Sobre Constitución y Constituyente (parte I)
Willi Noack
¡Falta respeto por la CPE! Hay países que no permiten cambio alguno, ni
siquiera mediante una Asamblea Constituyente (AC), de ciertos principios de
aquélla, por ejemplo eliminar la libertad. El ‘candado’ tiene su justificación:
evitar que la CPE sea ‘manoseada’ por razones de coyuntura política. Una ley de
necesidad de reformas a la CPE es un proceso lento, que algunos aprovechan para
boicotear los cambios, pero tiene su razón de existir al ser protectora de la
CPE.
No existe ninguna necesidad de escribir una CPE totalmente nueva. La realización
de una AC es el resultado de un disturbio social; el compromiso nace mediante
cesárea pues la presión obligó a calmar ánimos que deseaban y desean tumbar el
orden económico-social, y algunos pocos pensaban y piensan que una AC
revolucionaria sirve para tal propósito.
El lema es ‘re-fundar’ el país. ¿No será el resultado una ‘re-fundición’ tipo
UDP? Bolivia, como miembro de la comunidad internacional, tiene compromisos que,
junto con su dependencia existencial de la ayuda externa, le restringen
enormemente su libertad de decisión, su ‘soberanía’. Es una falta deplorable que
–sobre todo en los días patrios- los discursos mientan cuando citan una gloria
que no es real, pues cuando los discursos de alto vuelo aterrizan, la política
real cotidiana enfrenta el problema de que el pueblo exige soluciones en nombre
de la gloriosa soberanía de la cual solamente en teoría gozamos. Los mal vistos
capitalistas foráneos, cuyo capital es ‘conditio sine qua non’ para el
desarrollo de cualquier país, tienen unos 120 países con riesgos inferiores a
Bolivia para invertir, y sin seguridad jurídica y estabilidad social en un país
hasta la renta muy alta pierde sentido y justificación: el inversionista se va
donde las condiciones estén dadas, tan simple. Recordemos los casos
experimentados, y el caso patético del litio...
‘Re-fundar’ el futuro de Bolivia: ¿acaso el futuro no será, según la esperanza
de la mayoría de los bolivianos, un país democrático, un miembro competitivo de
la comunidad internacional, con derechos fundamentales, con un orden libre, con
compromisos de solidaridad, con la promesa de cuidar el medio ambiente y otros
principios transversales?
¡Pero hombre!, todo esto lo estipula la CPE vigente. Van a decir: ¡es mera
teoría constitucional, en la realidad no funciona! Bueno, eso hay que admitirlo
y es la percepción de mucha gente (en gran medida por ignorar cómo funciona este
orden). Hay que analizar las causas e introducir los cambios imprescindibles
para subsanar estas fallas. Un ejemplo: hay corrupción en los gobiernos
municipales. Es obvio, pues no funciona la fiscalización. Y eso se debe al
artículo 200 de la CPE y la modalidad de la elección del alcalde: los que han
dado su voto al alcalde dejan de ser férreos fiscalizadores del ejecutivo. Otro
ejemplo: el centralismo. Es obvio que debe haber autonomía departamental. Pero
se trata de una modificación de la CPE vigente; no justifica crear una nueva.
Otro: el Estado no supera la exclusión. Sí, y es porque el egoísmo grupal se
superpone por encima del bienestar colectivo. No es culpa de la CPE sino de la
viveza criolla que sabe hacer trampas a la ley.
Sabemos por las publicaciones de los refundadores izquierdistas que la visión
revolucionaria del futuro de Bolivia consiste en un país sin capital extranjero,
con industrias y bancos nacionalizados, con empresas estatales, ciertamente
resultando en una distribución de la pobreza más justa. Hay que saber que esta
Bolivia no es viable. La polarización de la sociedad es entre la poca gente que
tiene y los muchos que no tienen.
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