdo al último Censo Nacional".
Ahora bien, la Ley 1704 (2 de agosto de 1996) señala que en la Cámara de
Diputados el total de escaños es de 130. Los distribuye asignando 31 a La Paz,
22 a Santa Cruz, 18 a Cochabamba, 15 a Potosí y así sucesivamente hasta llegar a
Pando, que por su población pequeña tiene también el número más pequeño de
representantes asignados. La misma norma 1704 expresa en su artículo 3º que
"esta composición sólo podrá variar por ley después de un nuevo censo nacional".
Toda la distribución mencionada tiene su base en el censo de 1992, o sea, en un
conteo poblacional que ya tiene ¡13 años!
El último censo es el de 2001, de por sí bastante atrasado, pues lleva casi un
lustro y en este tiempo más y más gente ha venido a asentarse en el departamento
de Santa Cruz. Conclusión de Perogrullo: estamos subrepresentados y con una
grave posibilidad de seguir estándolo, de no modificarse la Ley 1704 y adecuarla
al último censo, tal como se establece constitucionalmente.
He aquí una pelea que no se pelea y casi ni se la menciona, pese a ser crucial y
determinante para Bolivia en general y Santa Cruz en particular. Sin ser experto
en matemáticas electorales, calculo que Santa Cruz debería tener actualmente por
lo menos el primer lugar en la lista de representantes y tanto La Paz, como
Cochabamba y otros deberían disminuir su representatividad. Y esto por la mera
aplicación de la aritmética del Censo Nacional de 2001, de suyo ya 'viejito',
como dije.
Si la Brigada Parlamentaria Cruceña no impone y exige una nueva ley pronto, lo
más probable es que esta -de por sí totalmente injusta y hasta arbitraria-
distribución de escaños todavía vigente, siga hasta la Asamblea Constituyente,
con una neta pérdida para Santa Cruz de su representatividad formal en ese vital
acontecimiento. Esto hay que remediarlo y de una forma muy simple: hacer que la
Constitución se cumpla ¡ya! A ver si nuestros congresales hacen sus tareas;
hasta el momento están 'flojones', aunque se hagan los mártires o los 'tipos de
la película' cuando vuelven a la llanura desde el altiplano...