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Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 27, Marzo de 2005

../images/blanco.gifMe opongo a los excesos



Susana Seleme Antelo

Democráticamente me opongo a todos. A los excesos del ejercicio del poder estatal, del Gobierno, del Parlamento, de la injusticia, del poder militar o de las fuerzas del orden. Me opongo a los excesos de poder de cualquier sindicato, institución gremial o cívica. Me opongo al exceso del bloqueo mental que no escucha los argumentos ajenos, que los rechaza antes de analizarlos, que los ‘sataniza’ antes de buscar acuerdos, que no cede porque poco importa lo que piensen los otros y los derechos que les asisten.
Me opongo a los excesos de los partidos políticos, tan dañinos que los ha arrastrado al descrédito que hoy padecen y que afecta al mismo sistema democrático. Rumor o no, se habló de cerrar el Congreso, lugar donde están exiliados de la sociedad y del Gobierno, luchando por la supervivencia sin que nadie reconozca la necesidad de su existencia. Que se sepa, en democracia no ha habido movimientos sociales que suplanten a los partidos, pero sí pueden hacerla trastabillar si aquéllos dejan de ser las correas de transmisión entre la sociedad y el Estado. Por eso han surgido los indómitos movimientos sociales en Bolivia, ejemplo para muchos en la región, objeto de alabanzas y financiamientos en Europa y aquí; trastorno y espanto para otros.
También me opongo a los excesos de instituciones económicas nacionales o internacionales que siguen entrampadas en la macroeconomía, aunque la realidad les ha estallado en la cara por sus mezquinos resultados sociales: magra o negativa distribución de excedentes; de la tierra como factor de producción y de empleo seguro como medio de reproducción social con dignidad.
Y me opongo al chantaje del Gobierno, de expertos y de empresas petroleras sobre la Ley de Hidrocarburos. En un tiempo no muy lejano, alguna aceptó los contratos de riesgo compartido: 50% y 50% . ¿Por qué ahora no, si con las reservas probadas -y las otras que están con candado, como el campo Incahuasi- se sabe con certeza la riqueza gasífera de nuestro subsuelo? Por eso me opongo al egoísmo de lo privado, que en vez de amenazar, bien podría negociar un acuerdo que favorezca al país, sin que el capital globalizado se ‘empobrezca’ un ápice porque vaya a dejar de ganar unos miles menos, frente a nuestro pueblo que sí es pobre de solemnidad.
Me opongo, además, al racismo y a los racistas. Evo Morales tiene muchas sombras y luces. Ya en 2002 le reconocí desde estas páginas el mérito de haber roto el apartheid político de los indígenas en Bolivia. Hasta ahora ha sacrificado su calidad de líder democrático y deliberativo a su práctica sindical irracional bloqueadora, cercando a todo el país desde Chapare. Pero ello no da licencia para que sea blanco de un racismo inaceptable, vía Internet o panfletos cuyo contenido se ceba en denigrar sus características étnico-culturales. Y me opongo porque el rechazo a Evo y a líderes indígenas es un exceso racista de la peor especie, camuflado en oposición política.
Me opongo sin concesiones a la ‘telebasura’ o ‘caja sucia’ que atiza en la programación informativa y segmentos de orden político, los rechazos explícitos contra el Presidente de la República, otros políticos, líderes cívicos y sociales. Que le saca lustre a las divergencias políticas, necesarias en democracia que es consenso y disenso. Que se nutre de sensacionalismo, en un juego perverso de retroalimentación entre la teleaudiencia, a la que idiotiza, y el rédito económico. Pero también me opongo a la autopropaganda pública, oficialista o privada.
Me opongo democráticamente a muchas cosas más que por espacio aquí no caben.

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