El Cardenal pidió una nueva vida de paz y justicia
Bendición Monseñor Braulio Saez, derramó agua bendita sobre los fieles que participaron de la misa de resurrección
Roxana Escobar N.
Con la bendición del agua y del fuego en la misa de vigilia pascual, el
cardenal Julio Terrazas celebró la eucaristía de la resurrección de Cristo a la
medianoche del sábado, en la Catedral.
En su homilía de Pascua pidió que las vigilias que se hagan no sean para
destruir, sino para festejar la vida que tiene Dios y que la regala a los
hombres. “Hoy, cuando se habla de vigilia se pide que todos lleven piedras,
palos, carteles con insultos y discursos bien preparados para presionar, obligar
y llamar la atención, pero no hay ningún acontecimiento especial que cambie la
vida. Esta vigilia de la Pascua, la hemos celebrado no con discursos, sino con
la palabra de Dios abundante y larga, para poder percibir todo lo que el Señor
ha hecho por su pueblo, y todo esto se ha realizado en el momento de la
resurrección”, agregó.
La autoridad eclesiástica también pidió a la feligresía cambiar sus corazones,
revitalizarse y llenarse de la vida que el Señor comunica. “Él quiere que se
abran la tumbas y otros prefieren cerrar las tumbas personales y también las
tumbas de la sociedad, porque es más fácil callar la vida teniéndola cercada,
llena de amenazas y llena de temores y de injusticias, pero el Señor nos muestra
que él quiere vida y libertad, vida llena de ánimo. Por eso, hemos bendecido el
fuego como un signo de que queremos caminar bajo la luz de Dios”, remarcó.
Terrazas dijo que el mensaje de la Pascua se debe vivir conforme a la palabra de
Dios. “La Pascua la vamos a olvidar al salir de aquí, si no lo miramos al Señor
resucitado y si no escuchamos su palabra que nos invita a que dejemos los signos
de muerte y que no nos compliquemos con aquellos que andan sembrando cada vez
más violencia, odio y rencor”, sentenció.
Una vez más pidió que la celebración que se ha vivido estos días, no quede solo
en un simple entusiasmo o fanatismo pasajero. “En Galilea, en Santa Cruz, en
nuestros barrios, en nuestras familias y en nuestra patria, azotados por tantas
amenazas, allí tenemos que descubrir que el Señor está deseoso de que se abra la
puerta de los corazones para que reine su vida, su paz y su justicia”. De igual
forma recordó que el Señor ya no está más en el sepulcro ni crucificado en la
cruz. Pidió identificarse con el Cristo vivo, porque venció a la muerte. Su
mensaje final lo concluyó diciendo: “Esta es la Pascua que quiere celebrar la
Iglesia y ese es el deseo de todos los obispos, que se proyecte y se dé vida a
lo largo de todo el año, en esta patria que necesita menos sepulcros, y que
tiene derecho a que brille la luz del Señor resucitado, la vida de Cristo, la
victoria del bien contra el mal”.
En Domingo de Resurrección, muchos fieles coparon la Catedral para celebrar el
triunfo de Dios sobre la muerte, misa que fue presidida por monseñor Braulio
Saez.
Cantos de aleluya y gloria marcaron la celebración eucarística, donde una vez
más los devotos expresaron su fe en Dios. El religioso derramó agua bendita
sobre los feligreses en señal de la nueva vida que Dios quiere para su pueblo, y
éstos se persignaban inmediatamente. Al igual que Terrazas, instó a los devotos
a vivir una verdadera Pascua encontrándose con el Señor, comunicando que nuestra
vida tiene sentido y tiene esperanza, porque el señor ha resucitado y porque
Cristo es nuestra Pascua. “Hoy es el día para reafirmar que no creemos en la
muerte y que no creemos en tantos signos de muerte que hay alrededor, sino que
presumamos en la vida, porque Dios venció al pecado y todo aquello que se opone
a su proyecto”, sostuvo.
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