Aumenta el robo de bienes de la ciudad
Vandalismo. En la calle Buenos Aires se robaron la rejilla del alcantarillado
Elizabeth La Fuente
La falta de rejillas en los sumideros de la ciudad se ha convertido en un
problema para los peatones y vehículos, que pueden caer con facilidad en los
huecos descubiertos de las alcantarillas de calles y avenidas.
Según el oficial mayor de Desarrollo Territorial, Luis Fernando Vaca Díez, en la
capital cruceña existen 1.900 sumideros de los cuales no se sabe cuántos están
sin la rejilla protectora, ya que éstas son sustraídas a diario.
“Lamentablemente no se puede poner un policía a custodiar cada una. Lo que vamos
hacer es coordinar con la Fiscalía de Distrito para que las personas que sean
sorprendidas robando un bien público sean sancionadas conforme a ley”, dijo el
oficial.
El municipio no tiene cuantificado el número de rejillas que tiene que reponer
actualmente. Según Vaca Díez, cada pieza tiene un costo de $us 186, precio
cotizado por Industrias Eduardo que realiza los trabajos con hierro fundido.
Además, explicó que la Alcaldía está trabajando con la cooperativa de agua
Saguapac para que en una acción coordinada puedan iniciar la reposición de las
rejillas.
Pero no sólo estos objetos desaparecen de los espacios públicos. Lo mismo ocurre
con las señalizaciones verticales y los elementos reflectivos de las calles y
avenidas conocidos como ‘ojos de gato’.
En una parte del primer anillo, antes de llegar al ingreso de la avenida Irala,
hace casi dos años se colocaron los llamados ‘ojos de gato’; ahora sólo quedan
unos cuantos en los dos carriles. Estos accesorios tienen un tiempo de vida de
cuatro a cinco años si fueron colocados sobre asfalto. Cuesta entre $us 8 (los
pequeños) y $us 11 (los grandes). Otro de los bienes públicos que son apetecidos
por los ladrones son las señalizaciones de calles y avenidas. En un recorrido
realizado por EL DEBER se constató que en diferentes puntos dentro del casco
viejo y el cuarto anillo, han sido robados o derribados en accidentes de
tránsito.
Otros de los bienes públicos apetecidos por los ladrones son las bocas de
tormentas. Sin embargo, en la unidad de Construcción y Mantenimiento del
municipio no saben cuántas han sido robadas, cuántas están descubiertas ni las
que están en mal estado. Lo cierto es que los robos son constantes y aún no se
ha logrado detener a ninguna persona por este delito.
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